El presidente de la AFA, Julio Grondona, fue reelecto al frente de la entidad por otro período de cuatro años y después de 32 de ejercer ese cargo. Un simulacro de oposición fue encabezado por el presidente saliente de Vélez, Fernando Raffaini, quien sin embargo no llegó a contar con los seis avales necesarios para postularse.
Pero la verdadera oposición a Grondona no fue institucional: el presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza y dueño del segundo multimedios del país, Daniel Vila, decidió hace tiempo que quería el sillón bordó del mandamás de la AFA, y que lo conseguiría sin fijarse en obstáculos "formales" como el estatuto de la entidad, que -como se ve- no es muy abierto al avance de una oposición institucionalizada. Así fue como terminó protagonizando un patético episodio en el hall de la entidad con una "votación" paralela que lo convirtió en presidente de una "AFA paralela" e ilegal.
El sinuoso camino emprendido por Vila para quedarse con la entidad que controla todo el fútbol argentino deja en evidencia lo obvio: que el empresario mendocino no enarbola banderas morales ni busca destronar a Grondona porque lo considera un cáncer para el desarrollo de este deporte. Lo suyo es el poder, a secas.
Pero hagamos un poco de historia, lo que nos servirá para entender por qué pelean Grondona, Vila, Ávila, Aníbal y otros "animales sueltos". Cómo pelean, con qué armas, con patetismo se ve por televisión.
El desaparecido diario "Crítica", del empresario español Antonio Mata –una suerte de Vila pero con acento ibérico-, publicó el 5 de septiembre de 2009, no hace una década, un extenso reportaje a Vila en el que éste despotricaba contra el matrimonio Kirchner. Afecto a denunciar pactos, alianzas y actos de corrupción, como si lo hiciera frente a un espejo, Vila aseguró entonces que la Ley de Medios encarnaba un acuerdo entre el gobierno y las telefónicas. Y que estaba aliado con Clarín "por la fuerza".
La relación entre Vila y su socio José Luis Manzano con el grupo que conduce Héctor Magnetto es larga y, sólo en apariencia, contradictoria. Otra legislación, conocida como Ley de Bienes Culturales, que todavía tiene consecuencias jurídicas complicadas pero evita que los grupos locales caigan en manos de extranjeros, fue sancionada en 2002 gracias al lobby conjunto de Manzano y el responsable político de Clarín, Jorge Rendo.
Pero las peores afirmaciones de Vila sobre Néstor Kirchner se produjeron durante un acto institucional del Grupo Uno, que preside. Por el proyecto de la Ley de Medios, que estaba a punto de sancionarse, Vila consideró que el ex presidente era equiparable al ex dictador Jorge Videla. En concreto, según la crónica de su diario, Vila alertó que "la gravedad institucional y jurídica (del proyecto) es sólo comparable con el golpe de Estado del '76". Y aseguró que el texto escondía "el mayor despojo que se recuerde en la historia de nuestro país".
Toda esta artillería discursiva porque Rendo le había advertido que, si la ley se sancionaba, su grupo se vería obligado a vender radios y operaciones de cable en algunas provincias.
Pero lo peor es que apenas dos semanas antes, el propio Vila y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aparecieron a los abrazos en un programa de la medianoche de América TV. ¿A qué se debía tanto cariño? Como siempre, a un fenomenal negocio en ciernes. Fernández tenía bajo su responsabilidad el lanzamiento de "Fútbol para Todos", el nuevo emprendimiento estatal que surgía a partir de la rescisión del contrato que unía, desde hacía más de una década, a la AFA con el Grupo Clarín por la explotación de los derechos de televisación del fútbol. Y Vila le había "sacado" el compromiso al ministro de que le daría esos derechos en exclusividad al Grupo América, en detrimento del multimedios de Magnetto. Hablamos de un negocio de producción televisiva que rondaba los 100 millones de pesos anuales.
Paradojas del destino, con una distancia de apenas semanas, frente a Vila aparecía un negocio millonario que, para cerrarlo, debía traicionar el frente que tenía con Clarín; pero a la vez, la inminente ley lo obligaba a mantener el pacto con Rendo si no quería verse arrastrado por las consecuencias jurídicas, que lo obligarían a desinvertir, es decir, vender varios de sus medios. En efecto, la "traición" duró poco y Vila y Manzano volvieron a entrar "en caja".
Pero la amenaza del Gobierno, tanto para Clarín como para el Grupo Uno, lució convincente cuando el entonces Comfer que conducía Gabriel Mariotto emitió una resolución que daba marcha atrás en la venta de las acciones de la empresa dueña de la licencia de LT8, la radio rosarina que el grupo le había comprado a su socio en La Capital, Orlando Vignatti. Los "papeles" no estaban en regla, explicaron cerca de Mariotto. Y parece que Vila y Manzano entendieron el mensaje.
Desde entonces, el kirchnerismo fue avanzando para romper la alianza entre Clarín y el Grupo Uno. Y todo indica que lo consiguió. La aparición de una solicitada de ese multimedios en contra de Clarín y de La Nación en el caso Papel Prensa pareció responder a la nueva "lógica". También, el hecho de que la resolución del Comfer nunca terminara de obligar a Vila-Manzano a desprenderse de las acciones en LT8. Una presentación judicial de los activos abogados de ambos lograron congelar la aplicación de la medida del ente regulador. Y los abogados del Comfer no volvieron a molestar.
