Ya desde la época de Albert Einstein (1874), en pleno apogeo de la Teoría de la Relatividad, sabemos que el tiempo no es absoluto. Mucho menos científico, el saber popular indica que esta variable “pasa rápido” cuando uno está entretenido. Sin embargo, en esta Mendoza 2009, el tiempo apenas gotea. Briznas de arena caliente de un reloj interminable, enorme y agobiante, donde poco o nada parece tener solución. Se trata, sin dudas, de un estado de ánimo colectivo.
Mucho de ese espectro tiene que ver con el gobernador Celso Jaque, y el gobierno de la Provincia, que hoy cumplen dos años en el poder.
El contador Jaque está convencido de que gobierna bien, pero que comunica mal. Sin embargo, cae por su propio peso una realidad distinta. Jaque gobierna muy mal y comunica peor. Repasemos: En dos años, el desempleo de Mendoza creció al doble, hay 60.000 mendocinos en condiciones de trabajar que no tienen dónde hacerlo, la deuda se incrementó en 675 millones de pesos, el déficit de 180 millones de pesos de 2007 será de por lo menos 420 millones de pesos este año, el Producto Bruto Geográfico (equivalente del PBI) de 0,6 en 2007 terminará entre 2 y 3 puntos negativos en apenas unos días. Menos poder adquisitivo, más inseguridad, el aparato productivo en jaque, la salud en crisis, la educación en manos inexpertas y la ausencia de un plan para casi todo completan el cuadro.
Es por todo esto que el contador Jaque goza de la peor imagen que haya tenido un gobierno de la democracia en la mitad de su mandato. Más de 8 de cada 10 mendocinos están disconformes con su gestión.
En MDZ Online, aunque no estamos especialmente orgullosos de ello -a fin de cuentas se trató de malas noticias- fuimos los primeros en criticar a este gobierno. Incluso, bastante antes de que asumiera el poder, y cuando el coro de halagos aturdía con su volumen. Ya en aquel tiempo, antes de que terminara 2007, sabíamos con claridad del grado de improvisación creciente, la única variable en alza que parecía tener el gobierno mendocino.
Hoy, cuando las críticas son cada vez más sonoras y la imagen del gobierno es la peor que podría tener, queremos expresar que el gobernador todavía está a tiempo de cambiar. Y si lo hace, cuenta con dos largos años para poner en marcha muchísimas soluciones para los mendocinos.
Lo primero que debería hacer Jaque es volver a ser el que fue. Un intendente activo y planificador que conseguía beneficios y oportunidades para Malargüe, un pueblo que parecía casi condenado. Luego, un senador nacional que les abrió las puertas de la política nacional a muchos mendocinos, y que en su banca supo cómo rodearse, asesorarse, y transformarse en un estudioso de los temas.
No entendemos, nadie entiende, qué le pasó. Qué rara metamorfosis se produjo entre aquel hombre razonable y este gobernador encerrado entre cuatro paredes y cuatro funcionarios, que muchas veces no escucha ni a sus propios ministros, y que basó su poder en una alianza con algunos empresarios –hasta que se sintió ahogado y planteó la pelea- y el castigo y la discriminación a quien se animara a pensar distinto, fuera del ámbito que fuese. Si alguien entiende este proceso, debería tomar los micrófonos y ponerse frente a los mendocinos para explicarlo. Nosotros no podemos. Y no creemos que muchos puedan.
Jaque necesita abrirse, vencer los prejuicios, escuchar, asumir una actitud valiente, y formular una estrategia para Mendoza. Ésta debe incluir -en primer lugar- una nueva forma inteligente de relacionase con el poder nacional.
