Dilma Vana Rousseff es la primera presidenta mujer que ostenta Brasil. Hija de madre brasileña y padre búlgaro, la actual mandataria fue criada en el seno de una familia de clase media alta, y comenzó a militar desde joven en un movimiento de resistencia contra la dictadura militar.
Fue detenida y torturada en 1970; y luego condenada por un tribunal militar, permaneciendo presa durante tres años.
Asumió su cargo como jefa de Estado el 1º de enero de 2011 y pronto generó una amplia aceptación social en el decaído pueblo brasileño. Por caso, su imagen positiva siempre mantuvo altos índices de valoración ciudadana.
Sin embargo, en los últimos días ello parece haberse revertido luego de que infinidad de manifestantes comenzaran a movilizarse contra la corrupción y el pobre estado del transporte público. El puntapié inicial fue el gasto de miles de millones de dólares destinado a la organización del Mundial de fútbol el próximo año.
Esas marchas dejaron expuesta una realidad atroz, donde aparecen las debilidades de modelo económico que parece ser insuficiente para una gran parte de la población.
Es cierto que Brasil siempre fue un país de contrastes, pero esta vez la contradicción entre los espectaculares gastos para el Mundial —hecho a nivel de cualquier país desarrollado— ha sido la contracara de millones de trabajadores cuyos gastos se desequilibran simplemente por un aumento del transporte público.
El tema no es menor para Argentina ni para Mendoza que tienen negocios e intereses importantes vinculados a Brasil.
Por lo antedicho, Dilma merece ser el personaje del día.
Personaje del día: Dilma Rousseff
La presidenta de Brasil enfrenta su momento más complicado en el marco de voluminosas manifestaciones públicas en contra de la desigualdad social y la corrupción imperante. Las contradicciones de un modelo que parece exitoso pero no lo es tanto.