La Directora de Rentas tiene que renunciar

No hay corrupción grande o chica. En un país serio, sería impensable que un funcionario responsable de la recaudación no pague sus impuestos. Y resulta peor aún que el gobernador lo permita.

Si el gobernador tolera que su Directora de Rentas no pague el impuesto que corresponde por la explotación de sus inmuebles, qué expectativa se puede tener sobre el comportamiento tributario del resto de la población.

Tal como publicó MDZ de manera exclusiva esta semana, la funcionaria Alicia Chacón es propietaria de cuatro inmuebles, de los que alquila tres. Y por lo tanto debe pagar Ingresos Brutos. Sin embargo, no lo hace. Ella misma reconoció ante el periodista Jorge Fernández Rojas que está en falta desde el 25 de enero de este año. Después, el gobernador Celso Jaque dijo que la señora “tiene que pagar” lo que debe, aludiendo a que los funcionarios “y la sociedad toda” tienen que predicar con el ejemplo. Aun así, el mandatario provincial nada dijo sobre la continuidad de la funcionaria; por lo que se descuenta su permanencia al frente del organismo recaudador de la provincia, que hoy al mediodía justamente festejará el “Día del Tributo” con un almuerzo que le cuesta al erario público 54.000 pesos. Tal vez, antes del brindis, Alicia Chacón haga el cheque para cancelar su deuda… ¿Pero, alcanzaría con este gesto?

En un país donde la mayoría parlamentaria logra una victoria “a lo Pirro” –de costo tan elevado que termina siendo un fracaso- para confiscar los ahorros jubilatorios de millones de argentinos, podría parecer que el hecho protagonizado por Chacón es casi una travesura infantil. Sin embargo, conviene recordar aquí que no hay corrupción grande o pequeña. La corrupción es, simplemente, corrupción. Y las “avivadas” argentinas impositivas, en la persona de un funcionario recaudador, resultan doblemente graves.

Más allá de la actitud, el “olvido”, o la “distracción” de la señora, lo que resulta incomprensible es que Celso Jaque la mantenga en el cargo, demostrando un grado de tolerancia y permeabilidad a las irregularidades que resulta alarmante.

El “ombliguismo” es el primer paso de la derrota política y del fracaso, no sólo de éste gobierno sino de cualquiera. El gobernador Celso Jaque, en casos como el de Chacón, parece más empeñado en contradecir el sentido común, o a los periodistas, que en actuar con visión de estadista. Y la señora directora, que esta semana concurrió a la Legislatura a explicar los alcances del avalúo fiscal, debió haber puesto su renuncia a disposición.

El clima social no es bueno, la imagen del gobierno viene en picada, la gente está muy preocupada por su futuro inmediato y por el destino colectivo. Bien haría Jaque en aliviar un poco la pesada carga anímica de los mendocinos, logrando aunque sea que sus funcionarios paguen los impuestos, y tomando medidas ejemplificadoras cuando la circunstancia lo requiere.