A nuestros lectores, con pasión

Se acaba un año duro, surcado por la crisis global agravada por la inacción, y pleno de problemas y conflictos que desmejoraron la calidad de vida de los mendocinos. No obstante, sabemos que Mendoza tiene material humano y riqueza para salir adelante. En este fin de año, brindamos por eso, y por este espacio de libertad construido junto a ustedes.

Termina un año distinto, un año complejo, surcado por las dificultades, y la crisis económica global, cuyos efectos en la provincia se agravaron por la inacción, la exclusión, o las medidas erradas. Un año atravesado a la vez por la crispación política y social que han hecho aun más difícil vivir en la Argentina. Así hemos visto el adelanto de las elecciones, las candidaturas testimoniales, la pelea interminable con el campo y la oposición, las operaciones y contraoperaciones por la Ley de Medios, y un –en general- lamentable espectáculo de la mayoría de la clase dirigente, incluyendo los capítulos ya habituales de corrupción, enriquecimiento ilícito, justicia cooptada, funcionarios venales, oposición improvisada, medios cómplices, y demás “numeritos” de nuestro circo criollo.

Sin embargo, en este año duro; donde además nos tocó enfrentar el poder de alianzas que buscaron destruirnos, nos hemos sentido muy acompañados. El aporte inteligente de ustedes, nuestros lectores, la crítica constructiva casi “minuto a minuto” de nuestro trabajo, y el crecimiento que nos permitió duplicar la cantidad de visitantes de 2008 y triplicar las lecturas del año pasado; nos indican que el camino que elegimos es el correcto.

Como medio, a quienes hacemos MDZ Online, nos desvela la provincia. Vivimos pensando en cómo podemos aportar para que Mendoza sea un mejor sitio para vivir. Y tratamos de hacerlo, con humildad, peleando por la inclusión, la modernidad, la libertad plena, la vigencia de los derechos civiles, el respeto a las minorías, la educación para todos, la formación académica para la producción y el trabajo con estándares de excelencia, con más computadoras y aulas virtuales en las escuelas, y menos tizas y sueldos de miseria para los maestros. Peleamos por una salud del primer mundo, en lugar de aquella donde el que se enferma se muere, mientras asiste por televisión al espectáculo cruel de la mafia de los medicamentos. Y estamos en contra de la subordinación de gobernadores, legisladores y funcionarios a intereses que –está a la vista- perjudican al conjunto de los mendocinos.
 
El creciente acompañamiento de ustedes, la comunidad de MDZ Online, nos ha impulsado a seguir en el camino que marca nuestra razón de ser: una provincia que sea capaz de incluir y contener, y encontrar la forma de transformar su enorme riqueza en el bienestar de todos, con justicia social, con equidad, con más y mejor trabajo, más y mejor salud, más y mejor educación, más y mejor seguridad.

Nos duele en el alma la Mendoza de la pobreza, porque sabemos que es injusta, porque entendemos que no hay derecho a que la mitad de nuestros comprovincianos pasen privaciones que los van a postergar por años. En el Gran Mendoza hay familias enteras que ya llevan tres generaciones de pobreza extrema y planes sociales: Desde el abuelo, hasta los nietos. Muchos no tendrán mañana un buen motivo para brindar, ni con qué.

Nos duele la derrota de la institucionalidad, el manoseo de la Constitución, la corrupción de muchos miembros de la Justicia. Un país sin justicia es poco menos que una selva. Y en el medio de esa jungla nos sentimos.

Todos estos son los principios que nos rigen, que nos orientan a la hora de trabajar los temas más fuertes del diario, aquellos en los que muchos de los medios han decidido –por conveniencias, alianzas, o poder- mirar hacia otro lado. Y es imposible sostener aquellas ideas sin la crítica libre, espontánea y sabia de todos ustedes. Necesitamos de esa crítica. Y que cada uno de ustedes se transforme en un fiscal implacable, que nos obligue a no abandonar el camino elegido, a defender este espacio, porque ustedes encontraron en MDZ un sitio de libertad con responsabilidad, un lugar donde siempre decimos lo que alguien no quiere que se diga. Y eso, es periodismo. Es mantener bien informada a la gente para que pueda tomar sus mejores decisiones. Con sencillez, trabajo, pensamiento, sin olvidar cómo y por qué llegamos hasta aquí.

Creemos en la participación creciente de la sociedad. La Web 2.0, las redes sociales, no son una moda. Conforman la herramienta que la tecnología brindó para la participación constante de ustedes, los lectores, en la sociedad de la información.

Creemos, también, en un pueblo participativo que sea capaz de mejorar las reglas de la democracia, para que los representantes se tomen en serio esto de gobernar, para que aquellos que le den la espalda al pueblo después deban afrontar las consecuencias de sus actos.
 
Creemos, al fin, en que esa participación, ese “más y mejor democracia” que todos demandamos, mejorará la calidad de los dirigentes en todos los estamentos sociales. Para que lleguen los mejores y se vayan los vendedores de humo, para que aparezcan los que quieren trabajar, los que se preocupen por la calidad de vida, los que no piensen la gestión pública en función de los negocios de unos pocos. Éste es nuestro acto de fe, por una participación creciente que sea capaz de generar el cambio de conciencia. Por eso, las puertas del diario siempre estarán abiertas a todas las ideas, a todas las tendencias, al debate profundo que nos haga levantar de la postración en la que –creemos- está la provincia de Mendoza. Y sabemos que se puede, porque material humano, voluntad, conocimiento, y amor por la tierra propia, hay de sobra.
 
En este Año Nuevo, queremos mirar hacia delante sin olvidar ni por un momento todo lo que pasó, en la provincia y en el país, desde el día en que hicimos nuestra primera publicación hace apenas dos años y unos meses, aunque haya pasado tanto en tan poco tiempo. El brindis es, entonces, por seguir adelante, por ustedes, por una Mendoza para todos. Y por este espacio de libertad.

Feliz Año. A todos nuestros lectores, los mejores deseos, y un abrazo del corazón.

MDZ Online.