La AFA no ha dejado de ser un botín deseado por muchos, desde la política, el gremialismo o el empresariado. La muerte de Julio Grondona dio vía libre a los aventureros que antes habían pretendido arrebatarle un poder que le había llegado casi por concesión divina: fue eterno, le duró hasta muchos meses después de su propia desaparición física, habida cuenta que aun ahora no se resuelve la sucesión.
El nuevo escandalete, tras la fallida votación en la que se detectó fraude, es la suspensión de las elecciones. Detrás aparece una maniobra que cuenta con aval político de Sergio Massa, quien busca la intervención estatal en la entidad. Sin embargo, en el mundo del fútbol, más allá del afán futbolero del hincha de Tigre, ven a otro nombre hablándole al oído. Se trata del empresario de medios Daniel Vila quien tanto sueña con dirigir la AFA que un día hizo poner en la tapa de uno de sus diarios que ya era el presidente de la entidad, cuando en realidad no era así. Esa portada es histórica.
Su devenir amoroso lo hizo abocarse de lleno a la familia y los negocios. Pero el espíritu aventurero no se resigna por propia voluntad ya que es pasional. Y menos, cuando se cuenta con un dirigente de exposición nacional en la política, como Massa, que responde a sus designios también en el fútbol. Entonces, no debe sorprender que en un triunvirato de intervención propuesto por el titular del Frente Renovador aparezca el mendocino.
Cuenta con una oposición corporativa muy fuerte y no es ni en su contra ni en rechazo al empresario: la AFA siempre ha sido más fuerte que el Estado y, por lo tanto, prefiere que nadie se meta a controlarlos. Tan solo han existido sociedades en las que siempre ellos fueron los recepcionistas de fuertes sumas de dinero.
Según lo publicó La Nación, el gobierno pretende una salida consensuada al conflicto de intereses entre los dirigentes. Según esa versión, el factor "Massa" estaría jugando en terreno oficial ya que habría propuesto una "comisión normalizadora" integrada por la diputada Graciela Ocaña; el titular del Fútbol Para Todos, Fernando Marín; y el empresario de medios de comunicación, Daniel Vila. De momento no se ha producido una intervención en el organismo. Tampoco se ha designado un interventor para la tarea. El el Gobierno insisten en que se trata de una gestión por irregularidades administrativas y le dijeron al mencionado diario porteño que "hay garantías administrativas" para no llegar a la intervención y evitar la posible sanción de FIFA.
Como si se tratara de un capítulo argentino de "El Código Da Vinci", hay que comenzar a decodificar mensajes que van dejando en diferentes lugares la política, el fútbol en todas sus vertientes, el empresariado, los medios de comunicación y el gremialismo, además del Gobierno. Y en ese esquema es que debe leerse el inusitado protagonismo que Marcelo Tinelli (que llena varios de esos casilleros) le dio una vez más a Sergio Massa en el lanzamiento de la edición 2016 de su show televisivo.
En la AFA -vale la pena recordarlo- se juega bastante más que fútbol.