Planean cambios drásticos en Salud

No se iría el ministro, pero sí varios funcionarios, entre ellos los directores de algunos hospitales. Circula la idea de contratar con Ocasa la logística: traslado y depósito de medicamentos, gestión de compras, archivos documentales, y movimientos de historias clínicas unificadas. Buscarán “infiltrar” estructuras con “actores” del cambio y combatir el robo hormiga de medicamentos, entre varias ideas.

Foto: Prensa Gobierno
Foto: Prensa Gobierno

Cuentan que el gobernador Francisco Pérez se ha reunido algunas veces por el asunto, pero en estos encuentros reservados no ha estado el ministro de Salud de la Provincia, el médico experto en prestaciones Carlos Díaz Russo. El “asunto” es que a pesar de la buena voluntad y disposición del ministro, la “transformación” no ocurre. Por el contrario, la salud mendocina es un embrollo inmanejable en donde los éxitos se cuentan con los dedos de la mano y los fracasos, por minuto: cada vez que un expediente se queda en algún cajón transformando la política sanitaria en un manojo de intenciones. Bajo la superficie pasa de todo. Desde robo hormiga de medicamentos hasta gestiones esforzadas e inútiles, pasando por médicos que trabajan “un rato” y cobran entre 45.000 y 50.000 pesos al mes “sin hacer nada” con una buena cantidad de funcionarios que apenas si cuida su “quintita” sin siquiera hacer el seguimiento de sus propias gestiones, de acuerdo a una fuente que pidió reserva de su identidad. El resultado es lo que se ve: una salud en crisis permanente. Y Salud ocupó un lugar preponderante en aquel ya lejanísimo discurso inaugural de la gestión Pérez, hace ya más de un año y medio. ¿Quién se acuerda?

De acuerdo a la escasa información que se pudo recoger, el gobernador habría decidido ponerle la proa con firmeza al problema de la Salud en Mendoza en plazos cortos, algo que ningún gobernante ha logrado en medio de luchas enormes con los gremios ATE y AMPROSS –que han usufructuado la incapacidad de cada funcionario hasta la última gota- y la falta de recursos, cuando no de imaginación y de ganas. Sumemos a todo esto un desorden administrativo gigante que además fomenta desde corrupciones pequeñas hasta grandes, y el quirófano estará listo para armar a Frankenstein.

En aquellas reuniones en las que por lo menos Francisco Pérez, el Secretario Legal y Técnico Francisco “Pancho” García y varias personas más han participado, se habló de “meter mano” en el ministerio para conseguir resultados rápidos, posiblemente antes de las elecciones de octubre.

No hay estrictamente un plan. Sí un conjunto de ideas a poner en marcha. La idea central no es cambiar a Díaz Russo, sino “intervenir” determinadas áreas del sistema de salud con funcionarios clave y “gestores” que “empujen las decisiones”, contó una fuente, corriendo a otros en repliegues intermedios. “Es como un plan de subversión… como meter ‘infiltrados’ para que las cosas se hagan… es increíble cómo duermen los expedientes… cómo te cortan los cables… cómo se pierden las cosas en el Estado” contó el informante, un hombre central en el círculo de consulta del gobernador.

A la sombra de las ineficiencias hay un mercado negro de medicamentos del que se desconoce su dimensión exacta. “Hay un mercado paralelo… porque hay robo hormiga… y un sistema de compras de remedios muy desordenado… No se sabe ni la trazabilidad de los medicamentos… ni cuantos están vencidos ni a punto de vencerse…” insistió.