Mendoza es una provincia importante y nadie la puede desconocer, como está haciendo hoy el poder kirchnerista, aun en franca declinación política e institucional. No es razonable que el gobierno nacional crea que puede hacer lo que se le venga en gana con el federalismo argentino. Así como en el 2009 creyeron que Mendoza era el campo de batalla para vencer a Cobos y por ello ofrecieron algunas obras que todavía no terminan de pagar, en el 2010 han decidido volcar los recursos al conurbano bonaerense porque allí será la batalla contra Duhalde y el peronismo disidente. Mendoza será la víctima. Ni siquiera promesas nos van a hacer. De hecho, algunos de los sufridos intendentes mendocinos que militan de martes a jueves pidiendo plata en Buenos Aires para pagar lo que ya está iniciado, o paralizado, lo advierten con claridad. “Muchachos pidan y cobren ahora porque el 2010 es para el conurbano”. Palabras más, palabras menos, vuelven con este mensaje de cada viaje a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Más allá de las locuras y desproporciones a las que nos tiene acostumbrados el gobierno nacional, Mendoza tiene que encontrar un camino mucho más inteligente que el “kirchnerismo bobo” y abdicante que profesó en los últimos dos años. Está claro que el kirchnerismo ha sido tan avasallante que para dejar de ser bobos, algún nivel de conflictos deberemos tener, ya sea por la Promoción Industrial, por la distribución discrecional de los fondos para obras públicas, por una mayor coparticipación del Impuesto al Cheque, o por un reparto justo de los ATN. Alcanzaría con empezar a no levantar la mano en el Congreso Nacional cuando se esté perjudicando a los mendocinos. Son conflictos solucionables sobre los que se puede negociar, pero conflictos al fin. Sin ellos no habrá política posible con este gobierno. Si Jaque lo entiende, los mendocinos que hoy lo repudian lo van a acompañar.
Para esta tarea de reorganización de las relaciones con la Nación el gobernador podrá convocar y apoyarse en las muchas organizaciones de la sociedad civil, entre las cuales deberán estar –seguramente- los empresarios y los sindicatos, que también deben demostrar que están a la altura de las circunstancias, de lo que Mendoza necesita para salir del pozo. No sólo el gobernador debe cambiar. Quizá muchos de nosotros debamos revisar nuestros comportamientos, a veces plenos de miedos, egoísmos, o conveniencias sectoriales, cuando no individuales.
Otro punto fundamental para que Jaque recupere el poder –hoy es claro que lo tiene pero no lo ejerce, con lo cual, no lo tiene- es consolidar su situación dentro del partido de gobierno, el PJ. Hoy cada intendente atiende su propio juego, tiene sus propios contactos en Buenos Aires para recibir plata, y en la provincia plantea un doble rol. Puertas adentro del gobierno dice que le ofrece apoyo y ayuda al gobernador. Y puertas afuera intenta salvarse individualmente a como de lugar. El gobernador, claro está, tiene elementos más que suficientes para aglutinar a su alrededor al poder mayoritario y convertir al PJ en el partido de gobierno que hasta ahora no ha sido.
La oposición, hay que destacarlo, también ha desempeñado un pobrísimo rol en estos tiempos. Una parte importante del Partido Demócrata y el Intendente Fayad junto a parte del radicalismo, porque desde su obsecuencia no ayudan a revisar los errores del Justicialismo. La UCR y el Confe, por otro lado, porque no han sido capaces de articular una propuesta parlamentaria coherente, se han peleado entre ellos hasta confundir a toda la sociedad, y no están aportando nada constructivo para salir de la crisis. Ni siquiera, a pesar de que ganaron las elecciones por un margen muy importante, se puede decir que hoy constituyan una opción de poder en la que puedan creer los mendocinos.
Desde luego que sobre esta base más firme, el gobierno tiene que animarse y generar políticas sobre cada una de las áreas de gobierno. Tiene que poner a los mejores hombres y mujeres, y no los amigos de los amigos, que parece que ahora ya no son tan amigos, y se cruzan denuncias penales de toda laya. Sería largo enumerar las graves falencias que tenemos en Salud, Educación, Producción y Seguridad, área donde ya es más que evidente la necesidad de un plan integral y democrático que supere los esfuerzos personales del ministro y su equipo, o algunos acuerdos parciales con sectores de la policía.
Los mendocinos tenemos que volver a definir, sin guitarreos, cuál es nuestro lugar en el mundo como productores de alimentos y bebidas con valor agregado; en el transporte internacional; en la minería no contaminante y en la producción de energía; en el turismo; entre otros valores. Y estamos obligados a ejercer una administración del presupuesto inteligente, que priorice lo importante y no siga endeudando a la provincia sin ton ni son, sin estrategia, y sin una idea clara de qué hacer.
