Brindis por el reencuentro y la esperanza

MDZ comparte su propio brindis: por una Navidad en la que nos miremos a los ojos y que prime el valor humano por sobre las diferencias. Un brindis con todos quienes hacemos y leen MDZ por la esperanza en la Argentina y en Mendoza. ¡Salud!

El vértigo de todo un año encuentra su primer gran freno. Es el momento del reencuentro familiar de la Navidad. Es difícil para muchos, desacostumbrados a estar cara a cara, frente a frente en la época de los rostros iluminados por las pantallas de smartphones y computadoras gran parte del día. Es el tiempo de las cercanías virtuales, de las amistades fuertes a tanta distancia que el encuentro cuerpo a cuerpo intimida. Por eso es bueno este día: la Navidad acerca, sincera, conmueve.

El año pasado para esta fecha MDZ invitó a que “reflexionemos juntos”. Estábamos preocupados por la desidia, la desatención de la provincia, la improvisación en muchos casos. Pero no solo con los gobernantes y gran parte de la política. En la Navidad pasada lo dijimos con todas las letras:

- “Desde hace años, demasiados ya, percibimos una sensación de conformismo devaluado en la medida social de la mayoría de los comprovincianos”.

- “Es como que nos vamos acostumbrando a cosas que no tienen nada que ver con el espíritu histórico mendocino”.

- “Notamos que las principales bases de una comunidad pujante no laten ni demandan. Para ejemplificarlo, sirve navegar por los asuntos centrales que hoy nos mantienen preocupados”.

- “Somos nosotros quienes hemos posibilitado que la inseguridad nos arrincone y nos ponga detrás de las rejas. Frente a ello, no demandamos con ideas, reclamos ni denuncias que haya un accionar presente efectivo y a tiempo de las fuerzas de seguridad y también de la Justicia”.

Dijimos mucho más que eso. El diagnóstico del día de reflexión era sincero pero doloroso, oscuro sobre nosotros mismos como sociedad.

Un año sacudido por la inacción y la maquinaria que nos llevó a tener una decena de elecciones nos conmovió y nos llevó a pensar. Nos metieron miedo y lo enfrentamos con coraje patriótico. Nos auguraron el abismo y nos encontramos con la armonía de haber tomado decisiones que pusieron a funcionar las instituciones de la República una vez más.

Esta vez tenemos un brindis de Navidad en paz. Pero eso no quiere decir que hay que delegar las acciones para que todo cambie en un grupo de personas: el cambio empezó y debe continuar por cada uno de nosotros.

La tarea que hay por delante es gigantesca.

Por eso, esta Nochebuena y en la Navidad, será muy positivo el reencuentro con aquellos familiares y amigos con quienes dejamos de hablarnos por estúpidas razones, con aquellos que se enroscaron más de la cuenta en una espiral que no llevó a nada y por quienes creyéndose iluminados y abanderados del “amor” profesaron el odio y las divisiones.

Hay esperanzas, pero hay que buscar su concreción y eso demandará de todo nuestro esfuerzo, voluntad y dedicación. Los que ostentan el poder en todas sus dimensiones y los líderes de todos los espacios de la sociedad deberán esforzarse de acuerdo a sus responsabilidades en que haya más institucionalidad, más solidaridad, más respeto al disenso y en empoderar a los ciudadanos.

Que nada impida que esta noche los argentinos nos fundamos en un abrazo una vez más.

El equipo de MDZ les desea a todos una muy feliz Navidad.