La Argentina pero también buena parte del mundo, sobre todo los países híperendeudados de la periferia europea entran en una zona desconocida luego del rechazo de la Corte Suprema de los Estados Unidos a favor de fallos de la Justicia de ese país a favor de fondos buitre.
La conclusión se desprende de la opinión que ya habían emitido durante este larguísimo juicio de manera formal e informal la Casa Blanca, Francia, Brasil, México, el Fondo Monetario Internacional (FMI), o expertos como la ex número 2 de ese organismo internacional, Anne Krueger o el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz.
De acuerdo a lo que surge de esos planteos, favorables a la vencida posición argentina, las reestructuraciones de deuda soberana en el futuro -tema que países como Grecia, España e Italia miran por estos años siempre de cerca- entran en una situación de fuerte incertidumbre, más allá de las cláusulas legales que se impongan para evitar repetir la experiencia argentina.
La durísima corte norteamericana -liderada por el juez John Roberts, un conservador y republicano a quienes distintos analistas consideran el político número uno de todo Washington- emitió un fallo que una vez más busca atacar a la gestión de Barack Obama.
El máximo tribunal norteamericano ya falló, por ejemplo, a favor de que los multimillonarios norteamericanos -el magnate dueño del fondo NML, Paul Singer es uno de ellos- no tenga límites a la hora de financiar campañas políticas, ahora levanta cualquier tipo de barrera para que los fondos buitre expandan su negocio en torno a las deudas soberanas.
La decisión de la Corte es un nuevo mojón en el proceso de creciente "financiarización" de la economía de los Estados Unidos, donde el poder de Wall Street parece seguir intacto, aún después de protagonizar en 2008 la mayor crisis económica desde el "crack" de 1929.
Hay que recordar también que los fallos en contra de la Argentina por parte de la Justicia norteamericana se aplican al país que logró el mayor "corte de pelo" sobre los acreedores, como se llama en la jerga financiera, a la renegociación con quita de la deuda pública.
Para evaluar las próximas jugadas de la Argentina en este contexto, habrá que escuchar primero el mensaje que emita esta noche por cadena nacional la presidenta Cristina Kirchner.
Un adelanto puede estar en el muy comentado memo que los abogados de la Argentina dirigieron al Ministerio de Economía el 2 de mayo pasado y que se filtró a la prensa en las últimas semanas.
En el texto, los letrados encabezados por Jonathan Blackman evalúan distintas posibilidades en caso de un fallo en contra de la Argentina por parte de la Corte.
Allí se indicó que "la mejor opción" para la Argentina sería "permitir que la Suprema Corte force un default y luego inmediatamente (el país) reestructure todos sus bonos externos, de modo que los mecanismos de pago y los otros elementos vinculados queden fuera del alcance de los tribunales norteamericanos".
La posibilidad de redireccionar los pagos ya había sido insinuada por la jefa de Estado cuando el año pasado dispuso enviar un proyecto de ley al Congreso -que fue aprobado- para reabrir una vez más el canje de deuda para los fondos buitre, en las mismas condiciones que las anteriores medidas de ese tipo, de 2005 y 2010.
Pero todas las opciones son difíciles luego de que la Justicia norteamericana cerrara las puertas a considerar que la inmunidad soberana está por encima de otros principios y que la "igualdad ante la ley" implicaría entonces colocar en la cornisa financiera a un país de ingreso medio como la Argentina, para beneficiar a un puñado de inversores especulativos.