· Desde el 2 de mayo el índice de referencia de la bolsa norteamericana, S&P 500, sufrió una corrección de 2,6% hasta alcanzar 1.369 puntos.
· Como se marcó desde hace tiempo, la temporada de balances podía dar una última pata alcista al mercado, antes de comenzar un proceso correctivo en coincidencia con la estacionalidad marcada por el “Sell in May and go away”.
· Las elecciones en Grecia y la segunda vuelta en Francia, dominaron la escena.
· El socialista Hollande ganó en Francia. Y seamos claros: no porque vaya a producir un gran cambio en términos de políticas de austeridad, sino porque como en todo el mundo, cuando una economía está en crisis sus dirigentes actuales son culpados.
· Creemos que Hollande sufrirá las mismas presiones de Alemania que sufrió Sarkozy, y que poco podrá hacer en este sentido. Aunque no podemos dejar de resaltar el cambio que implica desde lo conceptual, y en la discusión sobre la utilidad de medidas contractivas en un contexto recesivo (lo mismo para el caso de Holanda).
· Consideramos que Grecia es un caso de mayor importancia: ningún partido logró los votos necesarios para formar gobierno, la izquierda radical ganó un peso de gran importancia, y la derecha fascista tuvo un crecimiento impensado.
· Nunca se resolvió ninguno de los problemas de Grecia, y el atractivo de “patear el tablero” sigue ganando peso. Grecia puede ser el desencadenante de una crisis de confianza, más aun considerando que el plan de ajuste que le han impuesto es incumplible.
· Estos problemas políticos, sumados a una región en recesión (desempleo euro zona en 10,9%) colocan los mayores riesgos en Europa.
· Mientras tanto el Banco Central Europeo (BCE) que debería estar atacando la crisis, se mantiene en pausa. Lamentablemente las esperanzas de que Draghi como presidente del BCE fuera mejor que el triste Trichet, se van evaporando.
· En su reunión reciente el BCE decidió una vez más no hacer nada, dejar la tasa de referencia sin cambios, y hasta hablar nuevamente de inflación (donde cualquier analista serio sabe que el verdadero riesgo es deflacionario).
· Tarde o temprano, probablemente la solución de Europa será a través del BCE bajando tasa, comprando deuda en problemas, y depreciando su moneda.
· En EEUU, como se venía marcando, los mercados habían decidido observar sólo los balances y dejar de lado la macro. Pero los datos que confirman una nueva desaceleración en la recuperación podrían llevar a conclusiones de que el mercado se encuentra “caro” (vuelve la ciclotimia).
· Pedidos de seguro de desempleo en EEUU mejoraron en relación a las últimas semanas, aunque el dato de NFP dejó un sabor amargo (130k contra 165k esperado).
· Los commodities fueron duramente castigados en este contexto de desaceleración y ausencia de señales de mayor liquidez al mercado.
· Este tono negativo que retorna a los mercados sólo podrá ser contrarestado con un BCE cambiando a una modalidad expansiva, o con un QEIII por parte de la Fed. Mayor expansionismo en China también podría ayudar.
· Por el momento el índice S&P 500 amenaza con romper a la baja el canal lateral en 1.360 puntos.
· En relación al Euro debemos considerar que las alternativas que se pueden considerar como respuesta a la crisis, todas jugarán contra el Euro a mediano plazo. Ya sea por una política depreciativa por parte del BCE, por una crisis de confianza, por una ruptura de la unión (escenario poco probable). Por el momento el Euro se sostiene contra el Dólar por una mezcla de diferenciales de tasa y expectativas de un QEIII.
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