Muchas veces, los críticos literarios actúan como detectives salvajes y buscan -en las pequeñas marcas textuales que ofrece una obra- claves que ayuden a entender una literatura. Ese método debe estar siendo usado ahora mismo por los investigadores de las conexiones non sanctas del vicepresidente Amado Boudou con grandes negociados ilegales a partir de la entrega de una agenda perteneciente a Alejandro Vandenbroele, ofrecida a la Justicia por su ex esposa Laura Muñoz. Entre teléfonos, tareas y anotaciones, resalta una pregunta al lado de unas iniciales.
“JM ¿Formosa?”, reza la inscripción. Según Muñoz, “JM” significa “José María”, tal es el nombre de Núñez Carmona, socio de Boudou, según admitió el vicepresidente. Muñoz señaló que Formosa era una provincia en la que Vandenbroele tenía grandes intereses. Muñoz contó en el programa “Argentina para armar”: “(Alejandro) siempre recordaba que había una señora con el poder de una gobernadora o intendenta, que le causaba gracia y que estaba implicada en los negociados por montos millonarios en pesos y dólares. El dinero a quedarse era enorme. ‘Si nosotros nos quedamos con esto, te imaginás con la que se quedarán los de arriba’”.
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