No llenemos la cárcel de "negritos"

"Es necesario que una vez por todas, sin prisa pero sin pausa, empecemos a sincerarnos respecto a saber o tener conocimiento en que consiste nuestra problemática de inseguridad".

Foto: Marcelo Ruiz/ MDZ
Foto: Marcelo Ruiz/ MDZ

“Tiempos Violentos”, la genial obra cinematográfica dirigida por Quentin Jerome Tarantino, me hace recordar mucho, el espíritu corporativo que hoy se enseñorea en el marco de las instituciones estatales mendocinas.

En relación a ello, y en el marco del denominado “Pacto Social”, vemos hoy en día las pretensiones, entre una de ellas, por la cual se pretende “endurecer”, en el Código Procesal Penal de la Provincia de Mendoza, la posibilidad de que los ciudadanos imputados (acusados) de haber cometido alguna acción delictiva mantengan su condición primigenia de Libertad, a través del dictado, por parte de los órganos responsables de la Instrucción Penal, de la Prisión Preventiva, tratando de esa manera morigerar el consabido maleficio de que los “delincuentes entran por una puerta y salen por la otra”.

Ahora bien, es necesario que una vez por todas, los mendocinos, rápidamente, sin prisa pero sin pausa, empecemos a sincerarnos respecto a saber o tener conocimiento en que consiste nuestra problemática de inseguridad.

Convencido estoy que dogmatizando las condiciones para mantener el estado de libertad del individuo, no aportaría en nada a los fines de coadyuvar a disminuir la sensación de inseguridad de mis coterráneos, en razón de que dicha medida solo aseguraría profundizar una problemática, que hace rato es de nuestra propiedad, como es el colapso de nuestros penales, la falta de tratamiento adecuado que existe para los penados y más aún, por ende, para los procesados.

Con ello, persuadido me encuentro, sólo lograríamos atestar nuestros penales de “negritos”, que a la postre, si se comprueba que nada tienen que ver con el delito en cuestión, como es en la mayoría de los casos, lo único que logramos es reincidir en su resentimiento legitimante armado, a partir de su derrotero de marginales económicos de nuestro perverso sistema no redistributivo. 

Por qué no empezamos a discutir, disculpas por la redundancia, “sin prisa pero sin pausa”, respecto de la forma de “prevenir”, la comisión del hecho delictivo, no solo a través de la remanida invitación a grandes sectores de la población a participar de los réditos económicos que genera la sociedad, sino también a discutir la negligencia e impericia manifiesta, que se observa en nuestra fuerza policial, originada por diversas causas, que se concentran básicamente en la falta de un plan orgánico determinado desde el Poder Político, a los fines de jerarquizarla y  predisponerla a actuar desde el concepto responsable de funcionarios públicos, que se encuentran al servicio de sus prójimos.

En el mismo contexto de prevención, encontramos a la impericia y yerros en que incurre el Poder Judicial, originado por una creciente judicialización de los conflictos sociales, como una  evidente falta de adecuación cualitativa, de los órganos de investigación, que no se encuentran a las alturas de las circunstancias, que nuestros conflictos sociales hoy nos demandan. 
De acuerdo a lo expuesto evalúo, que, aunque tardío este denominado “Pacto Social”, nos tiene que dar la oportunidad a trabajar, nuevamente digo, “sin prisa, pero sin pausa”, en un análisis global, desde todas las aristas, con todos los actores, evitando de esta manera el actuar impulsivo y meramente voluntarista, que, tal vez, pueda servir para obtener un fugaz rédito político, logrando solo “meter la basura debajo de la alfombra” ya que el problema va a seguir existiendo, y cada vez con mayor envergadura, al momento de que la “alfombra” no alcance para tapar “tanta basura”.

En relación a lo expresado en el acápite inmediato anterior, hagámonos la siguiente pregunta ¿Qué lograríamos encerrando cada vez más a mayor cantidad de “negritos” hacinados si sus hermanos, primos, hijos, sobrinos, etc, siguen sobreviviendo en el mismo ámbito criminógeno?, si seguimos así la mitad de los seres humanos que viven en el territorio de nuestra provincia van a vivir en una subprovincia denominada “Sistema Penitenciario Provincial” y la otra mitad en barrios cercados.

En síntesis el pretender combatir nuestra inseguridad endureciendo las condiciones de “Mantenimiento de la Libertad del Sujeto Proceso”, constituye un insignificante parche, que probado está no ha dado ninguna solución, ya que desde después de la gran Reforma al Código Procesal Penal de nuestra Provincia acaecida en el año 1.999, “poner parches” es lo único que se ha realizado, sin intervenir en la reforma estructural del sistema de seguridad Ciudadana, tomando a este en sus tres poderes, Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

Mendocinos, vamos a las cosas prioritarias, empecemos a atacar nuestro problema de inseguridad desde sus reales causas, antes de que tengamos que recibir al trabajador que recolecta nuestros residuos, “arma en mano” ya que no confiamos ni en nuestra propia sombra.