Con la censura, ¿se vive y se gana?

En el Festival “Rivadavia canta al país” sucedió algo que me llamó la atención. En un momento, desde el escenario mayor, anunciaron los números artísticos de La Carpa de la Cultura, ubicada a unos metros de ahí y con toda pompa expresaron que el próximo número era el ¿famoso? Coral Luterieces.  He aquí que la manera de difundirlo me hizo un ruido en mi cabeza. Para invitar al público se comentó –además- que en la Fiesta del Chivo, en Malargüe un cura subió y paró el show. Ese mismo grupo era el que estaba ahora en Rivadavia, sin el cura y preparado para actuar. Lo hicieron y fue mucha gente.

Ahora bien ¿ese público que estaba en la carpa fue movilizado tal vez por el halo de censura que desde hace unos días los chicos del Coral cargan? ¿Porqué para anunciar a un grupo que viene desde años trabajando hay que mencionar aberrante hecho? ¿Será necesario que así sea? ¿Ellos se preguntarán si los que están ahí van  por ese lamentable e inolvidable episodio? ¿Esto será ser tristemente célebre?  No quiero desmerecer al grupo -no es esa mi intención porque son reconocidos y ovacionados- pero ahí surge mi pregunta ¿porqué mencionar esto como atracción?

Seguramente así como esa noche que no sabían  como seguir adelante, atolondrados por el golpe de parado y haciéndoles frente a lo que nunca imaginaron, creo que tampoco ahora saben hasta cuando esa “prensa” será la indicada. Es la delgada línea en la que a veces nos podemos mover.

¿Hasta que punto estará bien ser más conocidos hasta casi  famosos, a costa de algo o alguien? Y que en este caso -y casi siempre- son tristes medallas las que nos colgamos.

Lo que les pasó, se que no se lo desearan a nadie, pero ¿a ellos los favoreció?

Lamentablemente con el tema de este hombre -mal llamado Padre-  más no podemos hacer. Es la Iglesia  la que debe dar respuestas y actuar. Nosotros -como ciudadanos- hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance: los medios informaron, la gente se manifestó, se repudió y hasta se escrachó. Expresamos el rechazo casi unánime de una sociedad comprometida.

No tenemos muchas mas caminos. Será la justicia, la de aquí y la de allá, la que llegue en algún momento.

Entonces  vuelvo a repreguntar, ¿será necesario que mencionen este hecho lamentable en cada actuación? ¿Será oportuno cargar en la hoja de presentación de Coral Luterieces este mal recuerdo?  

¿No será  mejor que con la  música, el arte y talento que tienen sea la mejor manera de responder y recordar a estas piedras en el camino, que a pesar de ser piedras no dejan de  ser una forma de crecer?