¿Te acordás hermano, qué tiempo aquellos?

No sé si a ustedes les pasa, pero hay momentos es que me declaro completamente harto de escuchar como se glorifican pasados de dudosa dicha y bienaventuranza, solo porque a quien lo hace le va mal hoy, o no le gusta lo que hay. 

Ya vimos esta semana en nuestro MDZol.com la polvareda levantada con el  asunto de mencionar esa aberración fascista que en nuestro pobre país se conocía como “Servicio Militar Obligatorio”, un eufemismo destinado a no aludir a esa infamia con el nombre que merecía: Reducción a Servidumbre por Abuso de Autoridad Ilegalmente Impuesto. Aunque parezca increíble, quedan obtusos graznando que esa basura podría solucionar algo ahora, en vez de simplemente sepultarla en el olvido (donde realmente está) como una de los peores porquerías que nos haya hecho el Estado, y eso es mucho decir. O tal vez no esté “tan” en el olvido, porque evidentemente algunos trastornados insisten en confundir el educar a una persona con domar a una bestia, y eso es un deletéreo efecto residual que dejó la nefasta “colimba”.

Otra: el “Setentismo” de parte del oficialismo y seguidores varios, que nos pintan una de las tantas “décadas infames” que tuvo nuestra nación con una nostalgia de outlet. Aquello fue un baño de sangre para nada, amigos, ninguna “epopeya” ni cosa parecida. Va lo mismo para la guerra de Malvinas: una masacre bien al dope, y minga del patriotismo de cotillón que nos quieren vender, sin perjuicio de reconocer el heroismo de muchos de los individuos que fueron a la batalla. Y así podemos seguir con varios ejemplos más; desde las épocas en que “Se dormía con la puerta abierta” (pero la esperanza de vida promedio era de 50 años) hasta “…mis tiempos, cuando los pibes no se la pasaban boludeando en la computadora” (gracias a lo cual salieron generaciones enteras de lo que la UNESCO llama “analfabetos funcionales” porque saben leer y escribir pero están completamente desadaptados al mundo actual y arruinados por sistemas educativos que ignoraron olímpicamente lo que se venía, prefiriendo insistir en que los chicos repitan las tablas de multiplicar en voz alta como viles loros). En fin…muchas veces se confunde respeto con miedo, inocencia con ignorancia, autoritarismo con autoridad y aserrín con pan rallado. Very típical argento. En lo que a mí respecta, adhiero a lo que dijo el inmortal flaco Spinetta en la que tal vez sea la mejor canción parida por el Rock nacional (“Cantata de puentes amarillos”): “Aunque me fuercen yo jamás voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor; ¡Mañana es mejor!”.

Claro, porque si no la historia no avanzaría. Además, al mañana lo hacemos entre todos, es una consecuencia de nuestros actos presentes, y no hay por qué esperar soluciones mágicas que vengan del inmodificable pasado. Eso es algo muy típico de lo que un brillante periodista y escritor español llamó “El hispano-leninismo”. O sea: Dar una dantesca batalla, una sola, sea por una reivindicación de lo que fue para retornar a ello de alguna manera indentificable y tranquilizadora, o para instaurar un “nuevo orden” y luego considerar todo solucionado y volver a dormir la siesta que nunca quisimos abandonar. Ojalá fuera todo tan simple...

En ese plan fue que, días atrás, me prendí en álgida discusión con mi casi ex amigo Johnny Memeto, un típico añorador profesional de tiempos que no por pasados fueron mejores, ni a ganchos.