De inmediato, Vila y su fluída relación con Aníbal Fernández lograron que, a partir de su "realineamiento", América TV obtuviera, junto con Canal 9, C5N y Canal 26, la autorización para retransmitir en vivo algunos partidos por semana del "Fútbol para Todos".
Pero, recordemos, para Vila lo único excitante es instalarse en el sitial de los intocables, en el sillón bordó en el que Grondona se sienta desde hace 32 años, en la sala de reuniones del primer piso.
Aquí es donde ingresamos a la interna por la sucesión de Grondona, que por su edad y razones de salud hace tiempo que piensa en eso, antes incluso de que apareciera Vila en el horizonte. Que parte de sus reflejos aún conserva lo demuestra que haya girado en el aire para dejar muchos años de fluida relación con Magneto y abrazarse al nuevo poder, al osado poder kirchnerista, que no dudó en manotearle el negocio del fútbol al poderoso multimedios.
En los últimos meses, un diputado tucumano que no logró renovar su banca y un par de abogados, uno en Santa Fe capital y otro en Rosario, fueron las herramientas de una campaña para "judicializar" la sucesión de Grondona con medidas cautelares que buscaban romper la fortaleza del estatuto de la AFA dentro de la que se encierra "Don Julio". Las que llegaron a una instancia superior, fueron desestimadas.
Aplicando la misma metodología que en otros casos (recuérdese el caso de las cuentas en Suiza atribuidas por América TV a Enrique Olivera, que en 2007 era candidato a jefe de Gobierno porteño del ARI, y que finalmente), hace un par de meses el canal de Vila puso al aire una mezcla de informe y publicidad (por ciento, muy berreta) en el que presentaba a Grondona como lo que es, sin duda, un "padrino".
En las últimas horas, con las opciones "judiciales" caídas, Vila intentó un golpe final: América TV puso al aire una cámara oculta en la que en Carlos Ávila, ex dueño del canal, ex socio de Vila, ex accionista de TyC y ex socio allí de Clarín y Grondona, mantiene una conversación informal con el titular de la AFA. El abogado de Ávila y Vila, Mariano Cuneo Libarona, un letrado que no va por la vida en busca de prestigio, se presentó de inmediato a la justicia para reclamar que se investigue el contenido de la conversación, y acusó a Grondona de "lavado de dinero", denuncia de un delito federal que, depende de qué juez la reciba, podría derivar en una nueva medida cautelar. (Más allá de los negocios vidriosos en los estuvieron involucrados, la traición de Ávila no tiene precedentes: grabó de manera clandestina al hombre que lo hizo multimillonario. Hay que decir que hasta en la mafia se manejan con códigos).
Esta metodología, utilizada hasta el hartazgo por Vila y Manzano en todos aquellos lugares del país donde disponen de medios de comunicación, les ha permitido quedarse con empresas periodísticas y de servicios hasta construir un grupo empresario de proporciones. En la Ciudad Autónoma puede que precisen un esfuerzo aún mayor.
Grondona piensa quedarse unos meses al frente de la AFA pero no se imagina allí mucho tiempo más: quiere que Germán Lercher, el presidente de Colón de Santa Fe, sea quien lo reemplace. José Luis Meizner, titular de Quilmes y actual secretario general de la AFA, estaba a dos aguas entre Grondona y Aníbal, su segundo en el club más longevo de la Argentina, pero no es hora de andar especulando y perdió la sucesión a manos de Lercher: Don Julio terminó sospechando por la cercanía de Vila con le jefe de Gabinete. Por último, el kirchnerismo vería con buenos ojos que el sucesor de Grondona fuera Raffaini, pero parece difícil que eso ocurra.
En respuesta a la aparición del video, Grondona denunció ante la Justicia a Ávila y a Vila por coacción, amenazas y extorsión. Ávila padece una patología: no soporta su lejanía de los medios de comunicación. Mucho después de haber dejado de ser accionista de TyC mantenía su oficina en el edificio de la calle Balcarce y hablaba con los medios como si siguiera siéndolo. Su socio y mentor, el fallecido Luis Nofal, lo dejaba hacer porque era "inofensivo" hablando y muy peligroso si se callaba y se concentraba en hacer negocios. El último pufo de Ávila, el que lo dejó "en la calle", según su visión, fue la compra en 2001 de América TV a Eduardo Eurnekian en 120 millones de dólares, operación que pagó en parte con sus acciones en TyC. Un año más tarde, después del "default" argentino, esa empresa valía la décima parte. Ávila nunca se recuperó.
Más tarde lanzaría con DirecTV un canal de golf pero también terminaría mal, cuestionado por sus socios y con un juicio complicado en Estados Unidos. El pésimo negocio en América TV lo enemistó con su hijo Juan Cruz, el ex productor de "Fútbol de Primera", que terminó haciendo negocios con Vila a espaldas de su padre. Y lo obligó a ir malvendiendo en partes, primero a Vila-Manzano y luego a Francisco De Narváez, hoy también desplazado del día a día del canal por los mendocinos, en apariencia por pedido de Aníbal.
El "show" mediático de Vila en las puertas de la AFA sólo fue posible gracias a una conjunción de intereses y visiones que sólo tienen en común la caracterización de la presidencia de Grondona como ilegítima. Un manejo centralizado y autoritario basado en la compra-venta de voluntades comienza a dejar paso a otra etapa. De la habilidad de los operadores de la herencia y su lucidez dependerá que el fútbol argentino no salga de Guatemala para caer en "Guatepeor".
*Director de gacetamercantil.com
Twitter: @villalongaj