No son simples las opciones. El peronismo ya sabe que Julio Cobos va a ganar en Mendoza las elecciones de octubre. La pregunta es por cuánto, y cómo se hace para salvar la ropa. Luego de las Primarias Abiertas, Simultáneas, y Obligatorias, el universo oficialista buscará achicar la brecha con una diferencia honorable, y recuperar miles de votos que han perdido en el territorio de los intendentes más poderosos. “No es lo mismo perder tres puntos en La Paz que en Maipú…” reflexionaba anoche un integrante de la mesa chica del peronismo provincial. El pensamiento en voz alta no fue un misil a los hermanos Alejandro y Adolfo Bermejo. Pero es un calco de lo que pasó. Reponerse de la paliza no será sencillo, sobre todo cuando todos tienen ideas tan disímiles respecto de lo que se debe hacer en las próximas semanas.
“Cuando perdés por poco, vos podés decirle a un dirigente o a un intendente ‘mirá… perdimos porque no hiciste tal o cual cosa que yo te dije que hicieras’ pero cuando la derrota es de 18 puntos, nos arrastra a todos… La gente está enojada con nosotros, con Cristina, con los candidatos, con todo… perder así no le convenía a nadie…” dijo en confianza un dirigente muy cercano al gobernador Francisco Pérez, quien ayer desde General Alvear, departamento que cumplió 90 años, arrojó a las “segundas líneas” del gobierno a los leones para calmar la sed de sangre. Claro que esto no se arregla cambiando un secretario o un director.
El estado de ánimo dentro del PJ, un día después de una derrota muy dura que sólo presagia otra encadenada en octubre, no era sin embargo de desesperación. Sabían de antemano que habría tropiezo, aunque no esperaban semejante cuestionamiento de la población. La mansedumbre aparente ocultó todo tipo de broncas cruzadas. A saber: los azules del peronismo están enojados con Alejandro Abraham y la Corriente, sector que a su vez está “cruzado” con los funcionarios de Paco Pérez y con el propio gobernador, y con los intendentes territoriales que debían ganar y no ganaron. En la Casa de Gobierno y el entorno del mandatario disparan grueso contra la Corriente, especialmente los intendentes y el vicegobernador Carlos Ciurca, mientras que desde los intendentes llueven los palos para todos lados. Y todos piensan que el voto tuvo un fuerte componente anticristina. Ella es la mayor culpable, dicen.
“No nos hemos reunido hoy para que no explote todo…” dijo un dirigente consultado por este diario mientras consumía Cafiaspirinas sin parar. La fiebre se le había estacionado en 38,5 grados. Las broncas y las internas explicitadas tras la derrota dejan a las claras las diferencias de criterio en el peronismo respecto de cómo seguir hasta octubre. A modo de resumen: Los hombres de Paco creen que hay que volver a la estrategia electoral de “Paco arriba” y jugar fuerte al gobernador, una de las pocas figuras del peronismo que se salvó de la masacre y cuya imagen mide más que los votos obtenidos el domingo. La propia encuesta de lectores de MDZ Online, ácidos, si los hay, repartió culpas de la derrota de esta manera: Cristina 68 %, PJ local 7 %, gobierno provincial 5 %, intendentes 5 %, militantes 2 %. Otro 13 % opinó que las elecciones se perdieron simplemente porque Cobos era mejor candidato. Si este universo particular hipercrítico trazó este panorama de “culpas repartidas”, hay derecho a pensar que el resto de la sociedad mendocina podría ser más indulgente con Pérez. Es decir, ha quedado de pie. Por eso en el equipo del gobierno, que el domingo a la noche lucía menos triste y preocupado que los demás sectores del PJ, creen que debe edificarse una nueva campaña en torno al gobernador.
En el gobierno piensan que hay que apostar todo a Paco. La Corriente, todo al territorio de los intendentes. Diferencias de criterio en un peronismo derrotado pero no hundido.
“Está claro que la estrategia falló. Hay que volver a la idea original, con Paco conduciendo una nueva campaña apoyada en la gestión. Era lo que queríamos hacer, plebiscitar la gestión y jugar a fondo con Cristina, muriendo en la nuestra. Ni los intendentes ni los candidatos trabajaron la gestión como argumento. Eso fue un error… lo mismo que correrlo a Mario Riorda… en octubre tenemos que apostar fuerte ahora sí a plebiscitar el gobierno. Lo del domingo nos afecta como a todos, pero nos toca menos…” dicen en el círculo del gobernador, donde algunos incluso sonrieron en secreto en la noche del domingo, relamiéndose con las estrepitosas caídas territoriales de los intendentes más poderosos. Alguien debería advertirles que jugar otra vez “todo a Cristina” enojará aún más a los votantes mendocinos y la victoria de Cobos pasará a la categoría escándalo.
Hay un puente de desprecio entre la mayoría de los caciques y los funcionarios, y es de ida y vuelta. ¿Pondrá Pérez nuevas condiciones? ¿Liderará la campaña? ¿Dejará a Cristina de lado o al menos morigerará su cristinismo? Nada de esto se sabe. Sólo ha trascendido el deseo del gobernador de dar una vuelta de tuerca de cara a octubre, porque la gestión y él mismo miden mejor que los candidatos. En verdad, si sólo hubiese que hacer caso del laboratorio político, le asiste la razón.
