Qué tan acertado sería devaluar el peso

Especialistas de distintas corrientes de pensamiento, visualizan un escenario donde la divisa estadounidense va camino de cerrar el año por encima de los 6,60 pesos a nivel oficial y de los 10,10 en el segmento informal.

La devaluación del peso acelerada en las últimas semanas va en el sentido correcto para recuperar la competitividad de las pymes y las economías regionales, pero la estrategia podría irse de las manos llevando el tipo de cambio a niveles indeseados que presionen aún más sobre la inflación.

Ese es el cuadro de situación que visualizan especialistas de distintas corrientes de pensamiento, en un escenario donde la divisa estadounidense va camino de cerrar el año por encima de los 6,60 pesos a nivel oficial y de los 10,10 en el segmento informal.

En la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), fundada por Héctor Valle y donde abreva la extitular del Banco Central Mercedes Marcó del Pont, consideran acertada la política de devaluación gradual, porque sostienen que el tipo de cambio está "atrasado para las exportaciones de pymes y economías regionales".

En la misma línea se habían expresado economistas heterodoxos como Aldo Ferrer y Eduardo Curia, aunque en este último caso sugirió que el gobierno podría estar llegando tarde para solucionar las inconsistencias de la economía y todo terminar en un nuevo "Rodrigazo", en alusión al brutal ajuste aplicado en 1975 por el gobierno de ´Isabel´ Perón.

"Tenemos un tipo de cambio competitivo para la exportación primaria, pero para las exportaciones de las pymes y las economías regionales, está atrasado", sostiene Valle.

Advierte, sin embargo, que "una devaluación que lo pusiera al nivel del blue, por ejemplo, sería una distribución regresiva de ingresos hacia los sectores más concentrados".

También sugirió una política de reintegro de impuestos a los sectores de exportación más eficaz, para que "se cobre efectivamente lo comprometido, en plazo y término".

En cambio, el economista de Carta Financiera Miguel Angel Boggiano alertó que a este paso será muy difícil descomprimir la presión sobre el dólar blue.

Explicó que el tipo de cambio "sigue muy de cerca la relación entre la cantidad de reservas del Banco Central y la Base Monetaria".

El especialista de la Universidad de San Andrés dijo que la Argentina "ha hecho muy mala letra en los últimos años" y sostuvo que se profundiza el problema de que el Estado argentino gasta más de lo que recauda (déficit fiscal) y cubre la diferencia imprimiendo pesos".

"Cuanto más pesos hay dando vueltas, menos valen. Y esos pesos pueden comprar menos cosas: menos dólares y menos bienes", señaló.

Dijo que para limitar el crecimiento de la Base Monetaria es necesario gastar menos, y recomendó reducir los subsidios, porque "haría que el gobierno necesite imprimir menos pesos".

Pero advirtió que si eso ocurriera de inmediato "todos los que reciben subsidios deberían subir automáticamente sus tarifas para poder continuar siendo viables. En otras palabras, sacar esos subsidios es inflación automática. También podrían eventualmente reducirse las importaciones de energía, pero no en lo inmediato".

Por su parte, para el economista Martín Tetaz, experto en economía del comportamiento y profesor de la Universidad Nacional de La Plata, “el gobierno quiere achicar la brecha entre dólar papeleo y oficial, devaluar el tipo de cambio, acordar precios y acumular reservas”, y que esto es al menos una muestra positiva, dijo a MDZ.

Para el experto, “la salida se va a ver en tres meses. El plan central del gobierno ahora pasa en achicar la brecha cambiara, por eso tratan de pisar el dólar paralelo. Si sigue así, el dólar oficial va va a estar en 8 pesos. Luego se podría tratar de levantar el cepo, y esto sería un shock positivo muy importante, pero es una apuesta”.

Según Tetaz, “si en marzo o abril se logra achicar la brecha, el año tendrá un color un poco más rosa, si no, vamos a repetir el año que tuvimos”.

JP Morgan difundió recientemente un informe sobre América latina, en el que pronostican un ritmo devaluatorio del 45 % del dólar oficial, ubicándolo a 9,20 pesos para fines del año próximo.