El gordo Julián jugueteaba con la medialuna en un cafecito de la calle Patricias. El Ruso, que acababa de cerrar una licitación de clavos de hule para la refacción de escuelas, venía de la Legislatura junto al Chito. Todos se acomodaron al lado del café.
-¿No se los dije? La corporación está a full y al que rompe la Omertá, lo matan. Como no consiguieron los diez palos para OSM, entonces ahora van a hacer una comisión para investigar al gobierno anterior… ¿Por qué no lo hicieron el día que decretaron la intervención? Son verdaderamente increíbles…- dijo el Chito, con el disgusto propio de los que tienen razón.
-Sí, pero el vuelto viene en caramelos. Los radicales-radicales-opositores, que son diferentes del oficialismo radical oficialista, van a impulsar una comisión para que la Legislatura investigue cuanto haya ocurrido con las tarifas de Edemsa… Se viene una carnicería…- dijo el Ruso.
Julián, en silencio, miraba la taza de café. Afuera, el frío siguió apretando de lo lindo.