Los pocos datos que escaparon del serrallo peronista dicen que ayer las reuniones fueron numerosas, que Paco y Ciurca hablaron varias veces y tuvieron una reunión, que el “comando de campaña” de candidatos, intendentes y dirigentes volvió a reunirse ayer para tomar algunas decisiones, y que son varios –entre ellos Ciurca- los que promueven una reunión en la que participe además Juan Carlos “Chueco” Mazzón. “El ‘Chueco’ se va a estar restregando las manos” aventuró uno de los participantes de estos velatorios sin finado. Es de los que piensan que a La Corriente le hacía falta una derrota así para que moderasen sus avances y “el tonito de soberbia de algunos compañeros”.
El asunto es qué quieren hacer los intendentes. La mayoría pide socorro. Se quejan de que los funcionarios provinciales y nacionales, Unidos y Organizados, La Cámpora, varios diputados nacionales como Guillermo Carmona, Dante González y Anabel Fernández Sagasti “no laburaron la campaña”; de la misma manera que el gobierno escupe la sopa de los jefes territoriales porque nadie se ocupó de promover la gestión. Es que la mayoría se vio inundada por ola cobista y algunos tuvieron una elección de catástrofe. En este sentido, hubo duras críticas del gobierno y de algún otro jefe comunal contra Carlos López Puelles. “En Luján le hicieron 25 puntos y él no llegó al 20… me querés decir qué estaban haciendo” se quejó amargamente el jefe comunal de otro departamento, a condición de mantener su identidad en reserva. Pero aún así los azules y los de Integración, con los hermanos Félix a la cabeza (ayer se sentían como el goleador de un equipo que pelea no ir a la B), están dispuestos a jugar todas las fichas al gobierno provincial y cederle a Paco la conducción de la campaña. Sin embargo, en La Corriente están pensando en un plan distinto, con el mismo equipo: “Nos hemos reunido y no habrá cambios sustanciales. Siguen el mismo comando y el mismo equipo con Rubén Miranda y Eduardo Bauzá en los asuntos operativos de la campaña y Ciurca en la conducción política… pero la apuesta ahora va a ser a recuperar lo que hemos perdido en el territorio… con conseguir al menos un 7 % más allí, estaremos bien” cuenta uno de los informantes.
El nuevo plan tiene más de lo mismo respecto del que ya fracasó, porque considera que el poder territorial de los Bermejo, Miranda, Abraham, Félix, y Jorge Giménez, por nombrar a los poderos, se va a reponer y equilibrar la balanza. La explicación es sencilla: se eligen las mitades de los concejos deliberantes y la mitad de la Legislatura. Es decir “…no va la boletita sola con el ‘Pelado’ y el Omar… va el poder de los compañeros que no pueden perder los concejos” indica otra fuente. Es razonable: ningún intendente del peronismo querrá vivir la pesadilla de tener mayorías opositoras en el Concejo Deliberante los próximos dos años. La estrategia complementaria para octubre no contempla correr de su lugar de publicista a Guillermo Giaquinta, ni ningún otro movimiento espasmódico. “Acá es todos juntos a recuperar el voto… no hay otra” explican los mentores. En este esquema, los caciques del peronismo no tienen para “la gestión” ni para el propio gobernador Pérez un rol preponderante por sobre los candidatos.
Hay quienes le pasan fuertes facturas al intendente Alejandro Abraham. Le critican especialmente su cristinismo acérrimo, muy lejos de los “perogansos” que el votante medio mendocino entroniza en el sillón de San Martín o en las mejores candidaturas cada tanto. “No lo podíamos trabajar… es muy difícil… en algunos departamentos pasó sin siquiera entrar a los comandos de campaña… él siguió con la interna en la cabeza” acusó uno de los jefes comunales que no es de su sector. “Su discurso fue rústico… el ‘pelado’ no enamora. Pero era el único que quería ser…” dicen en el gobierno. “En Tunuyán y Tupungato hablaba de minería. Era invendible así…” reflexionó otro dirigente de los que toman decisiones en el peronismo. “Hay que mejorarle la imagen” dijeron los encuestadores del PJ a boca de jarro en MDZ Radio.
Las frases que se escuchan son muchas: “hay que despolarizar”, “peinar de nuevo el territorio”, “plebiscitar la gestión…” Todos buscan la receta en un peronismo desorientado pero no hundido, y todas suponen riesgos. Es claro que con la clásica “ir a buscar al compañero” el PJ no conseguirá más que un puñado de puntos. Y es obvio que el único en condiciones de dar un verdadero golpe de timón es el gobernador Pérez, el menos golpeado por la derrota aunque no indemne. Ninguno se salvó. Es como en la caída de un avión: muchos van a morir incendiados y otros se romperán algunos huesos, pero podrán tomar otro vuelo. En el caso del gobernador, pasar al frente en la campaña implica inseguridades: la oposición atacará con dureza aspectos de la gestión provincial en los que no se han logrado transformaciones sustanciales desde que Celso Jaque se fue del gobierno, o aún antes. Salud y Educación son talones de Aquiles. Ni qué decir de las políticas macro nacionales que se están devorando la economía mendocina, como la falta de competitividad, el cepo, o la inflación. “Nosotros vamos a full con Paco y la gestión… si de los 18 puntos con esta estrategia descontamos siete u ocho, esos serán todos nuestros” dice el grupo del gobierno, buscando capital y oxígeno político en la debacle.
Los conciliábulos de ceños fruncidos y rostros preocupados se multiplicaron ayer en distintos puntos del Gran Mendoza. En las próximas horas habrá reuniones y el gobernador anunciará algún retoque menor mientras el peronismo en su conjunto decide el rumbo. En tanto, se tienden puentes. Ayer se lo vio salir de la Legislatura al ex gobernador Rodolfo Gabrielli. Habría estado con Carlos Ciurca. Gabrielli es un puente con Daniel Scioli, otro gran derrotado pero aún en pie.
¿Qué estarán tramando?