Éramos pocos y apareció la “Plataforma para la recuperación del pensamiento critico 2012”… ¿Usted pregunta qué es eso, doña Porota? Bueno, viene a ser la contracara de “Carta Abierta”. Si tampoco sabe qué es esto otro, le cuento que se trata de un conglomerado de intelectuales argentinos que, en líneas generales, adhieren al Kirchnerismo, manifestándolo a los cuatro vientos y cascoteando a los contreras. Y los de la “Plataforma…” (Con el aparente liderazgo de Beatriz Sarlo) son opositores, o al menos cansados ya de ser, justamente, habituales cascoteados por los de “Carta…”. (Ver la excelente nota de Alejandro Frías publicada aquí esta misma semana) Así las cosas, se abre un nuevo frente de conflicto a la macana, de debate enriquecedor o de inofensivo pasatiempo dialéctico para ociosos con pretensiones, según uno lo quiera ver. Lo cierto es que puede esperarse alta esgrima verbal y enjundiosas fundamentaciones para cada opinión (dado el calado intelectual de los involucrados) lo cual ya es de agradecer, y superará con creces las habituales grescas entre políticos profesionales, que tienen un vuelo decididamente gallináceo. Ojala…
Igual, faltaba algo, que quieren que les diga. Ya tenemos a los que están a favor, a los que están en contra… ¿Y para cuando los que ni fu ni fa, los termino medio, los que van despacito por las piedras y sin poner todos los huevos en la misma canasta? Tendrían una alta representatividad, ya que son (somos) millones los argentos que nos sentimos chimangos cascoteados y por eso no vamos a jugarnos el resto por casi nadie, no al menos antes de verlo caminar largamente, para saber de que pata renguea. ¿Qué son/somos todos unos pecho frío, dice usted?...Puede ser. Pero en estos tiempos de militancia compulsiva como valor y de encarnizamientos por este o contra aquel, no viene mal ponerse una bolsa con hielo en el marote cada tanto, al menos cuando arrecian las altas temperaturas políticas. O sea: cada quince minutos, promedio.
Esto pudo captarlo muy bien mi gran amigo el filósofo (de cafetín al paso) Agustino Chamuyansky, un estudioso que siempre supo anticiparse a las tendencias sociales y prever los movimientos populares…para ponerse del lado que más le conviniese. Hasta poco después que Kristina clavara su apabullante 54%, era un simpatizante K confeso; a partir de ahí, olisqueó algo en el aire, un no sé qué, un qué se yo…y comenzó el armado de una pandilla intelectual con la que ir a disputarle espacio a “Carta Abierta” y a la flamante “Plataforma…etc.” Juntó a varios colegas amigotes y así nació “Yo, argentino”, el conglomerado de intelectuales “des-comprometidos”, o que les da un poquitín de vértigo eso de andar poniéndose camisetas ajenas, al menos gratis. Como estás bandas no pueden evitar emitir manifiestos fundacionales con aires de encíclicas papales, el grupete “Yo, argentino” está distribuyendo el suyo en los grandes medios, que por el momento no le dan ni pelota. Pero uno es sensible y comprensivo, y entonces les hace un lugarcito en esta columna, que después de todo ha incluido pavadas mucho peores. A ver…
“Nos, los representantes del pueblo intelectualudo de la Nación Argentina, conformado por todos y todas aquellos y aquellas a los que no nos gusta que nos arreen como vacas porque somos más onda caballos, hemos decidido elevar nuestra voz lo más alto posible; hasta un metro ochenta y cinco nos dio, lo que no está nada mal, ya que indica que no nos falta estatura intelectual para la tarea que debemos encarar, la cual es definible por la negativa, aún cuando parezca un contrasentido ontológico-existencial: NO vamos a calentarnos por nada ni a poner las manos en el fuego por nadie. ¿Estamos? Tal postura, que podría parecer un escapismo refractario al compromiso que todo intelectual debiera mostrar ante la sociedad de la que es parte indisoluble (aunque sea superior al resto de los miembros de la misma, ejemmm...) tiene no obstante una motivación de profundo contenido filosófico: NO se nos cantan las entrepiernas. Estamos profundamente convencidos de que, dadas las antinómias que están devastando el panorama intelectual del país, lo mejor es sentarse en la platea con un gran balde de pochoclo a ver el espectáculo, dejando que los otros se arranquen los globos oculares, por no decir los ojos. Así podremos crear y preservar un espacio de reflexión que no se prostituya (tan fácilmente, a menos que antes inviten a cenar) ni se deje llevar por las evanescentes coyunturas de los vaivenes políticos.
Sin perjuicio de ser prejuiciosos, los intelectuales e intelectualas que integramos esta novísima agrupación vamos a reafirmar la identidad consustancial de lo que nos da entidad, valga la rima. Porque una de las características más acendradas del carácter nacional (sea este lo que fuera) es el famoso “No te metás” que es tan nuestro como el mate amargo, guste o no (hablamos del “No te metás”, no del mate). Por lo cual le espetamos a quien corresponda: Estamos aquí para avisarles que NO cuenten con nosotros. Pervivimos por encima de las burdas descalificaciones que hoy abruman a la opinión publicada, y somos conscientes que al pueblo (que deriva de “Populum”, latín básico) todo eso le rasca los fondillos traseros. ¡Ni Forster ni Sarlo, ni todo lo contrario! Esa va a ser nuestra consigna, hasta que aparezca un sponsor...sorry...un mecenas...no, tampoco...un...bueno, alguien que banque. Y entonces pegaremos el volantazo como buenos argentos mediopelo que somos, después de todo. Mientras, vamos a bregar por una democracia real, no como ésta de mentirita, donde se dé al pueblo lo que es del pueblo, como decía aquel filósofo duhaldista llamado Piero. Y no vayan a creer que semejante posición política (en cuatro) deviene de alguna forma de cobardía y/o sometimiento a oscuros designios de corpos siniestras. Ojala, porque en ese caso ellos estarían pasando por ventanilla y nosotros pudiendo llegar a fin de mes, o al menos garpar el alquiler. Ni ahí. Es que no nos reflejamos en el plexo de divergencias paradojales, alienantes y efervescentes que menudean en los diversos cenáculos de la intelectualidad peripatética que experimentamos. Y si no entendió un catzo de todo esto, es que vamos bien, porque los intelectuales de nuestro fuste no estamos para ser entendidos, si no para ser mantenidos y adorados por los simples mortales como usted. ¿OK?
Y no esperen que esta columna findesemanera tenga subtitulado. Esto fue lo que me mandó mi amigo y me limito a reproducirlo fielmente, crease o no. Si él y sus compadres piensan que así van a meter una cuña en las disputas intelectuales en curso, que dios los ayude y De Vido no les saque subsidios. Aunque, viéndolo bien, no son mucho más enrevesados que esos que les dije, los de la carta de la plataforma o como sea que se llamen...ya se me confunden un poco.
Bueno, soporten el calor lo mejor que puedan, y será hasta la semana que viene, esperemos.
Plataforma a la carta
"Igual, faltaba algo, que quieren que les diga. Ya tenemos a los que están a favor, a los que están en contra… ¿Y para cuando los que ni fu ni fa, los termino medio, los que van despacito por las piedras y sin poner todos los huevos en la misma canasta? Tendrían una alta representatividad, ya que son (somos) millones los argentos que nos sentimos chimangos cascoteados". La columna de Roberto Pérez, Cosa Seria, y los conglomerados intelectuales.