El final del mandato de Francisco Pérez se desenvuelve en medio de aguas revueltas. Los muy serios problemas económicos, las dificultades financieras reales y admitidas definitIvamente tras mil negaciones, junto a la endeblez de los servicios públicos permanecen día a día en el centro de la escena.
Ante esta realidad la gestión del Poder Ejecutivo requiere necesariamente de templanza, convicción, sapiencia y liderazgo.
Pero no son estos, justamente, los atributos que demuestra el gobernador.
Lo sucedido esta última semana en el ámbito del servicio de salud pública es un claro ejemplo de las carencias existentes y de la anarquía reinante.
Comenzó con la carta enviada (y no hecha pública) por los administradores de los hospitales, denunciando la verdadera situación de los establecimientos, con faltantes de todo tipo de insumos y expresando la comisión de irregularidades administrativas lindantes con la ilegalidad al solo (y fundamental) efecto de seguir sosteniendo el mínimo servicio. Es la única provincia del país en donde son los funcionarios del propio gobierno los que están en "alerta y movilización", temerosos de las denuncias penales que saben pueden recaer sobre ellos al verse forzados a actuar al margen de las leyes por falta de presupuesto.
Los médicos, por diversos medios, también hicieron oír su descontento, aunque en este caso es necesario diferenciar entre aquellos que prestan su labor con dedicación y esfuerzo, pese a todas las carencias, y aquellos privilegiados que cobran remuneraciones muy elevadas y devuelven con un mínimo compromiso personal y profesional.
Lo último fue la conferencia de prensa de los jefes de servicio del hospital pediátrico Humberto Notti, que constituyó la foto que evidenció el enojo, la impotencia, la cuasi anarquía y la falta de conducción tanto del ministro como del gobernador, por la débil respuesta a lo expresado y requerido.
Se trata de la salud pública, donde cientos de miles de comprovincianos, los más desprotegidos precisamente, ponen sus esperanzas de cura frente a sus dificultades sanitarias. Desde un resfrío hasta la propia vida transitan por ese espacio y las carencias de todo tipo, las protestas de profesionales y ciudadanos, la ausencia de conducción y débil respuesta del máximo poder son la constante que se impone. En este punto, el gobernador prefirió el off the record con la prensa para ventilar supuestas irregularidades de tal o cual médico, evidenciando que lo que algún ministro le había advertido con anterioridad, antes de que lo echara del Gabinete, era cierto. Pero fue Pérez quien decidió que todo siguiera igual, aunque ahora se muestre quejoso y ajeno, aun siendo nada menos que el gobernador.
Perplejidad. ¡Adónde hemos llegado!
Por otro lado el gobernador Francisco Pérez, arremetió contra el fiscal especial Santiago Garay con motivo de la absolución del imputado por la desaparición de Soledad, una de las chicas de Lavalle que nadie encuentra. Y lo hizo, pese a que el fiscal en su instancia, había solicitado la elevación a juicio del imputado por considerarlo responsable del delito tipificado. Elevación que también el juez de garantías concedió y que llego hasta el juicio oral.
El gobernador es abogado y solo se concibe su error en el ataque al fiscal, por su explícita molestia y porque el mismo fiscal está investigando si hay algún delito en los numerosos pase a planta (acomodos antojadizos) de amigos y funcionarios en el final de la administración.
Perplejidad: el gobernador es abogado y no demuestra conocimientos inherentes a tal profesión.
El tercer asunto que nos deja amargamente perplejos es el retardo producido en la presentación del proyecto de ley que consensuaran Pérez y el gobernador electo Alfredo Cornejo, una noticia que fue primicia de MDZ, para conseguir una financiación de alrededor de 6.000 millones de pesos. Esta cifra permitiría al nuevo gobierno comenzar su gestión con los fondos necesarios para abonar salarios, deudas con proveedores, con municipios y demás faltantes.
Pérez, que carece de estructura política propia, negoció en soledad esta futura ley e inexplicablemente, casi vacío de poder, ignoró a los intendentes del PJ que ganaron en sus distritos y son, a todas luces, quienes sí lo tienen. Ineludiblemente, los legisladores que responden a los jefes departamentales, por lo bajo anunciaron su disconformidad que el titular de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, recibió y compartió.
Ahora, el gobernador está comenzando a desandar el camino y escuchar las necesidades y reclamos de los intendentes. Pero eso atenta contra el acuerdo entre gobernador saliente y gobernador entrante, un convenio hecho entre un hombre por sí mismo y no por su gobierno, contra otro que necesita que los actuales responsables de la administración unifiquen personería para poder negociar con alguien en concreto y no con un exponente del galimatías gobernante.
Es básicamente inexplicable la impericia de Pérez frente a los serios problemas económicos y financieros y la cercanía de la fecha de transmisión del mando.
En los meses que faltan de mandato los mendocinos esperamos que la máxima autoridad provincial, con inteligencia y vocación, ponga en su gestión templanza, la virtud de la "prudentia" y el tino necesarios, para conducir a sus ministros y máximos colaboradores en la mejor resolución de la tarea diaria y de los variados problemas que se deben afrontar. También, el comunicador Pablo Bicego, debería abandonar su "Mendoza Espíritu Grande", que a esta altura resulta improcedente y alejado de la verdadera realidad y representa un verdadero desvarío comunicacional.
De esa manera saldremos de nuestro estado de perplejidad, para convertirlo en "estado de espera" a la llegada del nuevo poder, y con la expectativa que lo haga con la capacidad y los instrumentos adecuados para una gestión a la altura del desafío. Y que es muy grande y complejo.