Néstor Kirchner 1950-2010

Y un día volvimos a la plaza…

El día que nos dimos cuenta los logros políticos que encaramos hace casi 7 años, nos había devuelto la esperanza de repensar la política.

Porque desde mi militancia siempre hacíamos de la política el lugar que nos reunía para resistir el avance, para resistir y protestar por las desigualdades, por nuestras vivencias y desgracias.

Porque cuando por primera vez fuimos a la plaza fue a eso a protestar, o expresar nuestra rebeldía.

Porque a pesar de todo lo que mis viejos me habían dicho del peronismo lo que vivíamos no se le parecía en nada, ni en nadie.

Esa era nuestra causa. Y esa nuestra bandera.

Ahora nadie pensaba, ni piensa en volver atrás. Porque parece que desde nuestro lugar hemos podido lograr cambiar algo. No todo lo que queremos, pero algo. Y por ello el lugar que nos toca no es resistir, es soñar y revivir los días felices que mis viejos me contaran. Esos días de la Argentina Grande, Feliz. Y mis lágrimas en casa de gobierno no son de tristeza, y mis lágrimas en los distintos homenajes a Nuestro Néstor, no son de tristeza son de realización de una obra…

Mis lágrimas de volver  a la plaza y sentirme parte del colectivo que nos vio nacer en la nueva historia que podemos contar los jóvenes desarraigados de los noventa, los jóvenes masacrados del 2000 y 2001.

Somos los jóvenes que vamos a seguir cambiando la historia para resistir que nunca más volvamos para atrás. Nunca más nadie nos robe la educación, el trabajo, la alegría de ser argentinos…la alegría de nuestra gran historia peronista…

Y que nadie lo dude seguiremos en este camino con lágrimas, pero con mas risas y con mas hermanos que nos acompañen en una y diez mil plazas colmadas para dar testimonio de nuestra verdad, la que no aparece obvio ni en los diarios, la radio o la tele.

Yo estuve con Ella y seguiré a su lado como en su entonces somos los soldados de Perón, como en su entonces somos los descamisados de Evita.

Te dejo estas líneas amigo Néstor, somos la Nueva Generación, la que vos cimentaste, la que vos dignificaste. Acá estas lágrimas son tuyas y de todos. Pero son el agua dulce y pura del río del que Cristina navegará para completar el camino de liberación.

Gracias Néstor, por siempre.