Argentina en default: qué dicen los diarios más importantes

Luego del fracaso de cualquier posibilidad de acuerdo con los holdouts y el país, la Argentina fue declarada en "default selectivo". Los diarios más importantes ya hicieron sus análisis. Estos son.

Ayer fracasó cualquier posibilidad de acuerdo con los holdouts y el país, según las calificadoras, fue declarado en "default selectivo".

Varios diarios nacionales publicaron este jueves los análisis de los periodistas más destacados. Aquí algunos.

Las dos caras: relato y realidad, por Joaquín Morales Solá | La Nación

Argentina está desde ayer en default. La segunda cesación de pagos en 12 años y siete meses. ¿Será esta vez un default de días, de meses o de años? La respuesta está en el "acuerdo entre privados", de cuya posibilidad habló ayer el ministro de Economía, Axel Kicillof. Fue un relámpago dentro de su catarata verbal, durante la cual repitió muchas cosas y no anunció casi ninguna. Sin embargo, ese acuerdo entre privados, fundamentalmente bancos locales y holdouts, seguía siendo anoche la única y más seria perspectiva, aunque las palabras del propio ministro habían frenado en seco esas negociaciones.

El conflicto tiene claramente dos caras. Una es la que muestra el Gobierno. Intransigencia, dureza, pertinacia.

Su vocero fue Kicillof. En su conferencia de prensa en Nueva York, hizo un largo recorrido de las posiciones del gobierno argentino y de las pretensiones de los fondos buitre. Pero omitió introducir en su análisis un aspecto fundamental del conflicto: esos fondos tienen a su favor una sentencia del juez Thomas Griesa, confirmada por una Cámara de Apelaciones y respaldada indirectamente por la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. Sólo mencionó esos fallos para criticarlos políticamente, pero les negó la importante participación jurídica que tienen en la conformación de la crisis.

En otras palabras, Kicillof recurrió al manual básico del kirchnerismo: ignoró lo que no le conviene.

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¿Comienza el pase de facturas?, por Ricardo Kirschbaum | Clarín

El Gobierno formalmente no acordó nada con los buitres. La enfática conferencia de prensa que dio Axel Kicillof en Nueva York fue una reiteración de lo que fue, hasta aquí, la posición oficial argentina.

Se puede resumir en: 1) Argentina pagó sus obligaciones con los bonistas; 2) No incurrió en default porque ya pagó; 3) Es el juez Griesa el que impide que ese dinero llegue a las manos de los bonistas; 4) Ofreció a los buitres entrar en el canje en las mismas condiciones que lo hizo el 92,4 % de los bonistas y que esa operación significa una ganancia del 300% para quienes los compraron a precio vil en pleno default.

Lo que Kicillof quiso mostrar es que el Estado no tiene nada que ver con cualquier gestión privada que se haya realizado para comprar la deuda y evitar, así, las consecuencias que, quieran o no, tendrá para la Argentina esta situación.

Fue el propio ministro quien introdujo la posibilidad de un “acuerdo entre privados”. Es que la gestión de los bancos privados para comprar, en cuotas, la deuda en danza se estaba desarrollando mientras Kicillof montaba su número en el Consulado de la calle 56, en pleno Manhattan.

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Sobre el límite, por Raúl Dellatorre | Página/12

La pulseada entre la Argentina y los fondos buitre llegó a una instancia definitoria al cumplirse el “período de gracia” de treinta días después del primer vencimiento de bonos de deuda argentina, tras quedar en firme la sentencia del juez Griesa. El propio magistrado les impidió cobrar a los acreedores (bonistas del canje), pese a que el deudor (Argentina) depositó en tiempo (antes del 30 de junio) y forma (en el banco designado pagador por contrato, el BoNY) los fondos correspondientes. Vencido este período de gracia ayer y sin haberse concretado el cobro, el juez, a través de su interlocutor, el special master Dan Pollack, señaló que “es inminente que Argentina entre en default (...), un evento real y doloroso que dañará a personas reales: ciudadanos argentinos, bonistas que entraron al canje y los holdouts (fondos buitre)”.

En esta instancia, mientras el gobierno argentino niega que “el evento” pueda caracterizarse como default, así como los “dolorosos daños” en los términos expuestos por Pollack, aparecen en escena nuevos “actores”: bancos argentinos dispuestos a “pagar” para que los propios fondos buitre habiliten el stay y se libere el pago a los bonistas, evitando así que se llegue al supuesto default. Pero ¿se trata de generosos salvadores? Y si tenían la solución, ¿por qué no llegaron antes? Si los bancos fueran los dueños de la “varita mágica” que abriera el cofre de la solución, ¿pasarían a ser también los dueños de la situación en este conflicto de repercusión internacional?

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La verborragia de Axel apuró el regreso al club del default, por Fernando Gonzalez | El Cronista

Axel Kicilloff jamás entendió el daño que le hizo a la Argentina con su discurso de ayer en Nueva York. Habló como si fuera un panelista de polémicas en TV, criticando por enésima vez al juez Thomas Griesa e ignorando el efecto que sus palabras, sus dudas y sus contradicciones provocaron en la sociedad. Porque el que hablaba no era un librepensador de Parque Chas. Era el ministro de Economía de un país en recesión que acababa de quedar en default. Y la gravedad de la situación merecía una respuesta más concreta, más prolija y más responsable que los 34 minutos de verborragia que dejaron perfectamente en claro la enorme confusión que embarga al Gobierno.

Porque, ¿de qué otra manera puede calificarse el giro que el kirchnerismo gobernante dio en 24 horas? El martes había bendecido la decisión de los banqueros de Adeba, encabezados por Jorge Brito, para que fuera el sector privado el que hiciera una oferta por el total de la deuda con el fondo NML y despejara la sombra del default que acechaba a la Argentina. La iniciativa había cambiado el clima dramático de la semana. Las acciones de las principales empresas argentinas subieron, al igual que los bonos. El dólar bajó. Y hasta la oposición saludó el soplo de sensatez. Sin embargo, todo cambió cuando Kicilloff apareció ayer con el tono de batalla que acompañó sus yerros más notables. Y hasta se permitió una dosis de cinismo para decir que “me enteré por los diarios que algunos banqueros iban a hacer una oferta...”. Una falta de respeto innecesaria para tantos argentinos que sienten en carne propia los golpes que esta clase de vaivenes producen en la economía real.

El discurso de Kicillof no sólo frustró las negociaciones entre los banqueros argentinos y los representantes de los fondos buitres. También generó incertidumbre en el buque averiado del peronismo, que vislumbra en las consecuencias del default una amenaza para sus posibilidades de mantenerse en el poder más allá del cercano 2015. Colaboradores del propio presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, debieron negar anoche las versiones de renuncia que transitaban el poder y aludían a la paciencia perdida por el funcionario más respetado por el sector financiero. El protagonismo del ministro de Economía eclipsó a Fábrega y avivó las tensiones en el Gobierno.

¿Decidió Cristina apostar la calma de su fin de ciclo a una cruzada de ficción contra los fondos buitres?

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