El desembarco de Alejandro Vanoli frente al Central en reemplazo de Juan Carlos Fábrega se produce, para los especialistas, "en un contexto en que la política fiscal mantendría su sesgo expansivo, considerando a la inflación como un problema secundario". "Pero habría mayores restricciones en el mercado de cambios para tratar de evitar que la liquidez se canalice hacia el dólar", dijeron.
Además, opinaron que una limitante severa para el logro de estos objetivos deviene de la creciente fragilidad del balance del Banco Central, "con un activo en el que las acreencias contra el gobierno nacional ya alcanzan al 66%".
"Un valor que históricamente se ha mostrado cercano a la evolución del llamado dólar blue es la relación entre la base monetaria y las reservas. Actualmente ese ratio es de 14,2 y se proyecta a 17,1 hacia fin de este año", analizaron. Para 2015, esa relación depende crucialmente de la posibilidad o no de obtener financiamiento externo, según manifestaron en su análisis y destacaron que "tras la reforma a la Carta Orgánica del BCRA en el año 2012, la institución perdió independencia del poder político y del Ministerio de Economía, conducido por personas con diferentes características".
Por lo tanto, evaluaron que "el funcionario saliente del cargo esta semana privilegiaba objetivos de contención en el crecimiento de la base monetaria y los precios, lo que implicaba compensar la creciente emisión de dinero para financiar al Tesoro Nacional con ventas de bonos que tendían a encarecer el costo del dinero, y por esta vía desalentando la actividad productiva".
"En el Ministerio de Economía las preferencias habrían sido por menores tasas, para no afectar negativamente la actividad económica, aun cuando ello significara mayor inflación", manifestaron. En tanto, opinaron que "el presidente saliente muy probablemente hubiese optado por repetir una estrategia como la de enero pasado para intentar contener la suba del dólar blue y el denominado contado con liquidación".
Para los autores del análisis, con el recambio "posiblemente el BCRA pierda grados adicionales de libertad para tomar decisiones, cuya política pasaría a alinearse más estrechamente con los objetivos y preferencias que provienen del Ministerio de Economía".
"En principio y a corto plazo pueden esperarse menores tasas de devaluación del peso en su valor oficial, mayores controles en los mercados alternativos de cambios y adicionales grados de restricción al uso de divisas oficiales para realizar importaciones", precisaron.
En ambos casos, coincidieron que "se trata de estrategias cuyo horizonte máximo es el recambio de gobierno en 2015, especialmente en esta segunda posible visión tras el recambio en el BCRA".
"El desequilibrio fiscal creciente que tuvo lugar en los últimos años desembocó en un cuadro estanflacionario, con una estabilidad macro actualmente comprometida, las reservas perforaron el piso de 28.000 millones de dólares", sostuvieron.