Esta reapertura del canje de la deuda externa que fue declarada en default por Rodríguez Saá a fines del 2001 y luego renegociada (¿exitosamente?) por el tándem NK-Lavagna en 2005 y, más tarde, por CFK-Boudou en 2010, me recuerda a esos partidos de fútbol donde un equipo va ganando cómodamente (digamos 2 a 0) y, de repente e inesperadamente, el rival descuenta el tanteador (2 a 1) faltando pocos minutos para terminar y el final queda abierto.
En este caso en particular, entiendo que llegamos a esta situación por pecar de soberbios, ya que nuestros funcionarios nacionales anduvieron bravuconeando sobre la intención de Argentina de no pagar absolutamente nada a los bonistas que no entraron en las renegociaciones citadas. Siguiendo la comparación, es cómo si el equipo que va ganando se pone a tirar cañitos y el juego del loco a los contrarios en la mitad de la cancha, mientras gran parte de la tribuna gritaba ¡Ole!... ¡Ole!…
Aunque también hubo mala praxis, ya que no se previó (como por ejemplo hizo Mendoza en la renegociación del Bono Aconcagua) la posibilidad de canjearle los bonos a cualquier arrepentido, luego de que cerrara la negociación. Esto es lo que aluden los jueces de NY sobre que Argentina no cumplió con el principio de pari passu (igual tratamiento) para con los acreedores que quedaron fuera del canje. En términos futboleros y siguiendo el ejemplo, se me ocurre que se parece a una situación donde el DT decide seguir jugando con un defensor que se lesionó y está a media máquina.
Con el descuento adentro y faltando poco tiempo para que el árbitro toque el pitazo final, el DT (Gobierno) decidió cambiar al jugador lesionado, pero en el banco tiene muy poco recambio. Se ha decidido a poner un defensor aguerrido y vehemente (reabrir el canje pero cambiando la jurisdicción) que podría aguantar el partido (evitar que la Corte americana falle en contra debido a que se está mostrando intención de pago) o irse expulsado a la primera intervención (no se presenta nadie al canje y nos obligan a pagar al contado). Es acá donde nos encontramos. No obstante, el DT todavía no mete el cambio y lo ha puesto a consideración del preparador físico (Congreso), que seguramente le dirá que SÍ en tiempo récord.
El resultado está abierto. Ojalá sea favorable a la Argentina, pero lo más relevante del caso sería que nos enseñe a ser un poco más humildes y competentes para encarar los innumerables partidos que todavía nos faltan para ganar el campeonato.
*por Alfredo Aciar, economista de la Fundación IDEAL.