Los episodios que se sucedieron -hace pocos dias- y que ocuparon todas las pantallas, para recapturar a los tres prófugos del triple crimen, de Gral. Rodriguez y sus aún desconocidas derivaciones, pusieron en superficie, que el reclamo de seguridad y justicia se encuentran en el más alto nivel de las demandas sociales y engrosan el mosaico de frustraciones que ha dejado como herencia el gobierno que se fue.
La negación del problema, la indiferencia y la descarada complicidad en delitos de guante blanco, son varias de las razones que informan la injusticia , la falta de respeto por el espacio público y la inseguridad ciudadana!! En términos de la otrora jerga policial: "Se perdió la calle”.
El modelo implementado desde el poder -después de 12 años- dinamitó el mandato constitucional de " Orden Público" y el básico concepto, sobre el monopolio de la fuerza, que tiene el Estado, como herramienta exclusiva para hacerlo efectivo.
En la plataforma de las diferentes administraciones, se encuentran, las imprescindibles acciones para prevenir el delito. Sin embargo, el Estado, tiene "siempre" la obligación ineludible, de reprimirlo, cuando el mismo es inminente, y la exclusiva responsabilidad de brindar equidad en cada caso.
Hay que hacer esfuerzos docentes, puertas adentro de las instituciones, para que los encargados de enfrentarse con las miserias del delito, no miren para otro lado, ni rehuyan situaciones complejas, conforme al tan malogrado “no te metás” argentino.
Un cambio de paradigma es esencial, para asegurar la vida, la integridad y los bienes amenazados, de los ciudadanos de a pié.
Es muy trabajoso garantizar libertades.
Pero, para empezar, es imprescindible, curar tantas amnesias constitucionales, y poner fin a la corrupción, en todos los niveles.
Los pseudo garantistas, ya hicieron pagar a la sociedad toda, su “declamado humanismo”, con víctimas honestas e inocentes!!. La delincuencia, ha mutilado familias y personas de bien!! Muy a pesar de eso, y manipulando el valor de la verdadera justicia, la pedantería intelectual, sólo ha ensayado una esgrima dialéctica, propia, de quienes se enamoran de sus propios discursos, sin dar respuesta alguna, a los padecimientos, del común de la gente.
Hoy debemos renunciar, a tanta cháchara inconsistente y ser eficaces, a la hora de aceitar los resortes institucionales-
Las herramientas, para cubrir una demanda, que no puede dilatarse más, ¡Existen! Pero, deben ser acompañadas, de una contundente decisión política.
La urgencia, está señalada por la vida misma.
Las consecuencias lacerantes del delito, incrementado por la droga y la falta de escrúpulos del narcotráfico, ya se han tornado insoportables.
Las organizaciones de control social, que como ningún otro servicio público, tienen el mandato de proteger los derechos fundamentales del prójimo, tienen que ser monitoreadas con rigor, pero de igual manera, deben ser
contenidas por una gestión que los reconozca, los jerarquice y los reconcilie con la comunidad.
La capacitación, la profesionalización y el entrenamiento, son aspectos, que no pueden soslayarse, ni en el Poder Judicial ni en las fuerzas de seguridad. Ha sido muy dañino, el tratamiento espasmódico que las diferentes gestiones le han dado, a servicios públicos, de tamaña importancia.
El actual gobierno, con la designación de funcionarios probos, está dando señales, de la intención, de asumir todas las batallas, contra éste flagelo, que durante años, viene engangrenando a nuestra sociedad.
Es imposible proteger el futuro de nuestros pueblos, su desarrollo humano y su potencialidades económicas, con una justicia indiferente y una policía desmotivada!! Durante años, la impunidad y la decidia, echó raíces con dirigentes que sugerían que el orden y la disciplina, eran la antesala del autoritarismo!!
Por ese camino, se ha conformado el actual estado de "anomia" (falta de apego a la ley), incompatible, con el desarrollo de cualquier país.Urge reinstalar en el colectivo social, el paradigma, que los derechos no son independientes de sus correlativos deberes y que el desorden y la anarquía, no son simples e inofensivas expresiónes de la libertad.