La sucesión de torpezas en los mercados mundiales nos llevan a un tobogán bajista de dimensiones desconocidas en las plazas financieras mundiales. El temor por las bancarrotas sucesivas, costos sociales y un futuro incierto posicionan a Estados Unidos en un escenario muy negativo para el año 2009, e inclusive 2010.
En las crisis que se sucedieron después de la gran depresión de 1929, los gobiernos con solo aplicar algún maquillaje contable en los bancos, inyectar fondos y bajar impuestos, rápidamente recomponían la situación en los mercados y la economía se recuperaba. En ningún caso las bolsas mostraron bajas superiores al 50%.
En la actualidad se aplicaron todas estas recetas y ninguna dio resultado, el mercado baja en tiempo y velocidad a un ritmo similar a la gran depresión del año 1929, lo que no sabemos es si la baja durará 34 meses y recortará el 82% como en aquella oportunidad. Si esto fuera así tendríamos que hablar de un índice Dow Jones en torno de los 2.500 puntos cuando hoy cotiza en los 6.500 puntos.
Tal vez habría que seguir siendo consecuente con las medidas tomadas, pero en muchos casos la profundización de estas medidas nos podría llevar a problemas mayores. Por ejemplo, se bajo la tasa de corto plazo y hoy se ubica en el 0,25% anual, no parece apropiado convivir en la actualidad con una tasa de interés de corto plazo negativa.
El gobierno ha inyectado dinero al mercado por un total de 1,5 billones de dólares en dos planes de estímulos aprobados por el Congreso. Ambos planes no han traído la tranquilidad esperada al mercado. Seguir aplicando medidas como estas elevarán las necesidades de financiamiento, obligarán a emitir una mayor cantidad de bonos y esto elevará en algún punto la tasa de retorno de los bonos de tesorería americano, impactando sobre la tasa de financiamiento de las empresas y la tasa de descuento para las inversiones.
Si esto ocurre, los activos están llamados a seguir bajando hasta agotar stock, y luego comenzarán a subir producto de que incorporarán mayores costos a la producción y estaremos en un escenario de suba de tasas, inflación y posterior devaluación de la moneda americana.
Profundizar la baja de impuestos en Estados Unidos, llevaría a agravar el escenario antes descripto. Una medida de ese tipo haría que los ingresos públicos caigan más de lo esperado y se agrandaría la brecha de déficit fiscal, que debería ser financiada con bonos.
En este contexto la deuda pública en Estados Unidos ya alcanza el 60% del PBI y esta en franco ascenso. Esto implica que vamos directo a un escenario de tasas de interés crecientes, con lo cual no es buen momento para resguardar los ahorros en bonos soberanos de ningún país del mundo, menos aún Estados Unidos.
La tasa de retorno de los bonos de tesorería americanos se ubica en el 3% anual. Nuestra proyección es que como mínimo duplicará este nivel en los próximos meses, con lo cual no hay noticias buenas para el mercado accionario. El índice Dow Jones encontraría un piso en los 6.500 puntos, pero hay chances ciertas que deje este nivel atrás para ir en busca de valores inferiores a dicha marca. Por ende se sugiere estar líquido, líquido, líquido y ya no se como decirlo, LÍQUIDO.
Donde están los que decían que hay desacople.
Los países desarrollados están en problemas y ahora la ola llega al mundo emergente. Europa del Este, Asia y América Latina son las próximas víctimas de un tsunami financiero que nos tocará a todos por igual.
El comercio mundial se esta encogiendo a pasos crecientes, y los países que no cuenten con ahorros estarán en problemas. Argentina no tiene ahorros, tampoco posibilidad de endeudarse y menos aún emitir dinero sin respaldo. Por estas tres razones sube el tipo de cambio, con destino a los $ 4,00 en el corto plazo y a niveles por encima de ese nivel en la segunda mitad del año.
En el mercado ya no se habla de bonos, de profundizarse el escenario negativo de la economía nacional, se pagarían en el año 2009, pero es un hecho que se refinanciarían en el año 2010.
En cuanto a las acciones, si el Dow Jones perforó los 7.500 puntos que operaban de piso y llego a los 6.500 puntos, una correlación simple con la bolsa Argentina nos dice que el mercado local descenderá de los 840 puntos que fue el mínimo de octubre pasado. No son buenos noticias para el Merval las que vienen del exterior.
Conclusión: El mundo desarrollado no puede encontrar el antídoto necesario y eficaz para contener al virus que tiene la economía mundial. Por ello seguimos en terapia intensiva con pronóstico reservado. Cuando hay crisis de esta magnitud, un buen refugio es el oro, compre, compre y compre, no se como decirlo COMPRE. En Argentina recién estamos levantando temperatura, pero nos vamos a tener que internar, por ello el dólar es un buen antídoto para la crisis que viene. Nada de activos, estar lo más liquido posible. Seguir comprando dólares a 3,65 sigue estando a buen precio, en función de lo que se viene.