Hay pacto, no hay plan

Desde que se convocó al Pacto por la Seguridad, MDZ aportó análisis, experiencias y opiniones, apoyando la idea. Dijimos que hacía falta un plan y un liderazgo claro para llevarlo adelante. La respuesta a la convocatoria de Jaque fue contundente. Pero no hubo plan.

Jaque utilizó la “bala de plata” que tenía en boca para disparar al aire.

Había conseguido concitar una importante expectativa y tuvo la capacidad de generar la oportunidad para reivindicarse con una sociedad que no le perdona su falta de compromiso con los compromisos de campaña.

Sin embargo, en una Mendoza que quiere encausarse, pero que no lo logra, Jaque disolvió esa magnífica plataforma construida de respaldos y esperanzas, en un discurso signado por gesticulaciones y frases. Consiguió materia crítica para gestar un gran pacto; no tuvo plan.

El gobernador distribuyó una carpetita con una serie de responsabilidades y acciones que ya se conocen, sin nada novedoso.

Y cuando tuvo la posibilidad de dejar plasmada con sus esperadas palabras un nuevo rumbo de las políticas públicas provinciales, en función de ofrecer más seguridad, enumeró una serie de conceptos que ya pronunciaron sus antecesores, sin que surtieran ese mágico efecto que parece adjudicarles la dirigencia política: “ni mano blanda, ni mano dura”, “vamos a salir a buscar a los delincuentes”, etc., etc.

Es indudable que resulta más fácil conseguir un asesor publicitario que un equipo especializado en seguridad. Pero eso no era lo que nos habían prometido; eso no es lo que esperábamos como resultado de la convocatoria.

Tampoco es lo que todos los mendocinos reclamamos: una respuesta integral a la problemática de la violencia.

“Una lástima”, fue el simple y sencillo análisis que hizo uno de los foristas de MDZ luego de escuchar el discurso del gobernador. Esas dos palabras valen más que cualquier análisis.