Vivimos las horas más intensas y peligrosas de la economía desde la salida de la convertibilidad en 2002. La abrupta devaluación del peso favorecida por el Banco Central, que ayer a última hora debió cambiar de estrategia, generó sorpresa, inquietud, y un fuerte golpe a la economía que podría trasladarse a los precios si se sigue empujando el precio del dólar oficial. Y esta mañana, el anuncio del fin del cepo sobre el qque aún no hay precisiones técnicas provocó un revulsivo importante.
Ayer, las pizarras de novedades “en rojo” de Wall Street hablaban de las complicaciones en China y de la devaluación argentina. “Somos locales otra vez” escribió en Twitter un observador desde NY mientras el dólar trepaba en Buenos Aires y en todo el país, al punto que en Mendoza el dólar no alcanzó a bajar y quedó por encima de los ocho pesos. Se viven momentos de mucha incertidumbre, pero lo interesante es analizar las repercusiones inmediatas y tratar de ver qué va a pasar en las próximas horas si el dólar llega a los 9 pesos, como dice y jura el ex presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli.
Ayer, cuando el dólar superó los ocho pesos, las principales cadenas de electrodomésticos suspendieron sus ventas online y colocaron carteles de “Mantenimiento” en sus tiendas online. Así se vio en Garbarino, Rodó, Ribeiro, y Frávega en distintos momentos del día. Las principales concesionarias de autos importados de Mendoza suspendieron las operaciones momentáneamente y cortaron el cobro, “porque no hay precio del dólar y no sabemos cuánto va a estar mañana”. Lo mismo ocurrió con operaciones de paquetes turísticos. “Estamos desesperados porque la gente viene a pagar, pero no sabemos cuánto cuesta la divisa” dijo un operador consultado.
En verdad ayer fue un día desgraciado para el gobierno. No se entiende bien la estrategia del BCRA, cuando deja flotar el dólar oficial a más de ocho pesos produciendo la devaluación más dura en 12 años, y más del 59 % en un año de los que un tercio fue en cuatro días. Y después explican que fue “el mercado”, o mandan a sus operadores mediáticos a culpar a Shell y a dos bancos privados. Shell compró y vendió dólares ayer para sus operaciones, en transacciones aprobadas por el Banco Central, con un saldo de 1,5 millones de dólares. No se entiende bien cómo esa suma pudo haber movido 88 centavos la cotización del dólar oficial. Además el dólar subió de manera frenética e igual el BCRA tuvo que perder reservas en unos 140 millones de dólares para que la suba no fuese más alta.
Como dijo Carlos Burgueño ayer en MDZ Radio, es obvio que ya se pude hablar de devaluación de manera franca, que se llevará el dólar-tarjeta a una brecha de un peso con el dólar blue, y que tratarán de defender las reservas a como de lugar hasta que el precio del dólar sea peligroso.
Hay dos formas de devaluar. El gobierno venía con la gradualidad, tratando de desalentar importaciones y fortalecer la competitividad de sectores exportadores. Pero la devaluación abrupta sin plan económico, al menos no se entiende cuál es el plan cuando hay un ritmo devaluatorio anual del 60 % y una inflación del 25 % siendo tímidos.
La pregunta, ahora, es qué va a pasar. Aunque independientemente del fin del cepo y con un dólar probable a más de 8 pesos e incluso nueve, hay conclusiones que se pueden adelantar:
LAS OPCIONES
Andrés Asiaín es Director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, y lo explica con claridad en el diario Ámbito Financiero. “Una elevación rápida del dólar y posterior estabilización, evita comportamientos especulativos como el stockeo de granos a la espera de su valorización interna (…) Sin embargo, una suba abrupta incrementa rápidamente los costos de insumos y maquinarias importadas de las empresas, y los precios internos de las materias primas de exportación. El posterior traslado a precios de los bienes finales por la parte empresarial, puede derivar en reclamos de mayores incrementos salariales en paritarias” explica. “Luego viene el pase a precios de los mayores salarios por parte de los empresarios, que previsiblemente conduzca a reclamos sectoriales de una mayor devaluación, llegándose al punto de partida en materia de fuga de divisas pero con una mayor tasa de inflación”. Es decir, según el especialista, habrá un círculo vicioso: dólar oficial alto sube los precios internos por los costos de importación y las materias primas, entonces suben los salarios y generan más inflación. La suba de salarios pasa a los precios y entonces se pide más devaluación.
“La suba gradual del dólar tiene menor impacto en materia de inflación, pero estimula comportamientos especulativos de atesoramiento de divisas que merman las reservas y generan expectativas de devaluación (y, por lo tanto, una mayor especulación en divisas), que dificultan las chances de estabilizar el mercado cambiario. Una devaluación gradual, pero zigzagueante en el corto plazo, puede incrementar los costos de la especulación cambiaria, pero no es gratis en materia de incertidumbre” aclara el economista.
