El dólar sigue sembrando dudas

Ante los anuncios de las autoriddes de EE.UU. clarificando la cantidad de dinero que emitirán para paliar la crisis, el mercado ya comenzó a temer por la inflación y es posible que la moneda norteamericana comience a devaluarse. Dudas con la estrategia argentina ante anuncios de devaluación del peso.

Si uno repasa atentamente todos los anuncios acerca de planes de emergencia en Estados Unidos, en los cuales ha participado el Tesoro, pero donde también la Reserva Federal ha jugado un papel interesante, podrá advertir que las cantidades de dinero comprometido en dichos planes excede las dimensiones habituales.

El Banco Central norteamericano ya les dio ayuda a los bancos por más de 1,3 billones de dólares, mientras el presidente Obama consiguió aprobación de un plan de estímulo por casi otro billón adicional. Desde octubre de 2008 la base monetaria se expandió a una tasa del 60% y la emisión de títulos de deuda ha crecido exponencialmente.

El presupuesto aprobado por el Congreso norteamericano prevé un déficit récord de 12% del PBI, con el cual cualquier país iría directamente a la quiebra. Pero además, la deuda pública está llegando al 60% del PBI. Hasta ahora nadie se anima a corregir la calificación crediticia ni a medir el riesgo país de EE.UU.

Pero esta semana, el titular de la FED, Ben Bernanke, anunció una expansión mayor de la cantidad de moneda al anunciar que harán todas las inyecciones de dinero que sean necesarias para salir de la crisis. Según los informes, la emisión de dólares nuevos alcanzaría a otros dos billones de dólares más.

Si Ud, sumó bien la cantidad de “billones” de dólares, estamos ante cifras con tantos ceros que marean pero que también dan pánico.

La lógica indicaría que, ante tamaña emisión, el dólar se devalúe ante el resto de las monedas, pero hasta ahora ocurrió todo lo contrario. Es que los inversores de todo el mundo se han refugiado en bonos del Tesoro, por considerarlo el activo menos riesgoso, aunque sus rendimientos hayan caído.

En realidad y por el pánico, todo el mundo, sobre todo los países emergentes, estamos financiando el déficit norteamericano, usando al dólar como valor de resguardo o reserva de valor.

Pero luego de los anuncios de Bernanke del martes, parece que la historia cambió. El anuncio de la cantidad de dinero que emitirá el órgano rector monetario generó un cambio de tendencia. Muchos inversores comenzaron a deshacer posiciones en dólares para volcarse al euro, al petróleo y al oro. Después de superar los temores a la deflación ahora renació el temor por la inflación

El anuncio de presidente de la FED no fue inocente. Estados Unidos no puede afrontar su recuperación con una  moneda fuerte, necesita al dólar devaluado para recuperar la competitividad de sus exportaciones. Por su sistema, Estados Unidos no puede devaluar la moneda, necesita que el mercado lo haga y para eso da las señales.

Pero el efecto de esa devaluación lo pagarán los norteamericanos con mayor inflación y pérdida de poder adquisitivo de lo que aún tienen trabajo.

Como impactaría en Argentina

Si el objetivo de la autoridad monetaria se cumple y el dólar se devalúa frente al resto de las monedas, Argentina volvería a un confuso ciclo como el vivido hasta fines de 2007.

Por el lado positivo, sería posible esperar un aumento de los precios de las materias primas que cotizan en dólares. Granos, metales, petróleo y otros productos primarios registrarían variaciones positivas. Esto favorecería los ingresos de los productores pero, sobre todo, del fisco por la vía de las retenciones y, ahora, también de provincias y municipios.

El problema es que, si quieren controlar la inflación, deberían permitir una cierta apreciación del dólar, pero como en el seno del gobierno están estudiando la posibilidad de inducir una devaluación del 30%, para colocar el precio de la moneda entre $4,50 y $ 4,70. De producirse este movimiento, el gobierno volvería al círculo de compra devisas emitiendo moneda y generando nuevamente inflación que, a corto plazo, neutralizaría el tipo de cambio real. Además de la inflación interna, volveríamos a importar inflación.

Las dudas son grandes. Por un lado, habrá que ver si confirma la tendencia del mercado a desprenderse de dólares y provocar una devaluación a nivel global. Además, habrá que esperar la reacción del gobierno argentino. Una devaluación fuerte le solucionaría algunos problemas pero le generaría otros.

De la única forma que cierra el plan de los Kirchner es con moneda devaluada y salarios devaluados en dólares. Pero la CGT no será benévola si se confirma las ideas reinantes, y el conflicto social está golpeando la puerta.