Cappa y Borghi: nunca tan iguales River y Boca

En julio de este año, coincidieron en una entrevista con el periodista Beto Casella en el canal de noticias C5N. "Claudio es un técnico que ha demostrado sus cualidades, entre otras, la sencillez y la tranquilidad, no darle al fútbol un verso exagerado y científico", dijo Cappa. "Ángel tiene la gran virtud de llevar la teoría a la práctica.

Foto: Pachy Reynoso/ MDZ
Foto: Pachy Reynoso/ MDZ

En julio de este año, coincidieron en una entrevista con el periodista Beto Casella en el canal de noticias C5N. "Claudio es un técnico que ha demostrado sus cualidades, entre otras, la sencillez y la tranquilidad, no darle al fútbol un verso exagerado y científico", dijo Cappa. "Ángel tiene la gran virtud de llevar la teoría a la práctica. Lo que escribe se ve volcado, por ejemplo, en el gran Huracán que tuvo. Esto es casi imposible hacerlo", dijo Borghi. 

Cruzaron elogios, coincidieron en críticas al ambiente del fútbol y confirmaron, una vez más, que son entrenadores a los que vale la pena escuchar. Por sus conceptos y sus argumentos. Recién finalizado el Mundial de Sudáfrica, remarcaron que Messi había jugado demasiado retrasado en el seleccionado argentino y que aún está en una etapa de aprendizaje. Elogiaron a España y a su proyecto. Recordaron anécdotas bien futboleras. Durante la larga e interesante charla, costó encontrar un punto de disenso entre ambos. En realidad, no lo hubo. Compartieron afinidades musicales (tango, folklore, Serrat), gustos por el cine ( El Cartero y Cinema Paradiso ) y un moderado optimismo sobre el futuro del país. Cuatro meses después de aquel reportaje conjunto, y a ocho días del superclásico por el Apertura 2010, la coincidencia futbolística entre el River de Cappa y el Boca de Borghi es asombrosa. 

Sus campañas están por debajo de las expectativas. El contraste entre sus pretensiones y sus expresiones dentro de la cancha se hace cada vez más evidente. Les cuesta ganar partidos. No dan dos pases seguidos. Cambian formaciones como quien cambia de vestimenta. Ponen y sacan jugadores desesperadamente, como quien toca todas las teclas de una computadora que no funciona para ver si alguna se lo arregla mágicamente. Promueven juveniles al equipo titular más por necesidad que por convicción, con el peligro de incendio para los pibes. Se aferran a sus líderes futbolísticos como Almeyda y Riquelme, que vuelven de sus respectivas lesiones para darles un poco de contenido a sus ideas. Sueñan con que sus próceres sin presente, como Ortega y Palermo, muestren alguito de su pasado glorioso. 

Además de la permanente exposición mediática, se han ido expulsados de los partidos. Uno por protestar airadamente fallos arbitrales y el otro por la demora de su equipo para salir a jugar segundos tiempos. Aquí, encontramos una diferencia, en el comportamiento durante el juego. Cappa es un volcánico latino, Borghi flemático inglés. River y Boca ganaron sus últimos títulos en 2008 con Simeone e Ischia, respectivamente. Tras aquel extremo del Apertura 08 (Boca campeón, River último), comparten la mediocridad. La tabla anual de 2009 los mostró en la misma zona: Boca (10º), con 49 puntos, y River (12º), con 48. Ninguno llegó a diciembre con el mismo entrenador de enero. Gorosito fue reemplazado por Astrada, contratado hasta diciembre de 2010. Despedido Ischia, el interinato de Abel Alves desembocó en el regreso de Basile. Ninguno de los dos terminó bien su segundo ciclo en cada club. En abril de 2010, destituido el Jefe , Ángel Cappa asumió en River y dirigió las últimas cinco fechas del Clausura. Dos meses antes, y tras una derrota en un superclásico estival, habían renunciado Cocoy el manager Bianchi. El penoso primer semestre de este año, con Alves y Tito Pompei en el banco, obligó a Boca a contratar a otro entrenador. Eligió al campeón del Clausura con Argentinos Juniors: Claudio Borghi. 

