El nuevo Ejecutivo de Grecia solo estará en funciones hasta el próximo 17 de junio, cuando se planea celebrar elecciones extraordinarias. Tras los recientes comicios del 6 de mayo, todos los intentos por crear un Gobierno de coalición en Grecia fracasaron.
Las perspectivas de un gobierno de Syriza
Las elecciones legislativas del 6 de mayo han producido un resultado sensacional, abriendo un nuevo capítulo en la historia política de Grecia. Asimismo, repercutirán significativamente en la situación política europea.
El resultado muestra una clara polarización entre derecha e izquierda y una ruptura de las fuerzas políticas dominantes hasta el momento, el Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) y Nueva Democracia, el llamado "sistema bipartidista", que ha dominado la vida política griega desde 1974.
Los dos partidos tradicionales, los pilares de las políticas neoliberales, han perdido más de la mitad de sus votos. Juntos, solo han logrado el apoyo del 32% del electorado, frente al 77% en las elecciones de 2009. Nueva Democracia cayó del 33% en 2009 al 19%, mientras que el PASOK se ha hundido aún más espectacularmente, del 44% al 13%, perdiendo más de 2 millones de votos.
Fue el castigo por sus reaccionarias políticas de austeridad, el "Memorándum", que han aplicado en cooperación con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. El resultado de estas políticas han sido el empobrecimiento de la inmensa mayoría de la población y el desempleo masivo, oficialmente ya en el 23%, provocando una gran cantidad de suicidios de hombres y mujeres desesperados.
El voto para la izquierda en su conjunto subió de un modesto 12% en 2009 a un impresionante 35,5% - 17% para SYRIZA (Coalición de la Izquierda Radical), 8,5% para el Partido Comunista (KKE), 1,2% para la izquierda anti-capitalista Antarsya, un 6,1% para la moderada Izquierda Democrática y un 2,9% para los Verdes. Sin embargo, la perspectiva de un gobierno de izquierda es dudosa ya que el KKE, un partido ultra-estalinista, descartó de antemano cualquier cooperación con los "oportunistas", calificativo que aplica a todos los partidos de izquierda, excepto a sí mismos. Por otra parte, la Izquierda Democrática y los Verdes son partidos moderados de centro izquierda que no se diferencian sustancialmente del PASOK. Aun así, el resultado colectivo de los tres partidos radicales de izquierda, SYRIZA, el KKE y Antarsya, fue un impresionante 26,5%.
La extrema derecha
La otra característica importante de las elecciones del 6 de mayo es el aumento brusco de la extrema derecha, saltando a un sorprendente 20,5% de los votos. Anteriormente representada por un solo partido, Laos, que obtuvo un modesto 6% hace tres años, la extrema derecha esta representada esencialmente por tres partidos - los Griegos Independientes, Laos y la neo-nazi Aurora Dorada – que han ganado, respectivamente, 10,6%, 2,9% y 7% de los votos. LAOS pagó su apoyo al gobierno, situándose por debajo del 3% requerido para entrar en el parlamento.
Sin embargo, el 7% conseguido por Aurora Dorada, un partido abiertamente neo-nazi y racista anti-inmigrante, es impactante. Es la primera vez que un partido así ha entrado en el parlamento en Gracia con el apoyo popular, que fue famosa por su movimiento de resistencia contra los nazis en 1941-45.
Este resultado había sido anticipado por militantes y publicaciones de izquierda, incluyendo Pensamiento Marxista, que dedicó su último número monográficamente al problema del fascismo, el neofascismo y la nueva extrema derecha. Hubo una movilización masiva de las organizaciones de izquierda durante las últimas tres semanas de las elecciones para llamar la atención sobre el peligro de las bandas neo-nazis. Sin embargo, fue en gran medida ineficaz, ya que la extrema derecha ha ganado terreno durante los últimos años en los barrios degradados y entre los jóvenes desempleados. El KKE no sólo no está haciendo absolutamente nada para luchar contra la extrema derecha, sino que da refugio a los nacionalistas, como la famosa periodista Liana Kanelli, y ha llegado incluso a dar la bienvenida los representantes de Aurora Dorada en la huelga de Halyvourgiki que controla través de la unión de los trabajadores locales.
