Está en juego el sistema mundo

Argentina está sufriendo en este momento un ataque artero de una parte residual del nuevo Imperio mundial: el poder financiero internacional.

El Imperio ya no es ni siquiera Estados Unidos. El Imperio hoy es el poder financiero internacional, que tiene varios brazos ejecutores:

-Estados Unidos con su poderío bélico, que es mayor al del resto de las naciones del planeta.

-Las transnacionales de agronegocios, que asfixian a las naciones a través de un arma tan perversa como la comida y el hambre. Con los transgénicos, lo que se busca es quitarle a las naciones su soberanía alimentaria, es decir el poder de decidir qué cultivar y qué comer.

-El poder mediático hegemónico transnacional, que hace exactamente lo mismo pero con el alimento vital de la información, decidiendo qué van a conocer y qué van a ignorar los pueblos.

Este nuevo actor de la política internacional viene a trastocar todo y a muchos se les queman los libros, porque no estaban preparados para esto. Siguen pensando en términos de Estados nación. Entonces, analizan que durante el siglo XX vivimos en un mundo bipolar; que luego de la caída del Muro de Berlín pasamos a una década de un mundo unipolar, con el Estados Unidos de Bush padre, Clinton y Bush hijo como el hegemón mundial; y a partir del inicio del siglo XXI en un mundo mucho más multipolar, con una potencia como Estados Unidos en decadencia y otras en ascenso como China, Rusia, India, Brasil e Irá, entre otros.

Pero lo que está ahora en discusión es el mismísimo orden mundial. Está en discusión si en las próximas décadas viviremos éste mundo, con varias potencias y un equilibrio que nos dé aire para respirar; o si viviremos en una dictadura mundial basada en el poder financiero internacional.  La primera luz de alerta en este sentido fue la crisis generada por las hipotecas subprime y la caída de Lehman Brothers, que afectó por igual a personas de carne y hueso en Estados Unidos, España, Grecia, Italia y muchos países más.

Sin embargo, esta dictadura no es tampoco como las que tenemos presentes en nuestras cabezas. Aquí no hay un dictador al estilo del que describe Mario Vargas Llosa en La fiesta del chivo. No hay un Videla o un Pinochet. Ni siquiera un Franco, un Hitler o un Mussolini. Esta dictadura mundial es de un sistema que ha potenciado al infinito el carácter perverso y cruel del capitalismo. Porque ya ni siquiera hablamos de un capitalismo basado en la producción, que en definitiva se basa en el trabajo no remunerado, llamado también plusvalía. Este es un capitalismo que ni siquiera tiene en cuenta la producción, sino que se basa en la especulación financiera, en la timba y en la especulación.

Ese sistema mueve virtualmente varias veces el monto verdaderamente producido por los 7.000 millones de seres humanos que habitamos esta nave espacial llamada Tierra. Pero dentro de este sistema perverso, hay una resaca infinitamente más perversa, que no sólo juega a la especulación, sino que especula con la vida y la muerte de países y de personas. De personas cuando elige un país remoto para provocar artificialmente hambrunas y así conseguir subir el precio de los alimentos a futuro (maíz marzo 2015, soja 2016, etc.). De países, cuando sobrevuela buscando algún país moribundo para comprar sus bonos a precio vil y luego rapiñar lo que quede del país moribundo, sin importarle nada ni nadie.

Por eso, esta dictadura no se caracteriza como las que hemos conocido, por tener control sobre todo. Al contrario, esta dictadura se caracteriza por su descontrol  y su desaforo, que puede llevar incluso a la autodestrucción porque históricamente los bancos han basado su negocio en el endeudamiento para cobrar los intereses, pero en este caso, más que nunca se hace realidad aquella advertencia de Néstor Kirchner: “No nos maten, porque los muertos no pagan”.

Por eso, la dictadura del poder financiero internacional pone en riesgo el sistema internacional basado en Estados nación. Pero los fondos buitres ponen en peligro a los Estados nación, pero también al mismísimo poder financiero internacional.

Y por todo esto, lo que pase en los próximos días con la Argentina, el juez Griesa y los llamados holdouts, será determinante para el futuro inmediato del mundo.



Mariano Saravia.