Claudio Borghi le puso el moño a una semana complicada. "A veces la camiseta de Boca pesa dos toneladas", dijo tras la derrota ante All Boys, una frase que sintetiza lo que fueron estos días. Y fue más tajante: "El resultado del próximo partido será determinante para mí", expresó en referencia al partido con Vélez. ¿Más? Sí, más: "Si no ganamos se nos complica todo".
Esta historia comenzó cuando se anunció su contratación como técnico de Boca, inmediatamente surgió una duda natural. El interrogante era como iba a encajar la personalidad de Claudio Borghi, pausada y calma, con el vertiginoso mundo Boca, donde transcurre todo a una alta velocidad. El DT se dijo conocedor de su nuevo puesto, pero la realidad, impiadosa, se le presentó en carne y hueso en esta semana.
A los golpes, Borghi se dio cuenta de la cruda realidad. "De tres partidos un punto es muy poco", reconoció anoche. "Nunca imaginé este arranque", deslizó con honestidad brutal.
Fue una semana incómoda y complicada para el director técnico, coronada por la caída de ayer ante All Boys. Una foto suya en la tapa de un diario en la que aparecía bostezando, fue una señal: al técnico no le gustó esa imagen. Tal vez ahí entendió algo más la exposición con la que convive a diario. Y tuvo, rápido, como todo en Boca, otra situación indeseada para este hombre transparente: varios dirigentes, encabezados por el presidente Ameal, concurrieron a un entrenamiento en la semana. Las versiones volaron, que la continuidad, que el respaldo, que las dudas, que...
Y, para peor, cuando la semana se acercaba a su fin, Borghi recibió un golpe de esos que le duelen a cualquier entrenador: el cuestionamiento al sistema táctico que emplea. Hubo críticas hacia su planteo de poner tres defensores, y el DT, indignado, dijo que la defensa fue lo mejor en las dos primeras fechas, y que las fallas se deberían ver más en la ofensiva.
"Hoy (por ayer) probé todas las variantes", contestó. "El hincha que cree que entro a perder está muy equivocado", respondió, ante una estadística cruel: Boca igualó el peor arranque en torneos cortos: el último, el Apertura 2001. Quizás en el entretiempo Borghi se vio desbordado. Contrariamente a su costumbre, realizó dos variantes: entraron Araujo y Escudero y salieron Cañete y Leandro Marín.
Y aquí aparece otra realidad, porque este mal comienzo de Boca en el torneo no debe caer sólo en las espaldas del director técnico. Es que hay varios años de frustraciones que no se corresponden con los más de 10 millones de dólares gastados en incorporaciones. Y esos refuerzos no surten efecto. Les pasa lo mismo que a Borghi: todavía no hicieron pie en un club que exige las 24 horas y con urgencias que no permiten malos resultados. Y ayer, todos se fueron sin hablar.
Borghi se puso plazos. Se viene otra semana muy complicada...
"El próximo resultado será determinante",
Claudio Borghi le puso el moño a una semana complicada. "A veces la camiseta de Boca pesa dos toneladas", dijo tras la derrota ante All Boys, una frase que sintetiza lo que fueron estos días. Y fue más tajante: "El resultado del próximo partido será determinante para mí", expresó en referencia al partido con Vélez. ¿Más? Sí, más: "Si no ganamos se nos complica todo".