Sigue impresionando. En cuatro años aumentó su caudal electoral, con la gran diferencia de que ahora es ella sola sin la ayuda de nadie. Hace cuatro años ganó por un 57 por ciento basados en ese engendró llamado La Concertación que creó Néstor Kirchner y que ejecutó con el hoy perdido Julio Cobos.
Esta vez no hay dudas de que CFK ha cobrado entidad propia. Las elecciones primarias la dejaron en el umbral de la primera minoría, rebasando el 50 por ciento de los votos. Aquella fue una encuesta previa a esta definitiva y que llegó al 57 por ciento en Mendoza, arrasando al puntano Alberto Rodríguez Saá, que ya había marcado su predominio en Cuyo.
Cristina demostró que su supremacía se acerca a lo absoluto y algunos se alarman por la hegemonía.
La presidenta ha demostrado el poderío de los números que la dejan al borde de convertirse en el jefe de Estado con más apoyo popular desde el retorno de la democracia. Además, es la primera vez que una expresión partidaria consigue un tercer mandato consecutivo. En este caso es el kirchnerismo, devenido en cristinismo.
Cristinazo
La presidenta ganó sin objeciones y rompió su propio récord con un 57 por ciento. El kirchnerismo, o ahora llamado cristinismo, encara su tercer mandato consecutivo.