 

El grupo de ideas que se maneja no irá por un camino de rosas. Una de ellas es el súper promocionado Seguro Provincial de Salud, que no ha avanzado prácticamente nada y ni siquiera tiene estado legislativo. En diciembre del año pasado, ante los legisladores, el ministro aseguró que las bases para el seguro estaban listas, pero no dio mayores precisiones, salvo que serviría para atender a cerca de 700.000 mendocinos sin obra social antes de fin de 2013. Eso, no va a suceder este año. También dijo que de los más de 2.500 millones de pesos de presupuesto 2013 el 72 % se iría en las distintas fórmulas de pagos de sueldos, muchos de ellos en negro, porque se trata de locaciones de servicios, diversos tipos de contratos o las “prestaciones” o “medias prestaciones” que algún creativo inventó para pagar sueldos, sin otorgar cargos en planta permanente.

Para que el seguro pueda implementarse deben ocurrir cambios gruesos: unificar las historias clínicas, contar con un archivo único documental en todo el sistema sanitario de la provincia, cambiar la gestión de compra de medicamentos, y optimizar todas las “moras” de la Salud, desde obtener un turno simple a una cirugía programada. Ahora viene lo complejo: ¿Esto puede hacerlo el Estado? Sólo si se profesionalizan las gestiones al máximo y los ingresos ocurren por concurso. “Llevaría años…” dice una fuente del gobierno que también está trabajando en el problema de Salud, y desliza una frase que traerá cola porque siembra la semilla de la discusión: “Ya hay una empresa que hace todo eso en otras provincias y lo hace bien, y es Ocasa…” cuenta. “Paco” Pérez habría dado el visto bueno para avanzar. La idea es que esta empresa haga toda la logística. “Desde archivar la documentación hasta llevar las historias clínicas de un lugar a otro cuando hagan falta… porque por ley los médicos deben escribirlas y firmar…” dice la fuente.

 

El ministerio de Salud usa más del 70 % de su presupuesto en sueldos.

La empresa Ocasa se hizo muy conocida cuando el ex ministro de Economía Domingo Cavallo la puso en el foco de sus denuncias por las vinculaciones con Alfredo Yabrán en los noventa. Hoy es una firma que tiene o tuvo como clientes de logística de salud y medicamentos a varias provincias, entre ellas Salta, Jujuy, Chubut, Chaco, y varias más. Y tiene sedes en todo el país, con distintas certificaciones de alta calidad. En la sureña Trelew inauguró hace poco una planta de almacenaje de medicamentos. Según su página web, su oferta incluye distribución, almacenamiento y acondicionamiento de muestras patológicas de análisis, medicamentos y vacunas, drogas, sustancias peligrosas, e insumos médicos. También hace consultoría, gestión de compras, almacenaje y archivo documental. Es decir, la solución perfecta para un sistema desquiciado. Se pondrá pesada la discusión sobre Ocasa con los gremios de la Salud, en especial ATE y Ampros, los que vienen señalando que el Seguro de Salud que planea la provincia es “la privatización” sanitaria, y la entrega “a las recetas del Banco Mundial”.

Un médico que conoce esta discusión la enfoca con precisión. “El Seguro de Salud no significa que vamos a dar más prestaciones, sino a ordenar mucho lo que hay. Necesitamos una logística de medicamentos, gestión de compra, historias clínicas unificadas, archivo documental de todo… y médicos que trabajen y se comprometan con el cambio que quiere Paco”. La fuente ocupa un cargo intermedio en el ministerio pero es de consulta en el gobierno. “Hay que sacar los papeles de los hospitales, porque se van a hundir techos y pisos de tanto papel que hay” reflexiona.

Otros cambios: en el gobierno piensan en modificar las estructuras de dirección de los hospitales. La idea es tener al frente profesionales capacitados en administración, y adosarles un director médico. “El modelo de lo que va a venir es como en el Hospital Central. Lo que pasa es que nadie promociona lo que ocurre. Ahí hay un contador al frente y lograron subir más de un 40 % la cantidad de cirugías programadas de un año a otro…” dicen quienes trabajan en este grupo de ideas para la salud, y añade que los primeros hospitales apuntados para hacer cambios serán el Lagomaggiore y el Notti.