Ninguna de estas tareas es imposible. Esperamos que el gobernador cambie y encuentre la brújula primero y el rumbo de su gobierno después. La pobreza creciente, la inseguridad y el déficit presupuestario no pueden esperar dos años más. Están en juego la salud y el bienestar de muchos comprovincianos.
El 27 de octubre de 2007, el día de las elecciones en las que fue electo el contador Jaque como gobernador de la provincia, MDZ Online empezó a marcar con fuerza un estilo editorial participativo, propositivo, por los mendocinos, como dice nuestro eslogan. Esa mañana publicamos un manifiesto público de 14 puntos, construido entre los lectores, y nosotros, a modo de borrador. La construcción colectiva terminó en un “Documento para el futuro gobernador”, cuya versión final publicamos el seis de diciembre de 2007, tres días antes de que Jaque asumiera la primera magistratura. “La salud se encuentra en estado de emergencia. Es urgente un programa de capacitación de los recursos humanos y aumentar las remuneraciones de los profesionales de la salud. La capacitación debe enfatizar las residencias de los médicos jóvenes. La gestión de los hospitales públicos y la OSEP, incluidos sus gastos e inversiones, deben quedar sujetos a estrictas auditorias para evitar el derroche de recursos y posibles actos de corrupción” decíamos.
“La devaluación nos ha dado una oportunidad para captar turismo nacional e internacional y competir en el mundo, pero queda mucho por hacer. En los próximos años, los precios ya no serán tan baratos para los turistas y debemos remplazar esta ventaja por mayor calidad e infraestructura de servicios. El gobierno debe liderar este proceso, esbozado en la fase 2 del Turplan, que sea capaz de agregar valor a nuestras ventajas comparativas” afirmamos. Hoy, Buenos Aires está inundada de enormes carteles de las fiestas nacionales de San Luis y San Juan, mientras la Vendimia brilla por su ausencia.
“El manejo de las finanzas públicas debe ser extraordinariamente fino, transparente y preciso para permitir los aumentos de presupuesto necesarios sin caer en déficit fiscal y endeudamientos. Cualquier nueva deuda debe ser contraída sólo a largo plazo y con el objetivo de financiar las obras de infraestructura que se fijen como prioritarias en el Plan Estratégico”. Hoy, la deuda es para gastos corrientes, y plan estratégico sencillamente, no hay. “Bajo ningún punto de vista se debe abandonar un reclamo serio y organizado para evitar la abusiva discriminación que sufrimos en el reparto de los recursos nacionales, especialmente aquellos que provienen de la copartipación. Hay que exigirle a los políticos mendocinos con representación nacional que se ocupen concretamente de la provincia en este aspecto”, dijimos. Los resultados están a la vista.
En aquellla construcción colectiva, abarcamos salud, educación, transporte, empleo, cuentas públicas, cultura, deportes, relación con Nación, pobreza, minería, seguridad, y varias otras áreas. Dos años después, vemos que no se ha hecho prácticamente nada.
Hoy, Celso Jaque sabe con claridad que no podría transitar tranquilo las calles de Mendoza. No debe haber dolor mayor para un político en el poder, aunque él mismo se haya colocado en un sitio de mártir porque cree que así les va bien a los mendocinos. Y la verdad es que los mendocinos no pueden seguir esperando. Celso Jaque no puede esperar a que su ciudadanía atraviese otros dos años similares a estos. Jaque debe cambiar.
La buena noticia es que el gobernador tiene la herramientas para hacerlo. Especialmente, si mira dentro de sí para vencer su propia resistencia interna, abrir la cabeza, el ánimo y los oídos a aquellas ideas que puedan vencer los prejuicios, y sean capaces de conspirar contra los que conspiran contra Mendoza. Es la única manera de salir adelante, transitar una segunda parte del gobierno que sea -por lo menos- mínimamente aceptable, y que logre mejorar las condiciones de vida de los mendocinos. Sobre todo, de aquella alarmante mitad de la población sumida en alguna de las clasificaciones frías de la pobreza.