Tenemos las primeras conclusiones:
-La suba del dólar mejorará los planes de negocios y abaratará los salarios que pagan los bodegueros, los ajeros, y todos los exportadores.
-Los costos de las materias primas de exportación y de los insumos y maquinarias para producción de bienes consumibles (alimentos y textiles, también bebidas de todo tipo, básicamente) van a subir y habrá traslados a precios salvo que el gobierno decida que este ajuste por devaluación los paguen empresas, industrias y comercios.
-Los que compran en dólares y gastan en pesos la van a pasar bien.
-Los que ganan en pesos y deben afrontar las subas de precios acarreadas por un dólar oficial más alto y un paralelo mucho más caro incluso que el valor relativo real del dólar, la van a pasar mal: asalariados y profesionales que facturan sólo pesos por sus servicios.
-Van a subir de precio a ritmo fuerte la tecnología, los autos, los electrodomésticos de “línea blanca”, la cultura, la música, los libros y los discos, los insumos industriales. Será un ajuste feroz por precios y devaluación y la sustitución de importaciones irá siempre mucho más lenta, y además no hay forma de sustituir muchos productos. Los corchos y las levaduras de los vinos son ejemplo de ello.
Es interesante el aporte de Rogelio Frigerio Nieto, el presidente del Banco Ciudad. “Si la devaluación no forma parte de un plan económico integral, las consecuencias van a ser negativas. Si no está acompañada de una estrategia para disminuir la inflación impactará negativamente sobre los precios y generará más inflación. Por ello, lamentablemente este tipo de decisiones las terminan pagando los trabajadores” dice también en Ámbito Financiero. “La idea de la devaluación surge desde el Poder Ejecutivo porque se dan cuenta que no pueden disminuir la brecha entre el dólar blue y el oficial. Por eso ahora intentan achicar la diferencia y perder menos reservas con una suba de la divisa oficial. En lo inmediato pareciera que el Banco Central va a seguir con esta medida de devaluar y saldrá a vender menos dólares en el mercado para no perder reservas y para que la brecha no siga creciendo. Las escaladas de los últimos días ocurrieron cuando la autoridad monetaria se retiró del mercado. Erróneamente, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, plantea que la devaluación no está impulsada por el Gobierno, cuando realmente sí lo hacen al no defender el valor de la moneda nacional” dice. Es claro que para Frigerio habrá más inflación.
Desde Clarín, el periodista especializado en economía Ismael Bermúdez aporta datos y conceptos: Lo primero es que salarios y combustibles marcarán el ritmo de la inflación. “El argumento del Gobierno es que por la estructura oligopólica de buena parte de la agroindustria, el “dólar alto” lleva a las grandes firmas, que tienen mayores posibilidades de exportar, a alinear los precios internos y sus ganancias a los valores internacionales que ahora, en pesos, son más altos. Y además que puedan manejar el abastecimiento del mercado interno en función del objetivo de incrementar los precios domésticos” dice. “La conclusión de Economía es que a mayor depreciación del peso, mayor debe ser la regulación e intervención de los funcionarios. Este es el nuevo conflicto que se abre entre las grandes empresas y la Secretaria de Comercio. En tanto, para toda una serie de sectores el traslado a los precios internos del dólar más caro es casi lineal, como todo lo que proviene del exterior o se arma total o en forma parcial en el país. A partir de este nuevo escenario, la inflación interna tiene nuevos componentes, a lo que se agrega un mayor encarecimiento del crédito, sobre el que se sostiene una buena parte de las ventas. Combustibles y salarios irán marcando la dinámica de la inflación” escribió Bermúdez. Es decir, hay más conclusiones.
-Habrá conflictos por las autorizaciones para subir precios.
-Los salarios y los combustibles van a marcar la dinámica de la inflación.
-El traslado del encarecimiento del dólar a casi toda la cadena productiva será casi lineal.
-El crédito será más caro.
Para finalizar, un dato de color (oscuro) para los que tuvieron vencimiento de sus tarjetas ayer. El cálculo del dólar será a $10,52. El oficial terminó a 7,79 y el blue a $13,10. Por la devaluación, además, el costo de la deuda pública de Mendoza subió más de 600 millones de pesos, en un poco menos de diez millones de pesos aproximadamente por cada centavo de variación del dólar.
La preocupación y la falta de precio acechan. Se vienen horas clave para las decisiones económicas de los próximos meses. Ahora hay que esperar las precisiones sobre el fin del cepo y el comportamiento de los precios la semana que viene.