Si el gobierno hace autismo de la ensordecedora rechifla con que la gente recibió a Celso Jaque, en la noche de la Vendimia; están perdidos. Navegarán sin rumbo hasta octubre, perderán las elecciones –por paliza- y después deberán ingeniárselas para negociar una transición incierta hacia lo que venga, ya sea dentro del propio peronismo, o –peor aun- con la oposición cobo-radical.
Es que todos los fantasmas que el gobierno teme se conjuraron en la noche más importante de los mendocinos, y estallaron en las manos del gobernador, sus ministros y la primera línea de funcionarios, igual que las bombas de estruendo y los fuegos artificiales que la organización de la fiesta había preparado a modo de distracción. Así, la histórica rechifla –los memoriosos que estuvieron en el Acto Central no recuerdan semejante muestra de repudio- vino a arruinarle a Jaque una Vendimia de la que había logrado salir airosocasi hasta los 85 minutos del segundo tiempo, para ponerlo en términos futbolísticos. Claro, al final, lo golearon. Y fue tan fuerte la experiencia, que el mandatario decidió no aparecer en los eventos de Vendimia del domingo, en el hipódromo, y en el Club Regatas.
Las primeras reacciones del gobierno, después del combo de silbatina, abucheos, papelitos, y algunas cosas peores; fueron –pasado el estupor que los conmovió hasta los huesos- de escasa autocrítica. De hecho, rápidamente algunos funcionarios salieron a buscar entre las tribunas a supuestos militantes del Confe, quienes –al decir de un miembro del gabinete- organizados por el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, habían concurrido al Frank Romero Day a escupirle el asado al gobernador. El propio Jaque colaboró con la teoría conspirativa, en sus primeras declaraciones, cuando acusó a la prensa de haber contribuido con el mal clima. “Con todo lo que han escrito algunos…” justificó, al intentar explicar –y explicarse- el repudio generalizado cuando aún no terminaba de acomodar su humanidad en el teatro griego. Ayer, además, hubo ministros que señalaron a miembros de la hinchada del "Tomba" -cercana a Cornejo, dicen- como supuestos ejecutores del concierto organizado de silbidos.
El mal momento se veía venir desde la inesperada ovación que recibió el vicepresidente Julio Cobos, quien parece ser el que mejor capitaliza el disgusto, la desazón, y la bronca que la gente expresa contra el kirchnerismo, en rechazo franco de una manera crispada e intolerante de hacer política -y de castigo permanente a las provincias- avalada por la succión de calcetines practicada con fruición por muchos funcionarios locales. Además, los alcahuetes -que nunca faltan- terminaron embarrándo la cancha al propio Jaque desde temprano, al demorar a Cobos -para empezar el día- cuatro horas en un avión impresentable para que no llegue a los festejos. Como no fue suficiente pusieron más esfuerzo: Cuando arrancaba el Acto Central, un funcionario de la Secretaria de Cultura corrió, presuroso, a pedirles a los sonidistas que pusieran la música -y a los locutores- a todo volumen para tapar la ovación al vicepresidente. Y terminaron los dislates tratando de disimular la rechifla con bombas de estruendo y fuegos artificiales, tal como este medio advirtió que iba a suceder, lo que enardeció más a los que abucheaban, chiflaban, y pedían renuncias. A todo eso se sumó el inexplicable e insólito maltrato a los periodistas durante la visita mañanera de Cristina, convalidado por los funcionarios del gobierno provincial, lo que terminó opacando los de por sí deslucidos anuncios de la presidenta.
-Nosotros no fuimos con aplaudidores. Después de las críticas del año pasado, nos la jugamos a lo que pase… De los que estamos seguros es que había "silbadores", gente organizada, muchachos de 30 años silbando, gritando y escupiendo… Esos no eran el público habitual de la Vendimia- explicó hoy un ministro a este columnista. Y dijo más:
-Seguramente hay muy mal ánimo en la gente. Por eso no hay anuncio ni obras que alcancen, ni comunicación posible, ni gestión positiva… todo cae mal... Pero hemos leído esto. No vamos a hacer autismo de lo que pasó. Quedan tres años de gobierno y vamos a trabajar para el reconocimiento- dijo, convencido, 24 horas después de que la silbatina borrase de un plumazo una Vendimia que –hasta ese momento- era positiva para el gobierno. Después de todo, habían logrado capear la protesta de algunos sectores, cerrar frentes complicados –aun con dinero-, pudieron salir al Carrusel con presidenta inclusive y pasar incluso momentos distendidos… Y con los anuncios para la producción en el Agasajo de la Vendimia pensaban que el paquete estaba cerrado. Pero claro, pasó lo que pasó, y la construcción imaginaria se vino abajo como un castillo de naipes.
-¿Cómo piensan revertir esto?- le preguntamos al mismo ministro.
-Con política. Es lo que hace falta ahora. Cuando Jaque apostó a la política, no se equivocó- dijo el funcionario, en un reconocimiento implícito de que con este gabinete el gobierno provincial sólo puede estrellarse en octubre, con lo que Jaque pasará a ser una especie de ex gobernador en ejercicio, un híbrido político, hasta 2011.
Algo es seguro. La gestión de este gobierno no va a ganar las elecciones, mucho menos cuando la tendencia viene muy mal para el kirchnerismo en buena parte del país, y los comicios en Catamarca -donde Néstor Kirchner jugó muy fuerte; exponiendo a su esposa la presidenta, ministros, y poniendo recursos- es prueba de ello. Sin embargo, hay que decir que el peronismo tiene la capacidad de reinventarse, cuenta con un poder territorial importante e intendentes con buena imagen. La principal carta electoral del PJ para octubre, por ejemplo, es precisamente el jefe comunal maipucino Adolfo Bermejo, un referente exitoso. Así es que no hay que dar por muerto al oficialismo, ni mucho menos. Incluso varios dirigentes y miembros del gobierno descorcharon champán por la noticia política que les brindó el propio Cobos al santificar la candidatura de la diputada Laura Montero a senadora nacional.
-Eso nos da ventaja. A Montero, o a cualquiera, se le puede ganar. El problema se produce si Cobos es el candidato. Pero su buena imagen no es transferible. Él es una especie de cheque sin endoso que sólo puede beneficiar al portador- dijo el mismo ministro que consultamos, en tren de análisis.
La Vendimia pasó. Y a pesar de todas las precauciones, la televisión unificada, intentos de censura, militantes rentados, y bloqueo a la prensa; el baldazo de agua fría en el Frank Romero Day -la expresión popular más importante de los mendocinos en esta época- fue contundente, inapelable. Y Cobos, por su parte, debe entender que la ovación del sábado por la noche fue "prestada", más movida por la repulsa a Jaque que por mérito propio. Después de todo, en sus cuatro años de gobierno jamás fue objeto de semejante reconocimiento popular, y menos en Vendimia.
En cuanto al gobierno, lo esperable es que hayan tomado nota de lo que pasó para cambiar a tiempo. De lo contrario, están fritos. Es así de simple.
La letra con sangre... ¿entra?
La feroz silbatina que la gente le propinó a Jaque es una fuerte advertencia para un gobierno que debe dejar de hacer autismo, y de buscar fantasmas y culpables por fuera de sus propias responsabilidades. La única buena noticia: el peronismo tiene la capacidad de reinventarse, aun cargando con la “mochila” de la gestión.