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¿Por qué protestan? ¿Por qué salen a la calle y reclaman por las libertades que dicen estar perdiendo? ¿Qué genera esta reacción multitudinaria?
El 8N dejó su huella. La protesta social se uniformó detrás del sentimiento del fastidio movilizador. Esa percepción terminó siendo el canal movilizador.
Los reclamos tomados particularmente parecen sectoriales y hasta algunos individuales. Por un lado, la inseguridad, por otro las restricciones financieras y cambiarias. Entre ellas un degradé de distintos sentimientos todos negativos generados, de acuerdo a los testimonios en la soberbia y cerrazón oficial.
La ira contenida y disimulada tuvo su estallido frente a una cámara de TV e hizo trascender la violencia que la multitud había intentado con éxito moderar.
A esta altura todo parece hasta cosmético pero dice más que eso. Las marchas en cada una de las ciudades se concretaron ordenadamente pero la televisión potenció la agresión de un sacado a un periodista de C5N, Néstor Dib. Ese episodio eclipsó al show que montó la periodista de de 678, Cinthya García quien se prestó para un juego dialéctico con los manifestantes.
La protesta se ubicó dentro de la lógica de la antinomia. El gobierno con su estilo irritante había logrado lo que la oposición política nunca pudo que es unir al 46 por ciento restante del 54 por ciento con los que se jacta la presidenta.
La clase media que se siente asediada es la mayoría de ese 46 por ciento. Eso se notó en todos lados donde la inseguridad fue un estandarte de reclamo como así también la defensa del bolsillo menguado que sigue siendo el órgano más sensible del hombre, como decía el General.
Nada bueno de eso podía salir de esta protesta excepto la masividad y el efecto catártico de la expresión.
El reclamo, finalmente, fue un coctel ácido de broncas de libertades en riesgo originados, más que nada, por un estilo de gobernar. Una vez batido, este trago amargo llamado 8N quedó servido en la bandeja presidencial. La mandataria sabrá que a veces lo amargo y lo agrio hace bien.
Y también deberían saber los seguidores de ella que beber de la misma medicina que se prepara en el laboratorio K puede convertirse en un remedio peor que la enfermedad.