JOHNNY MEMETO: ¡Esto no da para más! ¡Se pudre todo! ¡Se viene el apocalpsis en camiseta! ¡Basta ya! ¡Game over!
YO: ¡Ehhhhh...! ¿¡Que te pasa, loco!? ¿Que has visto ahora que no vieras en toda tu ya larga vida y muchas veces?
JOHNNY MEMETO: ¡Esto, repito! Las multitudes soliviantadas en busca de justicia por tanto crimenes! ¿¡Te parece poco!?
YO: Perdón..me permito deducir que, de acuerdo a tu edad que no voy a deschavar (quedate tranquilo), habrás visto manifestaciones así y mayores en una cantidad similar a la de canas que tenés en tu cabeza. O sea: muchas, tirando a demasiadas, casi siempre por causas justas o profundas, y no recuerdo verte tan despeinado en los últimos 30 años...
JOHNNY MEMETO: Bueno, ese no es el tema...al menos por ahora; ¡El asunto es que esos turros de los “Derechos Humanos” han pervertido todo, y gracias a ellos los delincuentes salen por una puerta y entran por la otra!
YO: Perdón...¿No será al revés, que entran por una puerta y salen por la otra?
JOHNNY MEMETO: ¡Bueno, es lo mismo, que tanta huevada, vos me entendíste! ¡Esto se arregla con mano dura, con palos a los que se retoban! ¡Acá hace falta un Castro, un Franco, un...un...¿Como se llama el de China?
YO: No me acuerdo, y no importa. Mirá, bichos jodidos como esos ya tuvimos varios, y así nos fue. Afortunadamente, ninguno duró tanto como los que mencionaste.
JOHNNY MEMETO: ¡No me vas a comparar! ¡Acordate las épocas de nuestros abuelos! ¡Ah, que respeto que había por todo!
YO: Si, incluso demasiado respeto por cosas y gente que no lo merecían. De hecho, se la pasaron inflando giles que después no daban la talla.
JOHNNY MEMETO: No se, pero era todo mejor. A la policía, por ejemplo, se la respetaba, no como hoy, que salen por una puerta y entran por la ventana, o los tiran por la ventana, qué se yo...
YO: Si, ya veo que no sabés; esos que entran por aca y salen por allá son los chorros, te recuerdo...
JOHNNY MEMETO: Y no había tantos crimenes...
YO: No había tanta gente, además el Estado no aceptaba competencia.
JOHNNY MEMETO: Y no había tantos accidentes en las calles...
YO: Cierto; los choques de carretas eran poco frecuentes...
JOHNNY MEMETO: A las mujeres se las respetaba, no como ahora...
YO: Si, se las respetaba como incubadoras humanas, para parir hijos y cuidar la casa.
JOHNNY MEMETO: En la escuela a los pibes los tenían bien cortitos, no como ahora, que boxean a los maestros y encima después vienen los padres y  también le pegan a los maestros, en vez de darle vuelta la cara de un sopapo al chico, como supo hacer mi padre (Que díos lo tenga en su santa gloria) cuando me atreví a tutearlo...
YO: Ah, tu viejo era de esos psicopatas que no dejaban que los hijos lo tuteen...
JOHNNY MEMETO: ¡Cuidado con lo que decís! Mi viejo era un señor como debe ser, como los de antes, que por ejemplo nunca permitió que una mujer estuviera de pie si él estaba sentado...
YO: Que yo recuerde, tu viejo terminó en cana por fajar a tu vieja, por estafar al PAMI y por tráfico de fauna silvestre; mucha caballerosidad pero mucho trucherío también...
JOHNNY MEMETO: Bueno, che, nadie es perfecto. ¡La cosa es que no me banco lo que pasa hoy, con tanta violencia, tanta insolencia, tanto descaro y falta de respeto!
YO: Bueno, calma...Tomate tu Bidú Cola con bizcochitos Canale y no molestes más, que por mucho que chilles no vas a cambiar nada. En mundo seguirá su curso, siempre hacia adelante, con vos o sin vos.

Me fuí, porque no aguantaba más tanta “nostalgia agresiva” (si tal cosa existe); o mejor dicho, tanta cosa reaccionaria y eso de pensar que el mundo era mejor cuando uno (¡Que casualidad!) era más joven, tenía menos problemas y no se andaba preocupando por los grandes líos de la sociedad, esos que siempre existieron.

Bueno, será hasta la semana que viene, y que no sea nada.

@robertomagno2