El chutney de cebolla es una de esas recetas mágicas que elevan cualquier plato. Dulce, ácido y con un toque especiado, es perfecto para carnes, quesos o sándwiches gourmet. Aunque suene sofisticado, es facilísimo de preparar y se conserva varios días. Ideal para sumar a tu mesa de picadas o darle un giro distinto a lo casero.
Rinde: 2 frascos medianos
Ingredientes para una receta perfecta
4 cebollas moradas grandes.
2 cucharadas de aceite de oliva.
½ taza de azúcar mascabo o común.
½ taza de vinagre de manzana o vino tinto.
1 cucharadita de jengibre rallado.
1 pizca de ají molido (opcional).
Sal y pimienta a gusto.
¼ taza de pasas de uva (opcional).
Paso a paso ¡muy fácil!
Pelá y cortá las cebollas en plumas finas.
En una olla, calentá el aceite a fuego medio y agregá las cebollas con una pizca de sal. Cociná unos 10 minutos hasta que se ablanden.
Sumá el azúcar, el vinagre, el jengibre y el ají molido. Mezclá bien.
Bajá el fuego y cociná destapado durante 30 a 40 minutos, revolviendo cada tanto, hasta que el líquido se reduzca y la mezcla tome textura espesa y brillante.
Si querés, incorporá las pasas en los últimos 10 minutos de cocción.
Dejá enfriar y guardá en frascos limpios y secos.
Este chutney se conserva hasta 2 semanas en la heladera o más tiempo si lo envasás al vacío. La receta original proviene de la India colonial, pero en Argentina se adaptó con cebollas moradas y azúcar mascabo para lograr un sabor más criollo y gourmet. Acompañá tus sánwiches con esta delicia. ¡Y a disfrutar!.