"Vamos a armar un equipo para pelear el Apertura", dijeron casi a dúo los presidentes Daniel Passarella y Jorge Ameal tras las malas campañas del primer semestre (River 13º, con 22, y Boca 16º, con 20). Gastaron millones de dólares para remodelar sus planteles. Los bloques defensivos cambiaron totalmente, con arqueros (Carrizo y Lucchetti), laterales (Arano, Clemente) y zagueros (Maidana, Román, Cellay, Caruzzo e Insaurralde). La mayoría de sus refuerzos llegaron para ser titulares. Necesitaban garantías. A modo de apuestas, recurrieron al vivero y promovieron muchos productos del club, con muy poca o nula experiencia como profesionales. En River, Lanzini, Lamela, Pereyra, Funes Mori, Cirigliano, Affranchino, Mauro Díaz. En Boca, Cañete, Marín, Gaona Lugo, Ruiz, Araujo, Acosta y el enganche Paredes, de apenas 16 años, debutante ante Argentinos. 

El equipo de Cappa arrancó con buenos resultados, tres victorias consecutivas todas por la mínima diferencia (Tigre, Huracán e Independiente). Mostró su intención de jugar a ras del piso, con el toque como punto de partida. No repitió conjunto titular, pero mantuvo su núcleo de atrás con Carrizo, Ferrari, Maidana, Ferrero, Arano y Almeyda, quien asombró por su despliegue, liderazgo e influencia. Dos derrotas "lógicas" ante Vélez y Newell´s, con un sufrido triunfo ante Arsenal en el medio, completaron un aceptable primer tercio del campeonato. El empate ante Quilmes marcó un quiebre. Se lastimó Almeyda. El gol de Caneo sobre la hora y la falta de su referencia lo llenaron de dudas. Sin Matías, se olvidó de ganar. Ya van siete fechas. Pero lo peor ha sido su involución futbolística. Ni siquiera asoma aquella intención de pasarse la pelota entre compañeros. Los sucesivos cambios entre partido y partido; y los continuos movimientos durante el mismo juego retratan a un entrenador que no encuentra ni fórmula ni ingredientes. Ha hecho seis modificaciones en los entretiempos de los últimos cuatro encuentros. Es imposible que un futbolista juegue con confianza en este carrusel de nombres, mucho más en un plantel con tanta juventud. En este River, Ortega sale como problema a los 45m y entra como solución a los 46. En el ideario Cappa, ubicar a un mediocampista derecho de lateral izquierdo (Affranchino contra Gimnasia) sólo puede explicarse desde la desesperación a un pleno de ruleta. 

Boca empezó muy mal con un punto en los primeros tres partidos. Tras el 0-2 con All Boys, Borghi se refirió al duelo con Vélez como "determinante". Lo ganó, pero volvió a perder como local ante San Lorenzo. Nunca modificó su esquema de tres zagueros centrales, intérpretes incorporados especialmente para ejecutar esa idea (Cellay, Caruzzo e Insaurralde). Clemente Rodríguez y Giménez ejercieron de viajeros frecuentes en los dos carriles. En el revoleo de nombres, también sumaron millas Marín, Monzón, Méndez y Escudero. Pareció haber encontrado una buena variante con Gaona Lugo por la derecha, pero el paraguayo sufrió una fractura de la tibia izquierda. Battaglia tuvo a Méndez, a Medel y a Erbes como laderos en la mitad de la cancha. Chávez, Escudero, Cañete se pusieron el traje de conductor hasta el tan esperado regreso de Riquelme. Pero la crisis de juego excede al talento de Román, que no hace magia. El entrenador no tocó la pareja Palermo-Viatri, salvo por lesión. Reflejo de su pasmosa irregularidad, ha utilizado 25 jugadores en apenas 13 partidos. Y el equipo sigue sin poder dar dos pases seguidos. Ha sido tan clamoroso el déficit creativo y de elaboración que el falso debate sobre "la línea de tres" ha pasado a segundo plano. La temporada 08-09 lo blinda del descenso, pero de los 17 equipos que han jugado los dos torneos de 2010 en primera división, Boca es el segundo peor de la tabla anual, sólo delante de Gimnasia. Desde enero de 2009, ha sacado apenas 86 puntos, solamente más que Tigre y el Lobo. Durante este mismo lapso, River consiguió 88, 42 menos que Estudiantes, el mejor en estos dos años. Sigue en la zona de Promoción. 

"Claudio tiene un conocimiento profundo del juego", dijo Cappa. "Ángel es un tipo respetado y, cuando uno lo escucha, aprende algo que no sabía", dijo Borghi en aquella nota. Jamás pensaron que las coincidencias iban a llegar a tanto.