Me ocurrió lo mismo la primera vez que lo usé, se lo aseguro, y sé de al menos un veterano de Linux, sistema que durante muchos años no fue precisamente ejemplo de cordialidad, que todavía anda a los tumbos con el 7. Por eso, a medida que descubría atajos y caminos laterales en el nuevo Windows, lejos de las vistosas pero muchas veces confusas avenidas de la nueva interfaz, se iba formando en mi cabeza la idea de hacer una suerte de diccionario XP-W7.
La columna completa aquí