El economista de carrera en el sector público, Alejandro Vanoli, tiene todas las cualidades para ser un aliado clave del ministro de Economía, Axel Kicillof. Es intervencionista, obediente y perseguidor de todo lo no kirchnerista.
El nuevo titular del Banco Central tiene semejanzas con el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Y eso a Kicillof le es útil.
En cambio, Juan Carlos Fábrega, que renunció ayer a la presidencia del BCRA, siempre se mantuvo cerca de los suyos. El ex titular del Central hizo carrera en el Banco Nación y entendía el idioma de las entidades financieras. Nunca se llevó bien con Kicillof.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner tuvo palabras muy duras hacia Fábrega. Lo acusó de filtrar a los bancos información privilegiada, que luego avivaron la fiebre de las operaciones con dólar bolsa y contado con liquidación. La jefa del Estado dijo también que en el Central dormían 80.000 expedientes sobre infracciones a la ley penal cambiaria.
Fuentes de la Casa Rosada aseguran que Kicillof no logró poner en el sillón del BCRA a quien le hubiera gustado. La Presidenta le bochó candidatos como Augusto Costa, Emmanuel Álvarez Agis y Cecilia Nahon.
Sin embargo, Vanoli se comportó, hasta el momento, como un buen soldado kirchnerista, respetando las reglas del grupo Fénix, al que pertenece. Sin chistar ha tomado decisiones ortodoxas y se espera que ahora sea el general que comande la cruzada contra el dólar blue. Ya había comparado la publicación de la cotización de la “lechuga” con la difusión del precio de la cocaína.