Es cierto que la extrema derecha ha obtenido "sólo" un 20,5%, en comparación con el 26,5% de la izquierda radical. Sin embargo, ha más que triplicado sus fuerzas, mientras que la izquierda radical "sólo" los dobla.
Extremistas
La correlación de fuerzas surgida de las elecciones ha sido interpretada por los comentaristas de los medios conservadores como una expresión ilógica de la ira, que empuja la gente a los "extremos". De acuerdo con esta lectura, la gente se ha dejado llevar por las falsas promesas de los demagogos, que son imposibles de cumplir. La vía correcta, según ellos, habría sido continuar aplicando las "reformas" reaccionarias que con el tiempo superarían la crisis relanzando el crecimiento, alentando una mayor productividad y una mejora de la democracia. Dora Bakogianni, líder de la ultra-neoliberal (y mal llamada) Alianza Democrática, que no pudo entrar en el Parlamento por un estrecho margen, ha defendido este argumento muchas veces.
Este tipo de razonamiento tiene un doble propósito. Por un lado, se trata de equiparar la amenaza de la extrema derecha y la perspectiva de un cambio de izquierdas como dos aspectos complementarios del problema que enfrenta Grecia, al tiempo que se presenta a la izquierda radical como un peligro, negado de antemano que pueda haber ninguna solución de izquierda radical a la crisis de Grecia. Por otro lado, se trata de embellecer el corrupto sistema parlamentario griego y presentar a los partidos del sistema como garantes de la estabilidad y el bienestar, cuando en realidad son la causa del problema.
En Grecia la corrupción de los dirigentes políticos y funcionarios públicos está muy extendida y es de enormes proporciones, pero prácticamente nunca se castiga. La ira que produce esta decadencia política es una de las principales razones para el auge de la extrema derecha y el neo-nazismo. Sin embargo, se nos insta a creer que las mismas fuerzas que produjeron esta situación pueden sacar por arte de magia al país de la crisis, aplicando las mismas recetas que han profundizado la crisis. De hecho, cuando los políticos reaccionarios como la Bakogianni hablan de "mejorar la productividad" quieren decir más despidos y nuevas rondas de recortes salariales en los sectores público y privado, con lo que la mala situación existente se hace más desesperada para la mayoría de la gente.
SYRIZA
SYRIZA ha tenido éxito al hacer frente a esta situación, al proponer la formación de un gobierno de izquierda, que obtuvo un gran apoyo popular. La carismática personalidad de su presidente, Alexis Tsipras, jugó un papel importante. El KKE y Antarsya no han sido capaces de tener un impacto semejante.
El KKE insistió en una política ultra-sectaria, llamando a la formación de un frente para el derrocamiento directo del sistema a través del "poder popular", estableciendo una conexión entre cada lucha por mejorar la triste suerte de la gente con esta perspectiva de toma del poder y negando con firmeza que pueda lograrse ninguna mejora antes de establecer el "poder popular". En la práctica significa condenarse a la pasividad y a una ruptura burocrática con la realidad bajo la apariencia engañosa de luchar por la revolución.
Antarsya tiene un enfoque mucho mejor y ha jugado un papel vital en la lucha contra los neo-nazis de Aurora Dorada. Sin embargo, pagó por su falta de vínculos populares sólidos y su incapacidad para cooperar con otras fuerzas de izquierda. Le ocurre no sólo con SYRIZA, con la que tiene una serie de diferencias programáticas, sino incluso con el Frente por la Solidaridad y el Derrocamiento, una pequeña formación de izquierda radical liderada por Alekos Alavanos, un importante ex dirigente de SYRIZA que no ha participado en realidad en estas elecciones.
