Finalmente, los tira y afloje que se dieron en el seno del peronismo respecto a la ley de endeudamiento, que ayer se sancionó en la Legislatura, jugaron en contra del propio Partido Justicialista. Si bien lograron ponerle un límite a la capacidad de tomar deuda de Alfredo Cornejo, que sólo podrá hacerlo sin pasar por la Casa de las leyes en 2016 y 2017, el Gobierno provincial no pudo pagar en tiempo y forma los salarios de septiembre.
No sólo la discusión sacó a la luz las internas que hoy existen dentro del peronismo mendocino, sino que dejó con gusto amargo a Francisco Pérez, quien no pudo festejar la sanción de una ley que él mismo diagramó con el gobierno electo.
Sucede que a menos de un mes de las elecciones, el atraso en el pago de los salarios era un antecedente que desde el Ejecutivo querían evitar a como dé lugar.
Por todo ello, la actitud del peronismo local sólo sirvió para opacar (una vez más) la investidura un gobernador cuya autoridad se ha desdibujado desde las elecciones del 21 de junio y que se siente cada vez más solo en Casa de Gobierno.
Si no, no se explica el por qué de las intrigas que se vivieron en las últimas semanas y que terminaron de resolverse en una sesión exprés en la Legislatura. Menos de 15 minutos hicieron falta para que la Cámara de Senadores le diera sanción definitiva a la norma y el vicegobernador la promulgara con fuerza de ley. Todo a contrarreloj en una carrera para conseguir un desembolso del Banco Nación que nunca llegó, por lo que no se le pudo acreditar su sueldo a miles de trabajadores del Estado.
Desde el Gobierno provincial afirman que se le pudo pagar a los trabajadores que ganan menos de $15.000 y aseguran que representa el 75% de la planta. Sin embargo, el porcentaje de estatales que cobraron no superaría el 45%.
Mientras que hoy el gobernador sigue en Buenos Aires golpeando puertas en busca de oxígeno para su gestión, en Mendoza, sin hacer mucha alharaca, el gobernador electo Alfredo Cornejo festeja junto a sus allegados. "Podemos cerrar la Legislatura por dos años", se jactan por lo bajo.