Pequeñas miserias del verano mendocino

Los festivales folclóricos de nuestra provincia dieron letra durante dos largos meses. Hay quejas, lamentos y enojos. Pero todo se puede mejorar.

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Mendoza crece a pasos agigantados pero sigue siendo pueblo en muchas cosas. Por dormidos, nos acuestan y nos hacen pasar el río con botas. Peleamos donde no hay que pelear, nos quedamos callados cuando tendríamos que gritar y miramos hacia el costado en más de una ocasión, como perro que tiró el tacho.

Enero y febrero han ofrecido muestras como para tirar para arriba, y acá van algunas de estas perlitas.

-La TV Pública pasó (en forma diferida) el Festival Nacional de la Tonada. Y la verdad es que después de ver lo que salió al aire, era preferible que no pasara nada. En las dos noches (miércoles y jueves de esta semana) no se hizo referencia a qué festival se trataba, qué es la Tonada, adonde queda Tunuyán y se le dedicó el mayor porcentaje de tiempo a los consagrados (a los que le sobra aire), relegando a los nuestros de una oportunidad única.

-Por supuesto que hay quejas de nuestros artistas. Hay cientos. Pero las quejas son en Facebook y no en el ámbito que corresponde. Es lógico: no vaya a ser cosa que por quejarte no los llamen el año que viene…

-Los programadores de los festivales (de todos) abusaron en cuanto a presencia de figuras estelares relegando en lo mínimo a los locales. El criterio en cuanto a la selección fue mínimo. Es cierto (y está comprobado) que al público lo convoca el artista con chapa. Pero es allí donde el programador debe aprovechar para mostrar a los de acá y también pelearlo con la TV.

-Pero… también es cierto que los de acá poco hacen por mejorar. Hay muchos que presentan el mismo repertorio desde hace años y, al parecer, no tienen previsto cambiarlo. “Esto es lo que la gente quiere”, me dijo un cuyano que ya aburre de cantar siempre lo mismo. Y no es así.

-De paso… ¿no existe ninguna posibilidad que los canales mendocinos se jueguen y transmitan en vivo los festivales?

-Que en La Tonada y en La Cueca y el Damasco no haya tonadas ni cuecas (o mejor dicho, haya pocas) es culpa de todos: de los programadores de los festivales, de los artistas y del público. Los primeros, por no manejar la tradición del festival al que dirigen; los segundos por no buscar superarse; y los terceros, por ser los primeros en denostar a nuestra música popular.

-Si las repeticiones de Vendimia fueran sólo con artistas mendocinos, ¿se agotarían las entradas?

-El Gobierno provincial organizó la Semana Federal en donde los artistas que subieron al escenario eran nada más que mendocinos. Anduvo bien, fue mucha gente, pero no fue algo que estallara. Muchas de las propuestas fueron buenísimas y algunas paupérrimas. Y muchos de los “ortodoxos” del folclore cuyano brillaron por su ausencia. Cuando había que apoyar, se borraron. Y después de quejan por Facebook…

-También hay organizadores de festivales que se quejan de no contar con el apoyo de los medios de comunicación pero no son capaces de enviar una mínima gacetilla informando lo básico. Esto también es mejorar y no hacerlo atenta contra los artistas y el público.

-Hace varios años, se les exigió a los artistas foráneos que subieron al escenario de La Tonada, que tenían que cantar –si o si- algo cuyano. Fue una buena medida, por más autoritaria que suene. Podría repetirse en todos los festivales mendocinos y, de esa manera, hacer escuela. Este año algunos lo hicieron pero nació como algo muy personal, de ellos mismos. Podríamos invitarlos a que conozcan y difundan nuestra música y nuestra cultura.

-Hay cosas que son inentendibles: en vez de apoyar a los que fueron a Cosquín, se los defenestró; en vez de solidarizarse con el músico que quedó a las 7 de la mañana en la grilla, se lo dejó solo; en vez de unir las voces y quejarse ante las desmedidas pretensiones de algunos “importantes” con respecto a temas referidos al sonido o escenario, sumisamente se hizo silencio y se aceptó subir en condiciones deplorables.

-Pero el colmo se dio que en un mismo fin de semana hubo en la provincia dos festivales muy fuertes como La Tonada y El Camote a menos de 100 kilómetros de distancia. Un despropósito. ¿A alguien se le ocurre que los cordobeses (campeones mundiales de los festivales y del turismo) organizarían dos eventos iguales el mismo día? De eso hay que aprender.

El verano se va y las quejas quedan. Hay que lavar los trapitos adentro, ver lo que se está haciendo y cómo se está haciendo.

Músicos, programadores, periodistas, público: todos tenemos que cambiar y mejorar. Hay que estudiar, conocer nuestra historia y nuestra cultura. Hay que hablar a tiempo, hay que apoyar al otro, hay que ser solidario, hay que crecer.

Así se mejorará.