La escritora española María Dueñas publica su nueva novela Las hijas del Capitán (Planeta), una historia ambientada en la babélica Nueva York de los años '30 del siglo pasado, donde tres hermanas que emigraron forzosamente por mandato paterno se enfrentan a lo irremediable e inesperado, en una metrópoli tan ensoñadora como extravagante.
Las hermanas Victoria, Mona y Luz Arenas se ponen junto a su madre Remedios al frente del paupérrimo restaurante de su padre Emilio, luego de que éste falleciera a causa de un absurdo accidente en el puerto. Contrariadas por la situación y hostiles a la ajetreada ciudad, las indómitas jóvenes asumen una nueva realidad plagada de inéditas responsabilidades, aflicciones y expectativas, mientras aguardan la llegada de una prometida indemnización que les permitiría volver a su querida patria.
Dueñas revive la pequeña comunidad española afincada en la Nueva York de principios del siglo XX, una colectividad que en aquel entonces rozaba las 30.000 personas y se aglutinaba principalmente en el eje de la Calle 14, entre la Séptima y la Octava Avenida. Conocida como 'Little Spain', ese escenario vital contenía en sus límites sitios emblemáticos como la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el restaurante Casa Moneo y la sociedad de beneficencia La Nacional, entre otros.
Si bien era reducida en comparación a la de otros inmigrantes, la colonia española neoyorquina desplegaba una exuberante y efervescente actividad con la que procuraba sostener su esencia nacional en la 'Gran Manzana' a través del comercio, la religión y la gastronomía. Relegada durante mucho tiempo por la literatura, hoy reflota paulatinamente de su olvido como un faro de la cultura hispánica en el mundo.
El texto cuenta con algunos cameos de personalidades españolas que vivieron y transitaron las calles de Nueva York en la década de 1930. Sobresaliendo del grupo aparece Alfonso de Borbón y Battenberg, el hemofílico primogénito del depuesto rey Alfonso XIII que abandonó su título de heredero; también Xavier Cugat, el músico catalán que difundió la música cubana en el país del norte, y Marita Reid, la actriz hispano-gibraltareña pionera en Estados Unidos del género teatral español. Tampoco faltan menciones a estrellas de origen ibérico como Margarita Carmen Cansino, más conocida como Rita Hayworth, o incluso internacionales, como el afamado tanguero argentino Carlos Gardel.
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En cada capítulo de Las hijas del Capitán se percibe el pulso emocional del emigrante: "Incertidumbre y angustia, inseguridad, vacilación". Los personajes de esta ficción histórica tejen una historia colectiva que traspasa lo literario y adquiere tonalidades más palpables, con campesinos que se transfiguran en comerciantes u obreros, aristócratas exiliados a causa de los nuevos rumbos políticos, artistas que sueñan con la consagración y vecinos que solo aspiran a sobrevivir. Todos ellos, desde el matrimonio Irigaray y la señora Milagros hasta la marquesa de La Vega Real y el oftalmólogo César Osorio, el tabaquero Luciano Barona y el conde de Covadonga, e incluso los descendientes de inmigrantes hispanos y latinos como Fidel, Chano y Tony, sentían esa "patria común" en los "grandes desasosiegos que atravesaban el alma de casi todos los que habían abandonado su mundo en pos de otro mejor".
Las tres protagonistas se complementan, con sus diferentes personalidades y problemáticas, en una sólida triada familiar opuesta a la dilución de su identidad, conformando una pieza de contención mutua que se desgasta y fisura inevitablemente mientras atraviesa esa potente corriente cosmopolita capaz de estrangular cualquier unión preexistente.
Victoria, la mayor, representa la melancolía romántica, una condenada sentimental cuya felicidad se le escurre entre sus manos. Luz, la pequeña, es la más chispeante y espontánea, la ingenua que descubre en su pasión artística una vía para eludir la verdad. Mona, la mediana, resulta la más pragmática y madura, el verdadero sostén que asume el control del clan rehusandose al encandilamiento de la gran urbe. Asimismo comparten la vigorosidad española, un temperamento de hierro y el drama del amor en un contexto donde el amparo patriarcal era la norma máxima.
Las hijas del Capitán es más que una novela sobre inmigración: es un homenaje a las migrantes empobrecidas y luchadoras del siglo XX. Alejada de los paradigmas contemporáneos feministas como 'Me Too' y 'Ni Una Menos', inviste a esas estoicas mujeres que afrontaron durísimas batallas contra obstáculos y penurias en tierras extrañas para salvaguardar a sus familias, otorgándoles a sus hijos la esperanza de un porvenir más dichoso y duradero.
Nicolás Munilla