Estas ideas generales se complementan con otras más complejas que el gobernador conversa en privado los fines de semana, como crear bancos de implantes y de tejidos, iniciativas que suenan extraterrestres en una provincia donde la gente va tres o cuatro veces a un hospital a hacer colas de horas y horas, denigrantes, para conseguir atención, o donde hay centros de salud en el más triste de los abandonos. Pero las ideas servirán para movilizar.

Hay consideraciones políticas que hacer. En el ministerio de Salud los funcionarios creen que La Corriente Peronista quiere el sillón principal del ministerio y algunos hospitales. Le tienen al vicegobernador Carlos Ciurca y a los intendentes más temor que a la Gripe A, aunque nadie lo admitiría jamás en público. En menor escala, se cuidan mucho de la “estructura” que –dicen- el ministro de Hacienda Marcelo Costa ha dejado en su paso por la OSEP. La obra social de los empleados públicos forma parte del plan de transformaciones. Pero al igual que Díaz Russo, su titular Alberto Recabarren seguiría en su puesto. “Tienen que ocurrir en la Osep los mismos cambios que en el sistema de Salud” aseguran los que hablan con el gobernador Pérez de estos temas, con un plus adicional: quien convertir al hospital El Carmen en una unidad capaz de competir en prestaciones con la medicina privada.

Las ideas difíciles también giran sobre la mesa, como modificaciones al sistema salarial de médicos y enfermeros, que hoy es prácticamente un crucigrama imposible de resolver. “Tienen que ganar bien y trabajar más… y el que más trabaje, más tiene que ganar” dice un informante. Es el sueño de todos los gobernadores y ministros de salud. Pero muchos profesionales del área “pasan un rato” por la salud pública para ir luego a sus consultorios, o consultorios de otros, o la medicina privada. Por eso siempre el pobre, el que está desprotegido, el que no tiene obra social, es el que pierde o el que debe esperar meses por un turno.

El gobernador recorrió ayer con Díaz Russo la ampliación de un centro de salud, y en el ministerio han estado reunidos con Ampros tratando de resolver problemas para las residencias médicas. Pequeñas “curitas” en el enorme lío que es la Salud de Mendoza. Además, la presencia en Mendoza de Luis Pérez, aquel especialista senior del Banco Mundial que estuvo a punto de ser ministro de “Paco” y no quiso, reavivó los rumores de cambios en el ministerio, pero nada de ello está en el horizonte. Sí esta suerte de “subversión” –así fue definido- para que las cosas ocurran.

Cuentan que en marzo del año pasado un prestador de salud de la provincia llevó una idea a uno de los hospitales públicos. Aún espera respuesta, y el gobernador se habría enterado de ello. Por eso una de las preguntas que suele hacer Pérez cuando le cuentan lo que ocurre con la Salud en Mendoza es… ¿Y esto, desde cuándo pasa?

Lo complejo: las ideas son buenas. Todas sirven para debatir. Pero las urgencias los tapan. ATE tiene emplazado al ministerio de Salud a que cumplan antes del 31 de este mes con varios acuerdos por los que según el gremio no se ha hecho mucho, como el blanqueo de contratos basura, los puestos “de 44 horas” para que no se pague en negro sobre todo a enfermeros, y los ingresos por concurso. Lo mismo el aumento de las asignaciones familiares, que subieron dos veces para agentes nacionales desde diciembre de 2011, y en la provincia “no se han movido un peso”, dicen en el sindicato estatal, cuando en gobierno anteriores era un ajuste salarial casi automático.

Dicen que el gobernador se va a poner el cuchillo entre los dientes, harto de que el sistema de Salud sea algo así como una máquina de impedir. Habrá que ver si le alcanza el tiempo, y si tiene en su equipo capacidad de negociación suficiente. Nada de todo esto podrá hacerse sin el acuerdo gremial.

¿Plazos? Se habla de un remezón antes de las elecciones de octubre. Habrá que ver y esperar. Hasta ahora, no es mucho lo que ha sucedido en materia de transformación sanitaria en la provincia.