Un gobierno que rápidamente debe salir de punto muerto

La nueva gestión en Mendoza ha dejado en evidencia el hecho de que no se cumplió con una debida transición. Hay urgentes temas que aguardan no sólo una toma de postura, sino una decisión inmediata de gestión. Para hacerlo, Celso Jaque y los suyos deben aferrarse prontamente a un plan de gobierno, algo que, hasta ahora, parece no existir.

Celso Jaque ya asumió y sin embargo la sensación es que la transición que debería haberse producido hace un mes, nunca comenzó. Es más, al margen de algunas escaramuzas apenas conocido el resultado electoral, esa bendita transición nunca se llevó a cabo, aunque la Constitución claramente la prevé, justamente, para que los nuevos gobiernos inicien su gestión empapados en las problemáticas que les competen.

El inútil misterio generado en torno al gabinete, las varias designaciones a último momento y la sorpresa de los bendecidos, ha generado este estado actual de limbo en la gestión. Los tiempos se agotaron y los que se tenían que ir, aquellos que perdieron por la decisión del voto popular, finalmente se fueron. En tanto, hora a hora, día a día, se pone en evidencia que los que llegaron no están del todo preparados para la tarea: no tienen gente o no saben qué hacer con el cargo, y en algunos casos, hasta soportan la bronca de supuestos “equipos técnicos” que trabajaron por el voto en la campaña y ahora no saben si tendrán lugar en ministerios a cargo de gente poco conocida en las duras lides de la gestión pública.

Para colmo de males, a muchos funcionarios de tercera línea del gobierno de Julio Cobos se les ha pedido que sigan en sus cargos algunos días más hasta que se les consiga un reemplazante. Algo que algunos han aceptado, y que otros, justificadamente, han considerado como una falta de ética.

Así las cosas, el nuevo gobierno da la impresión de estar punto muerto, cuando debería tener el ímpetu de las decisiones rápidas y a fondo, que es propio de la escoba nueva que barre bien.

Sin embargo, y más allá del cuestionable manejo de los tiempos que ha realizado Jaque, llama poderosamente la atención que a tan poco de andar sus funcionarios no acierten a dar señales o a responder a los periodistas qué van a hacer con los grandes temas que tienen entre sus manos. El fondo anticíclico se paró, el Vale Más se va a “evaluar”, las áreas petroleras están para la firma pero no se firman… Se nota una actitud dubitativa, sobre asuntos que no son menores, sino sobre aspectos centrales de la gestión saliente sobre la que se supone que un nuevo gobierno debe tener una opinión formada: a favor o en contra.

Aquí, por el contrario, muchos ministros han confesado que los llamaron días antes del anuncio, que no saben qué van a hacer, ni con qué colaboradores van a gobernar. Tal actitud denota, por lo menos, una falta de responsabilidad del PJ y de la cúpula de conducción del nuevo gobierno. O, dicho de otro modo, la ausencia de un plan de gobierno.

Esta actitud, corroborada también con la situación generada en el ministerio de Seguridad, donde tras hacer foco durante la campaña en el tema, al hacerse cargo del gobierno se nombró a un ministro de otro partido, que ni siquiera comulga con la mentada disminución del 30% de los delitos. Esto llama la atención y genera la sospecha fundada de que, en realidad, poco era lo que se sabía del tema y que ante los hechos consumados debió llamarse a otro para que solucionara el problema.

Así las cosas, Jaque no ha hecho más que producir un efecto búmerang que puede ser complicado para su gestión. Mientras debería estar disfrutando la luna de miel con el electorado que lo votó, ya debe estar dando explicaciones por lo que hizo o no quiere hacer.

Su dilación en el anuncio del gabinete, su intriga para comunicar nombres que tampoco merecían tanto silencio, sus contradicciones como las de “bancar” a policías echados por su principal soporte Alejandro Cazabán, han desgastado su gestión, antes de empezarla. Esto es algo nunca visto y que el gobernador deberá saber encauzar de urgente manera. Un obstáculo innecesario que podría haberse evitado pero que hoy aparece como el principal escollo de un camino tan largo como el horizonte de los próximos cuatro años.

Afortunadamente para la nueva gestión y para el pueblo mendocino, el ciclo recién se inicia y, como tal, tiene todo por hacer. Es de esperar, entonces, que Celso Jaque y su gabinete rápidamente reaccionen y se pongan con decisión al frente de referenciales problemáticas que aguardan gestión. Para eso, precisamente, fueron elegidos en las últimas elecciones. Que así sea.