El miércoles de esta semana y después de la jornada de trabajo me tomé unos minutos de charla con mi amigo Roberto, con quien hablo de la idiosincrasia y los proceso cíclicos de autodestrucción que parece repetir la sociedad argentina. A pesar de que ya no sufría por el posible aumento del gas, por los menos en los próximos 90 días, tenía cara de angustia.
-¿Qué te pasa Robert? - le pregunté.
-Me acabo de dar cuenta de algo tremendo. Durante años me hicieron creer que era clase media, pero ahora me doy cuenta que soy pobre. Si no paraban el tarifazo no iba a poder pagar los servicios. En realidad yo sé que nunca pagamos lo que valen los servicios, pero si hoy me cobran lo que corresponde, no lo puedo pagar. Me hicieron creer que era clase media viviendo en un mundo de mentira.
-Pero mientras eso te pasa a vos fijate que hay funcionarios y legisladores que ponen a sus familiares en el Estado y que tienen cara para cobrar un aumento. Es legal cobrar cuando le suben a los empleados del Estado, pero hay varios a los que le debería dar vergüenza recibirlo.
-Es verdad, yo sé que es legal, pero indigna. Encima dicen que les duele aplicar medidas de ajuste, pero a ellos no les duele, le duele al que gana diez mil pesos.
Así, en plena conversación con Roberto se me vinieron a la cabeza los numerosos casos de políticos nepotistas que multiplicaron los ingresos familiares este mes gracias al mal llamado “dietazo”, que aunque todo el mundo sabía que iba a venir, molestó a la ciudadanía como una consecuencia más de un sistema viciado hasta la médula.
Un “dietazo”, buscando un ejemplo, es el que se dan en Chile los legisladores que -sin paritarias ni negociaciones de por medio- hacen una ley a su medida y se suben los sueldos sin preguntarle a nadie. Son los que más ganan y gastan en el continente.
Pero para los que se escudan en lo netamente formal, que no sea un “dietazo” y que no sea ilegal, no significa que sea bueno. Son los políticos los que le deben al pueblo el debate sobre el tema del merecimiento de su salario y terminar con la historia de los cambios a la ley de sueldos (cuento repetido). Ese un anuncio que se apila en las oficinas junto a otros, como por ejemplo, el de una ley de transparencia o el proyecto que impide la contratación de familiares, como el que propuso el diputado Niven, por el cual “muchos legisladores” lo miraron feo y hasta le quitaron el saludo.
Recordemos que todos los empleados del Estado recibieron ese aumento y a los legisladores y otros altos funcionarios, se suman los familiares que algunos de ellos acomodaron en varios puestos, una demostración más de que el nepotismo no sabe de color o gobierno. Muchos casos los hizo públicos MDZ en varias notas y entre ellas como principal estandarte está la del presidente de la Cámara de Diputados, el cornejista Néstor Parés, quien tiene a su pareja Angela Floridia recibiendo un sueldo de secretaria habilitada, el cual corresponde al 95% del que recibe un legislador. Si en promedio los legisladores recibieron 11 mil pesos más este mes, calcule más o menos cuánto subió el de la empleada en cuestión.
Como el caso mencionado hay muchos, pero lamentablemente y por la escasa transparencia que existe en el Estado provincial, algunos tienen la posibilidad de estar bien escondidos. Por si no lo sabe, incluso triangulan como en el fútbol, prestándose parientes para que no los descubran, en lo que parece ser una práctica normalizada dentro del Estado. Entonces, en una casa es posible que el aumento de la administración pública haya llegado a tres o cuatro sueldos.
Claro que no se puede meter a todos en el mismo saco y por eso en algún momento pensé pedir que me disculpen los que no acomodan familiares, pero después opté por dejarlo así tal cual, porque aunque no pongan gente, saben muy bien como funciona el juego que existe en Casa de Gobierno, en la Legislatura y en otras reparticipaciones del Estado, pero no hacen nada.
Entonces, y sólo analizando ese punto, sin entrar en el análisis del trabajo que realizan, es lógico que la población se indigne con las subas de sus sueldos, especialmente en un período en que cualquier anuncio relacionado con dinero debe ser tomado con pinzas.
Pero hablando de dinero, aumentos y molestia de la ciudadanía, la suba que está pendiente en Mendoza es la del agua, la cual llegará tarde o temprano, porque la tarifa está atrasada por lo menos dos años. Pero eso no significará, necesariamente que mejore su servicio, principalmente porque en últimos años nunca se hicieron las inversiones que eran necesarias. Esto no por falta de recursos, sino porque se gastaron esos recursos en otras cosas.
La administración Pérez recibió más de 400 millones de pesos para obras de Aysam gracias a endeudamiento que le permitió la Legislatura, pero esa plata se usó en gastos corrientes, algo que seguramente vos esperabas se le reclamara judicialmente al exgobernador.
Si eso esperabas, no será así, porque gran parte de los legisladores y funcionarios que recibieron el aumento que mencionamos, fueron parte de un acuerdo para que ese mal manejo se metiera bajo la alfombra, todo a cambio de que se aprobara la ley de financiamiento por 5.800 millones que salió de la Casa de las Leyes en septiembre del año pasado.
Así las cosas, hay cosas que no cambian, sin importar los colores o los discursos. La semana pasada se ponían para la foto por el freno el tarifazo o se subían al carro de la victoria, pero después evitaron los flashes cuando se habló de "dietazo". La política y las instituciones son necesarias para el desarrollo de las sociedades, porque son ellas las que dan la estabilidad y son garantía de que la vida sea lo menos injusta posible. No es la política y las instituciones el problema, sino quienes las usan y abusan. Por eso, esperemos que algunos de los que se sientan tocados por esta opinión, por lo menos se sonrojen un día frente al espejo.