Estimados Ernesto Sanz y Laura Montero:
Soy ciudadano de Mendoza y voté por ustedes. Hoy se debate en el cuerpo al que ustedes pertenecen la ley de matrimonio homosexual y adopción por parte de dichas parejas. Y ustedes tendrán su voz y su voto.
Les escribo esta carta abierta porque se que ustedes tienen su conciencia y sus principios, los cuales respeto. Pero desde el momento en que se sientan en las dos bancas de la mayoría por Mendoza en el Senado de la Nación ya no hacen lo que ustedes quieren, sino que me están representando a mí. A mí y a todos los mendocinos que los votaron, casi la mitad de nosotros, si mal no recuerdo. Mendocinos que votamos de acuerdo a una campaña que ustedes hicieron, a unos programas que presentaron. Programas y campañas en las que no aparecía para nada este tema de la agenda gay. Con lo cual espero que como representantes míos no van a apoyar esta ley, pues nunca dijeron que harían algo así.
Estoy en contra del proyecto de ley que se está debatiendo y si ustedes lo apoyaran con su voto favorable, o con la abstención –que es lo mismo que apoyarlo-, les aseguro que nunca más los voy a volver a votar y además se lo haré saber a todas las personas que conozco; cuando dentro de un(os) año(s) –en futuras elecciones- vuelvan a ser candidatos: recordaré cómo votaron en esta histórica sesión.
Me gustaría recordarle a 69 de los 72 senadores nacionales, pero en especial a los tres mendocinos, que ustedes representan a las provincias, a los mendocinos, no a los porteños. Ustedes trabajan en Buenos Aires, pero tienen que hacerlo con la cabeza en Mendoza (esa es la razón de que haya la misma cantidad de senadores por cada provincia). Y por lo tanto no deben apoyar esta idea porteña, que lo único que busca es convertir a Buenos Aires en un destino turístico atractivo para los homosexuales del mundo.
Me dirijo ahora especialmente al senador Sanz: usted representa a los mendocinos, y si además quiere ser gobernador de los mendocinos, tenga en cuenta lo siguiente. Nosotros somos esos que marchamos el pasado 19 de junio: quince mil en Mendoza, diez mil en su ciudad de San Rafael, y otros tantos en Gral. Alvear. El 28 de junio volvimos a reunirnos más de seis mil, en un día laborable; y estos números para los mendocinos son mucho. Eso significa que somos también muchos más, los que –sin salir a las calles- nos oponemos al proyecto de ley de matrimonio y adopción por homosexuales. Somos esos de lo cuales se dice que somos conservadores. Así es el mendocino, conserva lo que se debe conservar, el paisaje, el ambiente, las fuentes de agua, el tipo de vida, la familia, el respeto, la cultura del trabajo, y no por eso deja de ser progresista, lucha contra el desierto, riega, cultiva, produce y agrega trabajo y valor. Cuantos porteños ya viven en este oasis y cuantos suspiran por vivir en esta tierra, llevemos nuestra cultura y nuestra pasión al senado, conservemos lo que vale la pena y transformemos buscando el bien para todos.
Bueno, ya sabe cómo pensamos; actúe en consecuencia. Pues cuando ocupa el asiento de representación en la Cámara alta debe hacerlo en nombre nuestro, no de otros intereses.
Recuerden, senador Sanz, senadora Montero, que estaré muy atento, yo y todos los míos, a cómo votan esta media sanción: y castigaremos en las urnas si no nos sentimos adecuadamente representados.
Rito Luis Irañeta
Sanz y Montero señalados en una carta abierta
"Soy ciudadano de Mendoza y voté por ustedes. Hoy se debate en el cuerpo al que ustedes pertenecen la ley de matrimonio homosexual y adopción por parte de dichas parejas". Así comienza una carta abierta firmada por un ciudadano de Mendoza, expresada en duros términos.