Dudas sobre los pasos que dará el Gobierno

Argentina ingresó en la cuenta regresiva para lograr un acuerdo con los holdouts para no caer en un nuevo default de la deuda pública. La nueva semana arranca con la incertidumbre sobre cómo la Casa Rosada destrabará el asunto en las próximas horas.

Finalmente ¿qué va a pasar este miércoles? ¿Argentina entra en default técnico o el Gobienro logrará que se respete la cláusula RUFO, o habrá una tercera alternativa? La nueva semana comienza con la incertidumbre sobre los pasos que dará el Gobierno nacional sobre si enviará una comitiva a Estados Unidos para seguir la negociación o si limitará el contacto a conversaciones telefónicas.

Lo concreto es que -según investigó este domingo el diario La Nación-  el gobierno de Cristina Kirchner evalúa un plan de emergencia para el caso de que no se logre un acuerdo con los fondos buitre y caiga en default.  Las medidas que baraja están dirigidas a sostener el consumo, el empleo y el financiamiento interno, que podrían quedar afectados por esa cesación de pagos.

Mientras, a la espera de señales más concretas, referentes del oficialismo y la oposición discreparon sobre la magnitud del impacto que tendrá en la economía local si el país cae en default, aunque todos coincidieron en que no será tan trágico como en la cesación de pagos de 2002, en el marco de una crisis económica y social.

La rígida postura de la Argentina con relación a la cláusula RUFO fue ratificada por la presidenta Cristina Kirchner, cuando días atrás aseguró que si el país la viola, "se caen las quitas que Néstor (Kirchner) logró por primera vez en la historia". Aunque ya fue explicada numerosas veces en las publicaciones de los medios, vale recordar que la cláusula RUFO, incluida en los canjes de deuda de 2005 y 2010, prohíbe pagarle en mejores condiciones a los "holdouts", como los fondos buitre que a quienes entraron a reestructuraciones de deuda. Si se lleva a cabo lo dispuesto por el juez neoyorquino Thomas Griesa, chau cláusula RUFO.

El miércoles vencerá el período de gracia que tenía Argentina para evitar entrar en default técnico porque no efectivizó el pago del vencimiento de intereses de la deuda a bonistas reestructurados que operó el 30 de junio porque el juez Thomas Griesa ordenó devolver al país el dinero que el gobierno había depositado para ese fin en las cuentas que el Banco de Nueva York Mellon (BONY) tiene en el Banco Central. 

Los dos encuentros mantenidos la semana pasada por el equipo encabezado por el secretario de Finanzas, Pablo López, con el abogado Daniel Pollack, designado por Griesa como mediador en el conflicto, fueron infructuosos, ya que el juez no repuso el stay (medida cautelar) para destrabar ese pago.

Desde el oficialismo, el diputado Héctor Recalde relativizó las consecuencias de un eventual default al afirmar que "no va a tener consecuencias trágicas porque no estamos en el 2002, y el mercado interno va a seguir más o menos como en la actualidad, no va a haber alteraciones". En este sentido señaló que "en enero recuperaremos ampliamente las posibilidades de negociación para que no nos apliquen la cláusula" RUFO (por sus siglas en inglés) que impide ofrecer a los holdouts en forma voluntaria un pago mejor que el recibido por bonistas que ingresaron al canje de deuda de 2005 y 2010.

En cambio, el presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, advirtió que "lo que va a ocurrir es que los problemas con los cuales ya convivimos los argentinos desde hace mucho tiempo y que nos preocupan, la inseguridad, la inflación, el desempleo, la falta de dólares, se van a acrecentar", al tiempo que auguró que "también los últimos meses de transición de este gobierno van a ser menos relajados de lo que podría haber sido".

"Estamos muy sobre el filo, estamos jugando con mucho riesgo, porque no tenemos mucho tiempo. A esta altura, lo único que nos puede salvar del default es que los mismos fondos que hoy litigan contra la Argentina le pidan al juez que le permita pagar esto que vence a fin de este mes", estimó Frigerio.

El diputado nacional Hermes Binner consideró que el Gobierno ha llegado a esta instancia de conflicto con los holdouts porque "le ha dado poca importancia a los reclamos de la Justicia de Nueva York", y remarcó que el default "es absolutamente negativo para el país".

"Es una situación donde presume que haya dificultades para la exportación, dificultades para la importación. Aun con las velas a media asta de la economía, espero que tengamos la gran posibilidad de seguir adelante y aspirar a tiempos mejores", expresó Binner.