Esta receta de dulce de membrillo es un clásico argentino que nunca pasa de moda. Ideal para untar, rellenar pepas o disfrutar con un buen trozo de queso. Con solo tres ingredientes y un poco de tiempo, vas a conseguir un dulce firme, aromático y de color rubí que te transporta directo a los sabores de antes.
Rinde: aproximadamente 1,2 kg de dulce
Ingredientes
Membrillos frescos 2 kg.
Azúcar 1,5 kg.
Jugo de 1 limón.
Agua cantidad necesaria.
Paso a paso ¡muy fácil!
Lavá bien los membrillos para quitarles la pelusa y cortalos en cuartos sin pelar. Retirales las semillas y los cabitos.
Ponelos en una olla grande con agua suficiente para cubrirlos y hervilos hasta que estén tiernos (unos 40 minutos).
Escurrilos, pesalos y procesalos o pasalos por un pisa puré hasta obtener una pasta suave.
Colocá esa pulpa en una olla junto con el azúcar (calculá 750 g de azúcar por cada kilo de pulpa) y el jugo de limón.
Cociná a fuego bajo, revolviendo seguido con cuchara de madera, hasta que espese y tome un color rojizo brillante (entre 45 minutos y 1 hora).
Para saber si está listo, poné una cucharadita en un plato: si al enfriar queda firme, ya está.
Verté el dulce caliente en moldes o recipientes forrados con film y dejá enfriar a temperatura ambiente.
El dulce de membrillo es uno de los más antiguos de la cocina criolla, y en el campo solía cocinarse en tachos de cobre para lograr su color característico. Podés conservarlo hasta 6 meses en la heladera, bien cubierto, o freezarlo por más tiempo. Si querés un dulce más intenso, dejalo reposar unos días antes de consumirlo: mejora con el paso del tiempo. ¡Disfruta este dulce!