El KKE ha acusado a SYRIZA de oportunista y de crear ilusiones en la gente, proponiendo un gobierno de izquierda, que no podría ser mejor que los existentes. Aleka Papariga, la dogmática secretaria general del KKE, ha llegado incluso a sugerir que la participación en un gobierno de izquierda significaría traicionar al pueblo a cambio de algunas carteras ministeriales y declaró que el KKE le daría un voto de confianza, en caso de que llegase a plantearse en el Parlamento. El análisis político del KKE después de las elecciones ha sido que el aumento del apoyo a SYRIZA no significa más que un intento del sistema para impedir la radicalización popular y canalizar esta de forma aceptable para la clase dominante. Por otra parte, Papariga se ha negado frontalmente a reunirse con Tsipras después de las elecciones para discutir la formación de un gobierno de izquierda.
El dogmatismo del KKE
Todo esto y la convicción de la dirección del KKE de que no se puede lograr cambio alguno por la vía parlamentaria es puro dogmatismo sectario. Cierto que, en última instancia, no es a través del parlamento como se puede establecer el socialismo y hacer la revolución que el pueblo necesita. Sin embargo, la experiencia de Hugo Chávez en Venezuela demuestra que con el apoyo de un movimiento de masas se pueden iniciar grandes cambios radicales utilizando el parlamento a modo de palanca. Y no hay ninguna razón real por la que, en principio, no sería también posible en Grecia.
Los problemas reales, sin embargo, empiezan a partir de ese momento. Para hacer efectivo un cambio tan radical con la ayuda de un gobierno de izquierda sobre la base de una mayoría parlamentaria, se necesita un frente de masas que apoye este proyecto. Esto es aún más importante en Grecia, para ser capaces de soportar la fuerte presión de los prestamistas extranjeros, los gobiernos europeos y las instituciones imperialistas. Sin embargo, ni tal mayoría ni tal frente existen actualmente. Y aunque los números podrían hacer posible un gobierno de izquierda en una etapa posterior, no es en absoluto seguro de que se materialice.
La posición del KKE es el principal motivo para ello. El KKE tiene el apoyo de una parte significativa de la clase obrera industrial, de militantes que serían esenciales para fortalecer y consolidar un frente así.
El KKE, con un breve interregno en 1991, ha seguido durante dos décadas un curso cada vez más estalinista. No sólo ha rehabilitado recientemente a Nikos Zahariadis, el autoritario y cínico secretario general estalinista (1931-1956), sino que considera a Stalin uno de los más grandes marxistas de todos los tiempos, acepta la validez de los juicios de Moscú y sigue acusando a Trotsky, Bujarin y a los otros dirigentes de la vieja guardia bolchevique de ser agentes de la Gestapo. Una serie de pseudo-teóricos estalinistas de la línea dura, como los miembros del Buró Político Mailis Makis y Loukas Stefanos, han formado un círculo en la dirección del partido que controla la vida interna política e ideológica, a expensas del nivel político de sus miembros y haciéndolo vulnerable a todo tipo de arribistas y oportunistas. Alekos Halvatzis, hijo de Spyros Halvatzis, portavoz del KKE en el Parlamento, abandonó el KKE hace un par de años acusando a la dirección de Papariga de haber llenado el partido de "polizones".
El KKE ha repudiado las revoluciones de la primavera árabe y los grandes movimientos de "indignados" en Grecia y en Europa como sospechoso, incluso de estar guiados tal vez por los órganos de los servicios secretos imperialistas. En lugar de tomar parte en estos movimientos, pide a la gente que se una a los "frentes" que crea artificialmente el KKE y que dirige desde arriba, faltos de raíces populares.
Recientemente ha ido tan lejos como ignorar el espectacular suicidio de un anciano de 77 años de edad, Dimitris Christoulas, que se pegó un tiro en Syntagma y dejó un emotivo mensaje a las generaciones más jóvenes, instándolos a luchar contra los gobernantes corruptos. Christoulas era un miembro del movimiento de los "indignados", por lo que Rizospastis, el órgano oficial del KKE, en las pocas líneas que dedicó al incidente, ni siquiera mencionó su nombre (lo llamaba "el hombre de 77 años de edad") y descaradamente censuró su mensaje. Rizospastis incluso lanzó la acusación de que su acción favorecía los intereses de la clase dominante, que quiere que la gente se suicide.
