El intendente Fayad intervino directamente dos veces en la causa por las amenazas al periodista Ricardo Montacuto, ex director de MDZ. La primera vez fue por escrito, en la que se presentó de manera espontánea pidiendo frenar con la acusación, y presentando documentación sugiriendo que su teléfono pudo haber sido clonado. La segunda vez fue de manera personal y ya como imputado formal del caso. El fiscal lo acusó, convencido por la prueba acumulada en su contra.
En la imputación, sin su abogado defensor, Fayad declaró e incurrió en falsedades y mentiras importantes, buscando suavizar su situación, algo común en el delito penal. No es esperable que alguien declare en su contra, sí que mienta para evitar el castigo.
En su declaración, Fayad falseó hechos con respecto a los propietarios de MDZ Online, e hizo a su vez denuncias de las que no aportó ni una sola prueba. Así, llegó a decir que uno de los propietarios de MDZ “…tiene aparatos para intervenir teléfonos. Una vez le pregunté y me dijo que había traído el ‘chiche’ de Miami, y me dijo las últimas cinco personas con las que yo me había comunicado. Si tiene algo así por qué no va a tener otra tecnología” sostuvo, tratando de virar la imputación hacia teorías conspirativas que, después, las propias pericias desmintieron. También incurrió en falsedades al describir reuniones y charlas con periodistas y propietarios de MDZ. Luego, cada una de sus afirmaciones fue rebatida por las declaraciones testimoniales de los principales afectados, entre ellos los propietarios de este medio.
Finalmente, intentando buscar motivos para sostener teorías en su contra, Fayad inventó un hecho que no existió. Dijo que en una oportunidad el periodista amenazado -cuando era secretario general de redacción de diario Los Andes- lo invitó a “tomar un café o algo”. Relató que ambos se encontraron en Juan Sebastián Bar, en la calle Arístides, y que Montacuto –después de “dos o tres copas” de alcohol- le había propuesto avanzar en relaciones de otro tipo y pasar “más tiempo juntos, compartir otras cosas”. En el hecho que inventó -literalmente- para esta causa, dijo que el periodista tenía hacia él “halagos que excedían el límite de su afecto” en aquella reunión imaginaria, buscando implantar motivaciones de índole sexual en la denuncia por amenazas.
Meses más tarde de aquella declaración del intendente, el periodista amenazado debió ampliar su declaración a pedido de la defensa de Fayad. Allí, desmintió cada uno de los dichos del intendente, declaró que ni siquiera conocía el sitio al que aludía Fayad en aquel supuesto encuentro, y pidió para el jefe comunal y para él mismo “dos exámenes, uno proctológico y una rinoscopia…” a fin de dilucidar los hechos que denunció el intendente, tanto como los motivos que le llevaron a mentir casi párrafo a párrafo en su declaración como acusado. “Yo estoy seguro de que apruebo los exámenes… el doctor Fayad, no lo sé…” declaró ese día el periodista en sede judicial. El pedido de esas pericias médicas está pendiente de resolución.
De rinoscopías y otros exámenes
La declaración de Fayad cuando resultó imputado tuvo una larga serie de falsedades e inexactitudes en las que incurrió para defenderse. Todas fueron rebatidas.