La dualidad de Cobos

"Creo que a Cobos en este juego maquiavélico de divide y reinarás le ha llegado la hora de la definición".

Estamos asistiendo en estos días a una verdadera distorsión de la democracia en nuestro país. Cuando  la Presidenta de la Nación quiso implementar la Resolución Nº 125 para aumentar los niveles de retención a las exportaciones de los sectores agropecuarios de alta rentabilidad,  la decisión fue evaluada por los “medios de comunicación” y la  fragmentada  ”oposición” como impertinente e inconstitucional. Las clases medias ante varios días de corte de ruta por parte de los ruralistas y la patronal agropecuaria, a la cual muchos ruralistas responden, protagonizaron un nuevo “cacerolazo”, sin reflexionar críticamente que los piquetes de las cuatro por cuatro  violaron el artículo 11 de nuestra Constitución que garantiza la libre circulación de tránsito para los productos de fabricación nacional o extranjera, situación que condujo al desabastecimiento de los argentinos y al aumento de los precios de ciertos productos básicos de la canasta familiar  por mecanismos especulativos.

Para distender el clima de tensión existente  en ese entonces en el país,  la Presidenta envió un proyecto de ley al Parlamento que rescataba los argumentos básicos de la mencionada Resolución. El proyecto experimentó modificaciones en la Cámara de Diputados y obtuvo su aprobación. Sin embargo,  en el Senado el gobierno no contó con  los votos suficientes para que dicha ley fuese sancionada, hubo empate técnico y  esta situación tuvo que ser dirimida por el Vicepresidente Julio Cobos, quien votó en contra del  proyecto de ley enviado por la máxima autoridad del Ejecutivo en nombre del “consenso”.

 A partir de ese momento las encuestas de opinión comenzaron a destacar en los medios de comunicación que 6 o 7 de cada 10 argentinos ven a Cobos como un político moderado y creíble. O yo no entiendo lo que es la “democracia” o vivimos esquizofrénicamente en la Argentina. Acaso la democracia en la actualidad, que rige bajo su forma representativa, no  implica la elección de gobernantes por parte de los gobernados a los cuales les delegamos la responsabilidad de ejecutar aquello  que nos dijeron y prometieron en campaña electoral.

Quizás yo tenga poca memoria, pero el Vicepresidente  Julio Cobos antes de octubre del 2007 expresaba  en la campaña que acompañaba a Cristina Kirchner en la fórmula presidencial para profundizar el modelo económico impulsado por su marido Nestor Kirchner desde el 2003 hasta la fecha de las elecciones en octubre de 2007. Por ello, fue expulsado del radicalismo e integró la famosa concertación.

Pues bien, en una instancia crucial de la política argentina Julio Cobos con su decisión en el Senado fue funcional a los sectores que hoy concentran riqueza a través de la actividad agropecuaria, a una derecha que se está rearmando y consolidando en el país, olvidándose de la meta por la cual respaldó a  Cristina Kirchner en la fórmula presidencial y por la que muchos argentinos, entre quienes me incluyo, le dimos nuestro voto de confianza al elegirlo libremente en las urnas. Su voto negativo en relación al proyecto de ley sobre las retenciones móviles supuestamente lo hizo en nombre del “consenso”. 

Parece que Julio Cobos desconoce las limitaciones y falacias del denominado “consenso” en democracia.   En las democracias contemporáneas un factor fundamental para la convivencia es el equilibrio de poderes entre las diferentes fuerzas políticas, comúnmente agrupadas en partidos políticos. Éstos, son organizaciones que compiten por los votos y están dispuestas a respetar acuerdos mínimos de civilidad y reglamentos electorales. Aunque de hecho, hay un pacto básico de los partidos -el respeto a las reglas democráticas-, pero a sabiendas de que el régimen de gobierno democrático es un sistema que basa su fuerza en el disenso, no en el consenso.

Los partidos son solo "partes", los partidos implican que la sociedad está "partida", porque en su seno alberga  grupos, sectores y clases sociales  cuyos intereses son diferentes y contradictorios. Además, como si esto fuera poco Cobos hoy intenta desde su cargo de Vicepresidente de la Nación fortalecer al radicalismo y construir el denominado “Consenso Federal” con el objeto de arribar a la presidencia  en el 2011; obviamente desde un claro oportunismo político y una intensa  vocación de poder personal.

Creo que a Cobos en este juego maquiavélico de divide y reinarás le ha llegado la hora de la definición: es fiel al electorado que lo votó en el 2007 para acompañar a Cristina Kirchner en el Poder Ejecutivo y en las decisiones que ella y su gabinete impulsen o bien deja su cargo de Vicepresidente de la Nación y concentra sus esfuerzos en ser el líder de una nueva alternativa opositora en el país, lo cual es absolutamente legítimo pero fuera del gobierno.

Eso sí, que termine con la dualidad por favor en nombre de una ciudadanía  preocupada por el doble rol que está ejerciendo: ser gobierno y oposición a la vez.