La imagen que se proyecta al plantear la alternativa que da el título de esta nota me genera un estado de desasosiego profundo y este se incrementa al elaborar la misma en función de los datos que de la realidad surgen en orden a los modos de gestionar del señor Jaque y que, sin duda y al decir de los especialistas, no han sido suficientes para prever, o no haber tenido los instrumentos económicos suficientes para paliar la crisis externa que nos ha sorprendido (además), dentro de otra, interna o provincial de proporciones.
También se ha dicho que nuestra Provincia ha perdido la condición de líder de la región y esta condición se la disputarían codo a codo nuestras vecinas cuyanas. Obviamente los indicadores económicos (por supuesto los no oficiales y creíbles), así lo estarían demostrando y, la mayor dependencia del auxilio de la Nación lo estaría ratificando.
También es cierto que la cronicidad del estado crítico de las cuentas públicas, de las sociales, educacionales, de salud y seguridad se remonta a varios gobiernos anteriores que dejaron hacer y pasar las coyunturas buenas y las no tanto, sin operar en la realidad de cada uno de esos aspectos que, sin duda, debieran haber sido armonizados en su encaramiento por un Plan a corto y a mediano plazo. Sin embargo, ya que como demuestra nuestro gobernador, no ha aprendido de la experiencia ajena (buena y/o mala), y tampoco realizó un balance de la gestión que recibía, y hoy, basar una excusa en no haber hecho público ese estado de cosas rondaría lo ridículo.
La atonía de la dirigencia pone en valor, o en disvalor, su falta de iniciativa frente al resultado de las elecciones y ninguno de los contendientes a asumido su resultado y actuado en consonancia con el mismo. Reitero y aclaro por si no se entiende: que ni los que ganaron ni los que perdieron han actuado ni como vencedores ni como vencidos; todo sigue casi igual y los ciudadanos que con su voto pretendieron un cambio en los distintos adversarios, todavía están deseosos que cada cual tome conciencia del rol que le toca jugar ahora.
De cualquier manera, “la empresa” Provincia de Mendoza no ha armonizado sus cuentas, hace malabares con las mismas para compensar los faltantes en unas con los recursos de otras que, por el momento no se utilizan, pero que están asignados a gastos o inversiones posteriores, y si ello demuestra que los dineros son tan escurridizos como para nivelar como vasos comunicantes faltantes de hoy con previsiones de mañana, todo ello se me aparece como aquel síndico que ante una empresa en condición crítica su única salida es la liquidación de la misma solicitando su quiebra. Pero en nuestro caso, y ojalá no sea la quiebra la salida, es la mayor dependencia financiera y política de los humores –buenos o malos- del bicéfalo gobierno nacional, que también por otra parte, hace agua con sus cuentas y ahora sus capacidades para generar mayores dependencias en función de la menguada “caja” hace que aún para sus incondicionales sea reticente con los recursos para su salvataje.
Ya he advertido en otras notas de mi autoría que el señor Jaque presumía en compaña de poseer la experiencia necesaria para administrar, controlar y conducir con eficiencia el Estado; y le creí en ese entonces, pero el tiempo y los hechos me indicaron que su visión solamente era contable –ni siquiera económica- de lo que es gestionar y que anteponía lo contable a lo económico y esto último a lo político revirtiendo irremediablemente la prelación que existe entre estas disciplinas, y este esquema mental para enfocar los problemas reduce peligrosamente el horizonte de soluciones necesarias, y de ser así, hasta su profesionalidad como Contador podría ponerse en tela de juicio ya que las cuentas no cierran y si la única manera de equilibrarlas es la de dejar a la Provincia atada a créditos que en condición de concesión graciosa y arbitraria otorgue la Nación, mal va a condicionar a los que lo sucedan, ya sean propios (¡ ?), o de otro signo político.
Así las cosas, casi podría decirse, en ejercicio del cinismo político, que su mala administración la van a padecer sus adversarios de hoy si llegan a ganar la Provincia en el 2011, pero también se puede decir que el peor adversario que hoy tiene el Justicialismo es el mismísimo Gobernador ante su Partido (¡?), y que no será este el que deba resolver los desaguisados políticos y económicos del futuro gobierno ya que la más alta magistratura provincial persiste en mantener “su” rumbo imponiéndolo tozudamente con una miopía que se asemeja a la mayor de las soberbias; pero su (¿¡) Partido tampoco se exaspera frente a este estado de situación y la espera de definiciones cada día que pasa acrecienta exponencialmente sus dimensiones.
Desplantes, postergaciones, incomunicación, e intermediarios cuestionados para lograr que el aceite se fusione con el agua son solo corolarios de alguien del que se ha perdido la confianza, y esta: la confianza, como valor absoluto, no admite mengua. No se puede tener confianza en alguien en parte; o se tiene, o no se tiene; como los amigos, que lo son en todo y no en parte. Nuestro Gobernador, en ese sentido, ha perdido la amistad de la ciudadanía, ha dilapidado la confianza y aún los aciertos no son vistos como tales. Tal vez exista la remota y utópica posibilidad que un baño de humildad y realidad lo vuelvan a encauzar en lo que hoy como síndico, al menos de la credibilidad, ha llevado a esta a la quiebra.
Renunciar al “alter ego” que representan algunos de sus funcionarios “no negociables”, puede hacer que su figura deje de ser minimizada y devaluada. Para él puede ser un alto costo, pero no se compara con el costo que hoy como Provincia está haciendo pagar a todos. Obviamente y visto desde otro ángulo, pareciera que solamente sometido, ya sea por su entorno o por los mandatos del matrimonio presidencial actuara para conformarlos porque su personalidad necesitaría de esos soportes para mantenerse encerrado en un imaginario desvinculado absolutamente de la realidad, que como latiguillo se ha dicho hasta el hartazgo,… es la única verdad.
Haga un Plan señor Jaque. Convoque a los acreedores sociales, económicos, sindicales y tantos otros, para llegar a un acuerdo y evitar la quiebra, ya que seguramente habrá de encontrar voluntad y criterios para que entre todos: las Instituciones, las ONGs (u Organizaciones libres del Pueblo), los ciudadanos comunes, los empresarios y las empresas, todos, que necesitan conducción, contención y solución a sus carencias y proyectos comunes e individuales recuperen la esperanza porque en el poco tiempo que le queda todavía existiría una posibilidad de dejar, aunque sea una pequeña marca personal en la historia mendocina y no quede como otro más que pasó dejando penas y sin gloria.