Unidad de la izquierda
SYRIZA, por otra parte, es una coalición de varios grupos, marxistas, trotskistas, maoístas, reformistas moderados y de izquierda, verdes y de otras tendencias. La coalición tiene un carácter genuinamente democrático y esta variedad de puntos de vista contribuye a su vitalidad, haciendo de él un espacio de discusión y producción de ideas. Sin embargo, en la grave situación que enfrenta Grecia, también podría ser un problema al impedir que en un momento crítico pueda definir rápidamente una posición única sobre cuestiones cruciales en la que los distintos componentes de la Coalición tienen puntos de vista diferentes. Por el momento, el éxito electoral fortalece la unidad, pero no será así siempre.
El KKE, con su fanatismo habitual, parece "apostar" por que estalle el equilibrio interno en SYRIZA y que, después de un probable fracaso a la hora de formar un gobierno de izquierda o del ejercicio de su gestión, el pueblo griego recurra a ellos. Esta esperanza se apoya en el hecho de que SYRIZA no tiene fuertes lazos con las masas que apoyaron a la Coalición en las elecciones del 6 de mayo, y que su base social no es tanto la clase obrera industrial como los funcionarios públicos y la juventud. Se trata de una vana esperanza, sin embargo, porque si SYRIZA no es capaz de superar estas dificultades, el caos será universal, y en tal situación será la extrema derecha y no el KKE quién tenga más probabilidades de sacar provecho.
Desafiando la austeridad
La victoria SYRIZA coincidió con la victoria del candidato del PS, François Hollande, en las lecciones presidenciales en Francia. Es evidente que se trata de dos acontecimientos de carácter completamente diferente. El éxito de Hollande, aun cuando ha ganado el respaldo de muchos votantes de izquierda, significa sólo un cambio en la política de la clase dominante y sus partidos. Puede implicar algunos cambios y ajustes parciales, un tono y orientación algo diferentes, pero no cambiará las bases generales en las que se asientan las políticas europeas. El giro popular hacia SYRIZA en Grecia, sin embargo, tiene el potencial de desafiar las bases mismas de las políticas de austeridad y la dominación de los mercados. Puede ser un ejemplo, especialmente si tiene éxito, para otros países que sufren problemas similares, como España, Portugal, Italia e Irlanda, e instigar un movimiento europeo a la izquierda general y auténtico.
Las élites gobernantes europeas son plenamente conscientes de ello y han reaccionado con nerviosismo, ya sea interviniendo descaradamente antes de las elecciones para dictar el resultado, o para exigir sin más el cumplimiento de las obligaciones firmadas por el anterior gobierno. Sus temores están sin duda justificados, especialmente tiene lugar un giro generalizado a la izquierda radical en Europa. Pero la cuestión realmente urgente es: ¿cómo hará frente SYRIZA a la presión redoblada de los próximos meses? ¿Qué objetivos priorizará y que podrá conseguir en un momento en que, por lo general, las fuerzas reaccionarias siguen siendo más fuerte en Europa?
SYRIZA quiere derogar el "Memorándum" y renegociar la deuda, incluyendo la anulación de una parte sustancial por ser deuda odiosa. También exige una moratoria de tres años de las obligaciones de la deuda, que de lograrse supondría un importante alivio en la situación de crisis. El programa de SYRIZA incluye la nacionalización de una serie de bancos, el aumento de impuestos a los ricos y la recuperación del nivel de vida de la población. El dirigente de SYRIZA, Tsipras ha propuesto un programa de cinco puntos que concretiza todo ello.
Así formará el gobierno interino en Grecia
El servicio de prensa del Gobierno interino de Grecia anunció que el puesto de ministro de Asuntos Exteriores lo conservará Petros Molyviatis. George Zannias encabezará la Hacienda helena y Frangos Frangoulis será el ministro de Defensa. El nuevo Gobierno prestará juramento el 17 de mayo, en medio de la peor crisis en la historia del país y ante las presiones de la Unión Europea para que no salga de la zona del euro. el 17 de mayo, habrá nuevas elecciones extraordinarias.