Los cambios en el mundo son marcados. Mientras que en el comienzo de esta década se imponía la política de acumulación de reservas y emisión de moneda doméstica, como lo hicieron los países del Sudeste Asiático y América Latina, se pasó a una política de liquidación de reservas y endeudamiento.
A comienzo de la década el FMI se retiró de la escena y los países emergentes cancelaron sus deudas con el organismo. De dicha politica pasamos a un escenario en donde el FMI volvió a tener el rol de prestamista de última instancia, y acerca créditos para estabilizar a las economías emergentes interviniendo en el diseño de política macroeconómica.
Ayer Brasil salió a limitar el ingreso de capitales especulativos con un impuesto del 2% al ingreso de fondos destinados a la especulación. De esta forma busca que no se produzca una burbuja en su economía, con un real que se aprecia a pasos agigantados y le quita competitividad a la economía.
Argentina tambien ingresa en una transformación de política macroeconómica. El gobierno busca volver a los mercados financieros internacionales, amaga con el FMI pero va por el canje de deuda y ver si rasguña algún dólar en un escenario internacional de hiperliquidez.
Los bancos centrales del mundo desarrollado están empujando una nueva burbuja, dejan tipos de interés muy bajos y siguen con planes de estimulo. Las consecuencias de estas políticas serán una suba de inflación, aumento en el precio de los activos, efecto burbuja y posterior reacomodamiento dramático de precios a la baja por suba de la tasa de interés.
Lo ideal sería ir subiendo la tasa lentamente desde los niveles actuales, sin embargo esto no esta en la partitura del Banco Central Europeo y menos aún en la Reserva Federal. Hasta no apreciar un cambio en la política monetaria americana, vamos a una exacerbación en la suba de precio de los activos en el mercado.
Las materias primas también copiarán el recorrido alcista, la suba del petróleo, cobre, oro, entre otros impulsarán la inflación a la suba, hecho que veremos en los próximos 60 días.
En octubre finalizan muchos planes de estimulo en Estados Unidos y habrá que prepararse para una corrección en el mercados. Lo que no ocurrió en septiembre se trasladara para los meses de noviembre a enero, cuando el mercado está más activo. Es imposible una suba sostenida cuando el crecimiento de la economía americana está debajo de su potencial, el desempleo crece y el déficit fiscal no cesa en Estados Unidos.
La tasa de interes de largo plazo subirá muy fuerte en los próximos tres meses, ya sea porque suben la tasa de corto plazo los bancos centrales, o por imperio de una mayor tasa de inflación producto de la burbuja desatada en el precio de los activos.
Argentina sigue inmersa en problemas estructurales, atraviesa un veranito financiero. Si bien no es como Brasil que expulsa capitales, los pocos que ingresan hacen que el dólar se mantenga calmo, la bolsa suba y los títulos estén en un precio techo que devengan una tasa del 13% anual.
Conclusión: En el mundo vemos precio de burbuja, al igual que en Argentina. El dólar sigue en niveles artificialmente bajos, su precio de equilibrio esta por encima de $4,00 y la devaluación del real activará nuestro mercado cambiario. En noviembre habrá menos planes de estimulo en el mundo y las economías deberán arbitrar medidas de ajuste sin la magia de la emisión monetaria. La suba de hoy, puede ser la baja de mañana. La soja a futuro en 220 dólares es un buen precio para vender, teniendo en cuenta la supercosecha de América Latina. El año 2010 traerá para Argentina un crecimiento no menor del 3,5% anual, pero cuidado que con inflación habrá menos rentabilidad y la corrección de precios relativos se ira produciendo lentamente. El gobierno tendrá margen para manejar las cuentas fiscales, en el presupuesto estima un crecimiento del 2,5% y una inflación del 6%, por ende subestimo ingresos ya que el crecimiento será 1% más alto y la inflación rondará el 18% por ende, entre inflación y crecimiento se guardo para manejar a su libre albedrío 13% de la recaudación total, que serían aproximadamente 50.000 millones de pesos. Esto quiere decir que si el gobierno llega a marzo, pasa el 2010 de taquito. Las empresas deberán manejar férreamente la gestión porque la inflación y la presión tributaria quitaran rentabilidad. La mejor inversión es acopiar dólares, esperar una suba de la tasa y luego invertir. Si esta comprado esperar que en algún momento el mercado ajuste y deje atrás el comportamiento de burbuja.